lunes, 29 de mayo de 2017

San Juan Pablo II con un tapabocas, otro duro símbolo de Venezuela



El Episcopado no ha sido la única instancia de la Iglesia que muestra su preocupación por lo que ocurre en Venezuela. También los religiosos, religiosas y el laicado comprometido salen de las sacristías para cumplir su misión en las calles del país suramericano.
Como pueblo de Dios van al encuentro del que necesita no sólo ayuda espiritual y material, también del que reclama justicia, el retorno de la democracia y cese de la represión. Así quedó demostrado el 27 de mayo pasado en Caracas, cuando la Conferencia Venezolana de Religiosos y Religiosas, (Conver), realizó una caminata de oración por la paz. 

Religiosas de diferentes congregaciones asistieron a esta Caminata de Oración Foto: GuardianCatolic

Tenemos que salir de las sacristías


Creo que hemos expresado con esta liturgia de calle que realmente la iglesia venezolana quiere acompañar al pueblo en sus sufrimientos”, dijo el padre Francisco “Pancho” Méndez, presidente de la Conver, frente a la plaza “San Juan Pablo II” del municipio Chacao en Caracas, donde culminó la caminata de los religiosos.
Estamos llevando a cabo lo que también ha insinuado tantas veces el Papa Francisco, quien ha dicho: quiero a una Iglesia en la calle, de salida”, argumentó el sacerdote.
Montado en un camión que le sirvió de tarima, el salesiano de Don Bosco, explicó que ese llamado del Papa Francisco “lo celebramos y lo vivimos, y queremos compartirlo y hacer que sea parte de la Iglesia venezolana”, porque “nuestra Iglesia comparte los sufrimientos del pueblo y se compromete también constantemente con sus situaciones”.
Consideró que la Iglesia no es para la sacristía sino para estar en la calle con la gente. “La iglesia es para acompañar a la gente”, dijo Pancho. “La iglesia es para sufrir, para vivir, para gozar con el pueblo. La iglesia tiene que ir continuamente al lado de la gente que está necesitada y cuando la Iglesia se compromete, esa es la verdadera Iglesia de Jesucristo”.


Sacerdotes, religiosos y laicos católicos cargando a la Virgen de Coromoto. Foto: GuardianCatolic 
Una imagen de la Virgen de Coromoto, Patrona de Venezuela, encabezó la caminata que partió desde la iglesia “Dulce Nombre de Jesús” de Petare. 
“¡Cuanto bien nos hace reunirnos al lado de nuestra Virgen de Coromoto! Nos ha convocado, no para caernos a pedradas sino para caernos a oraciones, para ayudarnos, para tolerarnos”, sostuvo.
El padre “Pancho” pidió “que el Señor transforme los corazones de los que nos oprimen, de los que tiran bombas lacrimógenas contra nosotros”, recibiendo el apoyo entre los asistentes. 
Cese la opresión y la represión contra el pueblo. Cese la represión y que vengan momentos de encuentro, de justicia”, exigió con viva inquietud.
El salesiano abogó por momentos de verdaderos encuentros del pueblo con su gobierno y su gente. “Que no sea un encuentro para matarnos, para caernos a pedradas, para destrozarnos, para excluirnos”, sino para el reencuentro y la paz de todos los venezolanos.

El tapabocas de la represión comunista

Un hecho inusual ocurrió antes de culminar la caminata de oración en Caracas: un tapabocas fue colocado en la imagen de San Juan Pablo II. El episodio aunque no fue organizado ni realizado por la Conver, no obstante, “deja un claro mensaje” – reflexionó el laico José Luis Parra– porque con ello se denuncia el sistema de gobierno que impera en Venezuela y la represión a la que están sometidos actualmente los jóvenes”.


GuardianCatolic

Sin embargo, el recuerdo de la experiencia que le tocó vivir a Karol Wojtyla en su natal Polonia, se tomó en cuenta a lo largo de la caminata organizada por los religiosos que durante el Vía Lucis reflexionaron acerca de la realidad nacional desde la Palabra de Dios.
La Hermana Esperanza. Una de las consagradas asistentes fue la madre Sor Esperanza, una religiosa salesiana que ha estado en el foco de los medios de comunicación debido a su valiente participación en las protestas contra el Gobierno de Nicolás Maduro.
Manifestó sus deseos de ver cambios en Venezuela fundamentados en la fe, esperanza y caridad. “Podemos hacer muchas cosas, proponer muchas ideas pero si no lo hacemos fundamentados principalmente en el amor de Cristo, de nada sirve”, dijo la religiosa.

Ciudad Guayana caminará con esperanza

Por otra parte, desde la Diócesis de Ciudad Guayana se conoció que la comunidad eclesial del Sur de Venezuela realizarán “una caminata de fe y solidaridad”, el sábado 3 de junio, en contra de la “violencia de varias instituciones policiales contra la población pacífica”. 

GuardianCatolic

Durante la “Caminata de la esperanza” irán vestidos de blanco y sin mostrar signos o mensajes partidistas, ya que según sus organizadores, “caminaremos en oración y con frases referentes a la justicia, a la paz y al respeto a los derechos humanos”. 
En la parroquia San Buenaventura de San Félix, realizarán una misa a las 10 de la mañana, informaron desde esta iglesia diocesana.



sábado, 27 de mayo de 2017

¿Cómo llevar esperanzas en medio de la crisis a Venezuela?


Monseñor Tulio Ramírez, de la comisión de medios de la CEV junto a su director, padre Pedro Pablo Aguilar, durante encuentro de delegados de medios de comunicación diocesanos, dando dfetalles d ela Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales - Foto @GuardianCatolic

Los periodistas, locutores, reporteros, comunicadores sociales y medios informativos allegados a Iglesia católica en Venezuela no se resignan ante las dolorosas noticias que cada día se producen en el país, y que se virilizan en las redes sociales en contraposición con la objetividad y el deseo eclesial de difundir también noticias positivas.
Al tiempo que se cuestiona el sensacionalismo informativo, desde la iglesia venezolana se promueven reflexiones e iniciativas comunicacionales, para que los periodistas sean también “difusores de la esperanza en nuestro tiempo”.
¿Cómo dar a conocer la dura realidad venezolana, sin que el mensaje deje de ser profético y al mismo tiempo esperanzador para la gente? ¿Cómo ocultar que 58 o más personas hayan sido asesinadas a lo largo de dos meses de protestas contra el Gobierno de Nicolás Maduro, al que todo un país le reclama libertades ciudadanas y el cese de la dictadura?
¿A caso la intolerancia política no fue alimentada desde el gobierno chavista en Venezuela? ¿Por qué guardar silencio ante la crisis humanitaria, caracterizada por el sufrimiento de la gente ante la falta de comida, medicinas? ¿Qué dice la Iglesia sobre la desmedida represión?
Estos cuestionamientos rondan en la cabeza de los periodistas católicos venezolanos y posiblemente de profesionales creyentes de otros países, en la medida en que se acerca el 28 de mayo, cuando la iglesia celebra la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales.
El Papa Francisco propuso como tema para este año 2017: “Comunicar esperanza y confianza en nuestros tiempos” “No temas que yo estoy contigo” (Is 43,5).
Creo que es necesario romper el círculo vicioso de la angustia y frenar la espiral del miedo, fruto de esa costumbre de centrarse en las «malas noticias» (guerras, terrorismo, escándalos y cualquier tipo de frustración en el acontecer humano)”, escribió el pasado 24 de enero.
“Ciertamente, no se trata de favorecer una desinformación en la que se ignore el drama del sufrimiento, ni de caer en un optimismo ingenuo que no se deja afectar por el escándalo del mal”, dice. “Quisiera, por el contrario, que todos tratemos de superar ese sentimiento de disgusto y de resignación que con frecuencia se apodera de nosotros, arrojándonos en la apatía, generando miedos o dándonos la impresión de que no se puede frenar el mal”, acota el Papa.

Venezuela vive momentos difíciles

El padre Pedro Pablo Aguilar, director del departamento de medios de la Conferencia Episcopal Venezolana, tomando como referencia el documento papal, explicó para Aleteia que “año tras año hemos venido creciendo en propuestas para hacer de estas jornadas un momento importante, celebrativo y de oración para con el trabajo que realizamos como fieles discípulos misioneros comunicadores del Señor al servicio de la Iglesia”.
Considera que la comunicación es un eje transversal en la acción pastoral de la Iglesia, “de manera que vivamos y comuniquemos la Buena Noticia ante los desafíos históricos que se hacen presente en nuestra realidad pastoral en búsqueda de la comunión”.
Vivimos momentos difíciles”, acota el sacerdote afianzado en la realidad que actualmente se vive en el país suramericano y que los Obispos no dejan de denunciar.
Venezuela vive una fuerte crisis que abarca todos los sectores de la sociedad, una crisis que se agudiza cada día”, dice el sacerdote que también es comunicador social.
Aguilar asume que “comunicar en tiempo de crisis verdaderamente representa un gran desafío, pero solo con las herramientas y la preparación oportuna se puede realizar un trabajo de acuerdo a las exigencias y retos que se presenten”.
Entiende que “el mensaje del Papa Francisco, a quien reiteremos nuestro afecto y compromiso, es muy oportuno”. 
Explica que los periodistas “tenemos la posibilidad de compartir inmediatamente noticias y de difundirlas de manera capilar… pero está en nosotros decidir qué material le ofrecemos”. Considera que esto “no significa que debemos esconder la realidad”.
Pedro Pablo cree que se deben ensanchar los horizontes de esperanza en la vida de quienes se encuentran desconsolados y agobiados por los sinsabores de la vida. 
La comunicación eclesial no es la emisión de mensajes abstractos, significa compartir la vida que debe ser evangélica, el testimonio de la Buena Nueva que es Jesús, protagonista de la noticia”, sostuvo.

Diversas iniciativas

El padre Ender Moissant Ugarte, responsable de medios de comunicación de la Diócesis de Apure, explica algunas actividades que realizan en la región llanera
En Venezuela, las propuestas para la jornada mundial de este 28 de mayo, se cumplirá con mayor énfasis en las diócesis. Se han realizado invitaciones especiales a los periodistas de los medios de comunicación seglares para orar junto a sus colegas católicos. 
También compartirán experiencias y realizarán talleres formativos para conocer la Iglesia, su estructura y medios de comunicación. Esto fomenta la hermandad y solidaridad entre profesionales de la información.
Cabe resaltar que, en los últimos meses, dado el protagonismo y el deseo de los obispos y de la iglesia en general para buscarle solución a la crisis que vive el país, el Episcopado Venezolano se ha convertido en una de las fuentes más solicitadas por los medios de comunicación.
Así también, las historias de sacerdotes, religiosos y religiosas que han tenido protagonismo en las protestas ciudadanas contra Nicolás Maduro, muchas veces han sido posible gracias al contacto facilitado por las oficinas de prensa eclesiales, algunas de éstas recién creadas.

miércoles, 24 de mayo de 2017

Bodas de Plata en Venezuela: El amor puede más que la crisis



¡Historias que inspiran!

Ramón Antonio Pérez/Aleteia Venezuela | May 24, 2017

Hoy quiero compartir un trozo del álbum de mi vida y de Edith Jiménez, mi esposa. Fue el 23 de mayo de 1992, cuando nos unimos en matrimonio eclesiástico. Ocho días antes, el 16 de mayo, fue el matrimonio civil, teniendo como principal testigo al recordado y querido alcalde de Guarenas, Jesús Aníbal “Tito” Cardozo, que nos introdujo como esposos en la sociedad.
Respecto a la ceremonia eclesiástica, recuerdo el momento en que, ese 23 de mayo, el padre Benito Alberto Perdomo (QEPD) levantó su mano derecha para impartir la bendición a los jóvenes contrayentes y de esa manera iniciar también un camino sacramental que se llama Matrimonio.
Fue un momento especial e inolvidable. Allí, en la Catedral de Copacabana en Guarenas, estaba arrodillado al lado de mi esposa, después de comulgar. Yo que me considero un hombre duro de carácter y a veces huraño y hasta de mal genio. Sin embargo, Dios me hizo tambalear. Sentí que asumía una gran responsabilidad, desconocida, nunca vivida ni siquiera en mi familia, en mi casa. El quiebre sentimental me arropó dejándome salir lágrimas de emoción, de susto, de curiosidad.

Iniciaba un camino que, aunque otros lo han recorrido, realmente era una experiencia propia para mí y para mi esposa. No tenía escapatoria. Lo hice por consentimiento propio y con la mujer que amo.
Hasta la fecha son 25 años, y digo que es una historia que muy poco se ve porque las parejas en estos tiempos suelen separarse muy temprano.
Llegar a 25 de matrimonio es una hazaña de la que me siento orgullo, al igual que mi esposa. Algunos por diversas situaciones, desde lo eventual, la salud, accidental o por haberse equivocado en la decisión, no llegan al primer año. En el mundo artístico se han dado casos en que se separan o divorcian al mes de haberse casado. Algunos, incluso, toman el matrimonio como un negocio y otros hasta lo quieren como algo distorsionado.

Fotos: David Carpio
En alguna ocasión hice el reportaje de una pareja que llevaba más de 60 años de matrimonio en Guarenas. Él, un señor andino que era acólito de la Iglesia y su señora también creyente. Tuve la oportunidad de visitarlos y el privilegio de conocerlos, y el diario La Voz publicó en esa ocasión el trabajo.
Igual, el 18 de diciembre de 2015, la comadre Alicia y el señor Ángel González, llegaron orgullosamente a las Bodas de Oro, es decir, 50 años de matrimonio. Los publiqué también en La Voz y en mi blog. Ejemplos que viví.
Ambos casos, a diferencia de la experiencia de mi esposa y yo, son todavía más difíciles de alcanzar. Si encontrar una Boda de Plata es difícil, cuanto más, de Oro y Diamante.
Si de algo sirve una recomendación para quienes me lean, tal vez sea ésta: si de algo estamos orgullosos en estos 25 años mi esposa y yo, es por nuestros hijos y de unos valores aprendidos y practicados comúnmente que son la constancia y la solidaridad.
Nuestra época de esposos ha estado cargada de cosas buenas y otras no tantas. Especialmente, desde 1992, nuestra vivencia ha estado marcada por la realidad nacional como la han vivido todos los venezolanos: intolerancia, divisiones, escasez, falta de empleo, desvalorización del esfuerzo personal, vale decir del dinero que ganas trabajando. Esto pega más ya que en nuestro caso disentimos de un estilo de gobierno impositivo.
Para nosotros, la imposición no es sinónimo de familia. Antes bien, familia es unidad, concertación, acuerdo y una palabra muy desvalorizada desde el poder y de la arena política: diálogo.
Si no dialogas como país, como comunidad, como pareja, como familia, todo se acaba y todo se pierde.
Así, en medio de estos avatares y esfuerzos, nacieron y crecieron nuestros hijos Álvaro José Pérez Jiménez (30, agosto de 1993) y Marco Antonio Pérez Jiménez (25, noviembre de 1996), teniendo por experiencia el esfuerzo visto en nosotros por estudiar y salir adelante, a pesar de encontrarnos en medio de un sistema que se impuso para no darles felicidad a las familias.
Jóvenes como nuestros hijos recuerdan muy poco supermercados llenos de alimentos con marcas distintas y sobre todo paz y aceptación de unos con otros. Son historias que no las hallan nuestros hijos en las calles o entre chicos de su generación. Pero nosotros las recordamos y solemos decirles que cuando niños los sentábamos, por ejemplo, en los carritos del supermercado y ellos alargaban sus brazos para tomar las galletas de su preferencia.
Son cosas sencillas pero que ayudan a formar conciencia y a practicar valores. De manera que aquí estamos con nuestra propia experiencia y testimonio.
El matrimonio no es un camino hecho que uno se compra para transitar la vida en pareja. No señor. Mucho menos es un lecho de rosas; y tampoco es una Luna de Miel infinita. El matrimonio, por lo menos el nuestro, se ha ido haciendo cada día de cosas pequeñas y otras más grandes, de lo bueno y lo “malo” que cada uno de nosotros lleva. Todo lo interno y externo forma parte de la experiencia matrimonial.
Hoy hemos tenido la dicha de llegar al 25 aniversario matrimonial, porque el amor y la responsabilidad siempre van de la mano. Gracias a Dios.




lunes, 22 de mayo de 2017

Venezuela: Urosa exige al MP investigar las denuncias de maltratos y torturas


 

Ramón Antonio Pérez/Aleteia Venezuela | May 22, 2017

Tal como estaba previsto, en Venezuela se cumplieron el 20 y 21 de mayo intensas jornadas de oración por la paz, convocada por la Conferencia Episcopal Venezolana con misas, exposiciones del Santísimo, el rezo del Santo Rosario y la Coronilla de la Misericordia, pero también caminatas de la fe o participando como laicos, sacerdotes y religiosos en las marchas convocadas por la oposición en contra del gobierno de Nicolás Maduro.
La oficina de prensa de la CEV, mediante la etiqueta #OremosPorVenezuela, motivó en las redes sociales la difusión de esta jornada en el país bolivariano, destacando en un balance al final de la tarde de este domingo 21 de mayo, que la actividad se colocó como uno de los temas más importantes del día con actividades, incluso, más allá de las fronteras.
En Caracas uno de los epicentros fue la Iglesia Nuestra Señora de la Chiquinquirá, en la Florida. Allí, el domingo 21 de mayo, el cardenal Jorge Urosa Savino presidió una misa, no sin antes hablar con los periodistas para exhortar a que “la crisis de Venezuela se resuelva de manera pacífica y sin violencia”, y rechazar “por innecesaria”, la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente (ANC) hecha por el Gobierno.

Rechazan torturas y tribunales militares

Puntualmente, Urosa rechazó el maltrato y las torturas que estarían recibiendo los manifestantes detenidos por los organismos de seguridad del Estado, así como el traslado de los detenidos para ser juzgados por tribunales militares.
Existen muchas denuncias –uno ha escuchado- la existencia de denuncias de maltratos, inclusive torturas, a los que están detenidos en diversas cárceles del país”, dijo. Además, indicó que “querer juzgar a civiles en tribunales militares es totalmente indebido”.
En ambos casos comentó que “es inconstitucional e ilegal y no va a administrar ninguna verdadera justicia, de tal manera, que debe cesar de inmediato”, por lo cual hizo un llamado al Ministerio Público para que corrobore la veracidad de esas denuncias, porque “no se puede maltratar y mucho menos torturar a ningún detenido”.
Igualmente, criticó a los cuerpos de seguridad del estado que “no tienen por qué estar tirando las lacrimógenas a quemarropa a la gente ni por supuesto disparar ni permitir que haya gente que dispare porque están actuando también grupos paramilitares, que todo el mundo ha visto en los vídeos. Eso debe cesar inmediatamente”.

GuardianCatolic

Iglesia siempre en favor del pueblo

Consultado en torno a la reunión que el pasado 19 de mayo sostuvo el presidente de la CEV, monseñor Diego Padrón Sánchez con el oficialista Elías Jaua Milano, consideró que fue una reunión importante. 
Nosotros, los obispos recibimos a todos los sectores”, dijo, acotando que “el doctor Jaua” había pedido esa reunión.
Argumentó que “la reunión era necesaria para reiterar el rechazo de la CEV a la Asamblea Nacional Constituyente porque no es necesaria, no se justifica, distrae de los problemas reales del país y va a crear nuevas divisiones”, dijo Urosa.
Sostuvo que “hay una serie de factores que la hacen muy discutible, como por ejemplo, que no se haya convocado un referéndum para que el pueblo diga si quiere o no esa constituyente”. Además, durante esa reunión la iglesia abogó para que se resuelva la carestía y el desabastecimiento de comida y medicinas.
Urosa comentó que la CEV insistió durante esa reunión “en la necesidad de que cese la represión desmedida que ya ha causado tantos muertos”, incluso, de personas que no estaban protestando”. Acotó que “los obispos hemos sido muy claros y siempre estamos listos para defender los derechos de nuestro pueblo”.
El arzobispo de Caracas recordó los pedimentos fundamentado en la carta que el cardenal Pietro Parolín, envió tanto al Gobierno como a la oposición, el primero de diciembre de 2016: elecciones generales, canal humanitario, liberación de los presos políticos y el respeto a la Asamblea Nacional, que fue elegida en diciembre de 2015.

Obispos con olor a calle

En el marco de esta jornada de oración, se produjo en Venezuela la marcha “Somos millones”, convocada por la Mesa de la Unidad Democrática. 
El arzobispo de Coro (estado Falcón) Mariano Parra Sandoval, acompañado del emérito, Roberto Lückert León, acompañaron a la población que salió a exigir el respeto por sus derechos.
Junto a un grupo de sacerdotes y laicos entre os que destacó el diputado Luis Stefanelli y otros líderes regionales, recorrieron las calles sumados a las protestas en favor de los derechos ciudadanos. No tuvieron miedo de sacar sus rosarios y elevar oraciones por la paz de Venezuela, clamando por el cumplimiento de la ley y el retorno de la democracia.
Padre José Gregorio Salazar encabezó Caminata de la Fe en Ciudad Guayana - Foto William Urdaneta.

A continuación la homilía del cardena Urosa en la Iglesia La Chiquinquirá:
¡FELICES LOS QUE TRABAJAN POR LA PAZ! (Mt 5, 9)

Mensaje del Cardenal Arzobispo de Caracas, Jorge Urosa Savino y los Obispos Auxiliares, unidos a la Conferencia Episcopal Venezolana
en la Jornada de Oración por la Paz de Venezuela,
20 y 21 de mayo de 2017

A todos los sacerdotes y diáconos, a los miembros de Institutos de Vida Consagrada, a los miembros de los movimientos y asociaciones de laicos, y a todos los fieles católicos de la Arquidiócesis de Caracas

Hoy es  domingo, día del Señor,  de  Cristo resucitado. A pesar de todas las dificultades que estamos viviendo, al congregarnos fraternalmente en oración en torno al altar de Dios, aquí nos llenamos de alegría, confianza y esperanza, pues Jesús, con su resurrección venció la muerte y el pecado, al mal y al demonio.

Ante la grave crisis política, económica y social que agobia hoy a todos los  venezolanos, los obispos  hemos invitado a todas las diócesis,  parroquias y comunidades  del país a celebrar esta Jornada de Oración por la Paz de Venezuela el  20 y 21 de mayo. Lo hacemos para pedir al Señor confiada e insistentemente la solución al problema político y   económico,  el cese de la violencia, el cese de la represión al pueblo en las manifestaciones, el respeto de los derechos humanos, especialmente de los detenidos políticos, la vigencia de los valores democráticos, la reconciliación y la paz; en fin que Dios  nos ayude  a los venezolanos a resolver de manera pacífica los problemas que hoy nos aquejan.

CUMPLIR LOS MANDAMIENTOS, CAMINO DE LA PAZ


En la proclamación del Santo Evangelio, hemos escuchado hermosas, desafiantes  y comprometedoras palabras del Señor, pronunciadas en la última Cena. “Si me aman, cumplirán mis mandamientos… El que acepta mis mandamientos y los guarda, ése me ama. Al que me ama, mi Padre lo amará, y yo también lo amaré” (Cfr. Jn 14, 15-21).

Pues bien, mis queridos hermanos: Ese es el único  camino, el camino  cristiano para la paz. La observancia de  los mandamientos: amar a Dios por sobre todas las cosas, y al prójimo como a nosotros mismos. A la raíz de la  actual y conflictiva situación del país, caracterizada por una grave crisis social, económica y política,  como lo expresó el Papa Francisco en su mensaje en la Plaza San Pedro el pasado 30 de abril,  está precisamente la falta de cumplimento de los mandamientos: el afán de lucro, la ambición de poder, la soberbia, el egoísmo,  la corrupción, la delincuencia, en fin toda una serie de problemas que no voy a repetir en esta homilía. En la Exhortación pastoral que publicamos los Obispos hace tres días, están señalados con precisión esos problemas y  los llamados que hacemos a los diversos actores para solucionarlos. En concreto  recordaré solamente tres de esos llamados:


“9.-  Creemos que una forma privilegiada e indispensable de concretar su ejercicio democrático es el camino electoral, según lo prevé la Constitución Nacional. Sólo así comenzará a resolverse la crisis del país, como lo expresara el Cardenal Pietro Parolin el pasado 13 de mayo en Fátima…

10.- Es necesario que el Gobierno, reconozca y acepte los cuatro puntos expresados en la Carta del Secretario de Estado del Vaticano, Cardenal Pietro Parolin (2 de diciembre de 2017*): Apertura del canal humanitario, liberación de presos y detenidos políticos, pleno reconocimiento de la Asamblea Nacional y vía electoral para saldar las diferencia. De esta manera dará señales favorables para atender a las serias necesidades del pueblo.

12.- Los miembros de los diversos componentes de la Fuerza Armada y de la Policía deben ser defensores y garantes del cumplimiento de la Constitución y, por vocación, tienen que  garantizar, por encima de todo, la paz y la sana convivencia del pueblo venezolano, al cual pertenecen. Apelamos a la conciencia de quienes las dirigen ante las numerosas muertes de ciudadanos causadas por abusos de autoridad en acciones represivas. La responsabilidad moral de los actos que desembocan en violencia, heridos y muertes recae sobre quienes las ejecutan, así como también sobre quienes las ordenan o permiten. Adquiere actualidad en nuestro país el pronunciamiento del mártir de América, Beato Oscar Romero: “En nombre de Dios y de este sufrido pueblo les ruego, les suplico, les ordeno que cese la represión

FELICES LOS QUE TRABAJAN POR LA PAZ


Hemos de  trabajar y orar para conseguir la paz. La auténtica paz, la paz que brota de la justicia, que requiere el amor, la fraternidad, la solidaridad. Y por eso estamos pidiendo hoy al Señor: busquemos la paz, y pongamos de nuestra parte para lograrla. Y pedimos a Dios  que los diversos actores de la vida del país, tanto de la oposición como del gobierno, trabajen por lograr la paz, y solucionen pacíficamente nuestros actuales problemas.

Nosotros debemos  ser siempre gente de paz. Así nos lo pide el mismo Cristo en el Sermón de la Montaña: “Felices los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados “hijos de Dios” (Mt 5,9). Y por eso estamos llamados también  a respetar y defender los derechos humanos, los nuestros y los de los demás. Porque la paz es fruto de la justicia (Is 32, 17). Esta Jornada es una ocasión propicia para que, como discípulos  de Jesucristo en Caracas, nosotros  renovemos con espíritu de fe y a la luz de su Palabra nuestra confianza en Dios, y tomemos conciencia que, al expresar y defender nuestras convicciones, no debemos caer en  el odio y  la violencia, ni en el acoso a los adversarios, ni en la venganza.  Fortalezcamos todo esfuerzo por conseguir la paz y la recuperación del país, con la oración, la Palabra de Dios y la Eucaristía.

Recordemos de nuevo  la exigencia y a la vez promesa del Señor: “Felices los que trabajan por la paz” (Mt 5, 9). Desterremos de nuestros corazones el odio, el rencor y la violencia. No nos dejemos llevar por esos malos sentimientos, y, sobre todo, no agredamos a personas inocentes ni tomemos la justicia en nuestras manos. Es una grave injusticia.

CONCLUSIÓN

Continuemos con intenso fervor nuestra sagrada celebración. Amemos cada vez más a Cristo, nuestro divino Salvador, y cumplamos sus mandamientos. Comprometámonos a trabajar por la paz y a  comunicar a nuestros hermanos, sobre todo a nuestros familiares y vecinos, el  amor, la alegría, la  paz y la vida de Cristo resucitado, anunciando nuestra fe, y luchando contra el egoísmo, la violencia y la cultura de la muerte. Pidamos a Dios de todo corazón con intenso fervor y sólida confianza, que nos ayude a los venezolanos a resolver nuestros conflictos de manera pacífica.

Encomendemos a la Santísima  Virgen María de Coromoto, nuestra madre celestial, todas las necesidades del pueblo de  Caracas y de  nuestra querida Venezuela.





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