viernes, 7 de mayo de 2021

María de San José y su ayuno total: “Durante diez años solo consumió la Comunión”

El cuerpo incorrupto de la beata María de San José en su santuario de Maracay, estado Aragia, Venezuela - Fotos cortesía Agustinas Recoletas del Corazón de Jesús

Este 7 de mayo, es la fecha litúrgica de la primera e incorrupta beata de Venezuela, María de San José, quien practicó un don sobrenatural poco conocido: la “Inedia”. Es decir, ayunó de forma total durante diez años mientras su único alimento fue la Hostia Consagrada

Ramón Antonio Pérez - Aleteia Venezuela
publicado el 07/05/21

Eso es totalmente cierto. Ella duró diez años, únicamente consumiendo la Comunión sacramental”, dice Pedro Reinaldo Bravo, investigador religioso y devoto de María de San José. Bravo es de La Victoria, estado Aragua, y con frecuencia visita el santuario en Maracay, donde se conserva el cuerpo incorrupto de la primera beata de Venezuela.

¿Cómo es posible que una persona sobreviva recibiendo como alimento, únicamente la Hostia consagrada?”, se le preguntó en la conversación con Aleteia. “Pues, como todo lo extraordinario viene de Dios. Es un don que les da a aquellas personas como la madre María de San José, que viven a plenitud su relación espiritual con él”, respondió.

Resaltó que la religiosa venezolana se encuentra dentro de un selecto grupo de santos y beatos que practicaron la “Inedia”, es decir, por mucho tiempo solo recibían la sagrada comunión, mientras se mantenían en permanente ayuno. Esto es, sin consumir alimentos.

“Estas personas mantuvieron esa práctica durante muchos años en su vida por su estrecha relación con Dios y absoluto control de su cuerpo, mente y espíritu”, dice Bravo.

Pero María de San José ofreció su ayuno de manera permanente y total, cumpliéndolo durante diez años; desde la edad de 24 años hasta los 34, cuando en 1909, el padre Vicente López Aveledo, le pidió que lo mitigara. “Por sus votos de obediencia así lo hizo”, relató.

Por la conversión de su padre

Quién mejor para conocer a la primera beata de Venezuela, que sus propias hermanas de la congregación Agustinas Recoletas del Corazón de Jesús (ARCJ). En un portal dedicado a su fundadora, detallan cómo fue ese ayuno total y absoluto.

“A la edad de 24 años, Laurita Alvarado Cardoso (Hoy conocida como la beata María de San José), ofreció a Dios un ayuno total y absoluto por la conversión de su papá, Don Clemente Alvarado”. La religiosa hizo la promesa a Dios, “por manos de la Virgen María, refugio de los pecadores, si su papá se confesaba antes de morir”, explican.

El padre de la religiosa, al parecer, vivía “sin conocer a Dios, y más aún, criticando, atacando y persiguiendo siempre, por sus ideas políticas, a la Iglesia y a sus consagrados”, expresan las ARCJ. Laura para entonces, colaboraba en el primer hospital de Maracay.

Tras conocer que su papá estaba enfermo, en lugar de salir “hacia la casa de sus padres para acompañar a la familia en este momento tan duro y difícil, Laura se arrodilla, en la capilla frente a la imagen de la santísima Virgen y ora a Dios toda la noche, para que el Señor le conceda una segunda oportunidad a su papá, lo devuelva a la vida y lo salve”.

La promesa

“¿Hizo alguna promesa? ¡Sí!”, escriben las religiosas en el portal que reúne varias curiosidades de la fundadora. “Laura Alvarado ofrece a Dios un ayuno total y absoluto”.

Los apuntes espirituales de la primera beata venezolana, “Mis impresiones de retiro”. citan parte de la promesa. “¿Qué no haremos por la salvación de un alma? Y si esa alma es la de un padre o una madre, ¿qué sacrificios por grandes que sean, no seremos capaces de ofrecer? ¡Ah Señor, habéis aceptado mi sacrificio! ¡Bendito seas!”, escribe la beata María de San José en el año 1899.

“Insólitamente, el 5 de abril de 1899, contra toda esperanza, Don Clemente despierta, pide un sacerdote, habla con él, confiesa sus pecados, comulga y se casa por la Iglesia con Doña Margarita, su esposa”. A las pocas horas “se marcha a la patria Celestial que le espera con los brazos abiertos, gracias al amor y la oración de su hija Laura Evangelista”.

Así también precisan que la joven Laura cumple su promesa y desde aquel día no tomó alimento alguno, sólo la Sagrada Eucaristía. “Después de 10 años, por obediencia, tiene que mitigar su ayuno. Lo hará hasta su muerte a los 92 años, pero ya no de forma absoluta, sino tomando mínimas porciones de alimento cada día”, indican.

Sobre el estilo de vida llevado después de los diez años de vivir la “inedia”, el libro “Madre María de San José”, de María García de Fleury, dice lo siguiente:

“De allí en adelante, todos los días en el desayuno comía un pedazo de pan tostado, un par de cucharaditas de maicena y un trocito de frutas. En el almuerzo una cucharada sopera de arroz y un pedacito de plátano verde aliñado con ajo. A veces agregaba un pedazo de casabe. Para mortificarse tomaba jugo de naranja amargo. En la noche no comía nada”. Así hasta su muerte el día de su muerte.

¿Qué es la inedia? ¿Existen otros casos en la Iglesia?

La inedia es un fenómeno sobrenatural experimentado por santos, beatos y personas muy vinculadas a Dios. Viene del latín in, que significa “no”, y edo, que quiere decir “comer”.

Se trata de la abstinencia de alimentos durante un tiempo superior al que puede resistir el cuerpo humano. Es decir, un ayuno absoluto. Aunque sea mística, algunos autores recomiendan no practicar la "inedia" debido a que el alimento es indispensable para vivir.

Pese al aparente riesgo que se corre al dejar de consumir los alimentos, dentro de la iglesia católica, han sido muchos los hombres y mujeres que vivieron mucho tiempo sin comer, incluso, algunos más prolongados que María de San José. Entre estos están Santa Catalina de Siena, quien vivió sin comer durante 8 años; la beata Caterina de Raconigi,10 años; y Santa Ludovina de Schiedman, que duró 28 años de ayuno.

De acuerdo con un artículo de El Observador en Línea, existen muchos otros casos de inedia en el mundo católico: santa Ángela de Foligno, quien  estuvo 12 años en inedia absoluta; la beata Isabel de Reute, más de 15 años; el alemán san Nicolás de Flüe, 20 años; la beata Luisa Lateau, 14 años; y la beata Domenica Lazzari, 14 años.

Refieren que uno de los casos más famosos en el que una persona vivió alimentándose sólo de la Eucaristía, es el de una mística estigmatizada alemana, la venerable Teresa Neumann. Es reciente ya que vivió entre 1898 y 1962. Se comprobó médicamente “que no tomaba ni siquiera agua o cualquier otro tipo de líquido -sólo unas gotas de agua en una cucharilla al principio; después, ni eso-. Así consiguió vivir 35 años”.

Primera beata venezolana

María de San José nació el 25 de abril de 1875, en Choroní, estado Aragua. Falleció el 2 de abril de 1967, en Maracay. En 1978 inician el proceso de su beatificación. En 1982 ocurre la sanación de la hermana Teresa Silva, milagro aprobado por decreto papal de Juan Pablo II en 1993. 

En 1994, su cuerpo incorrupto fue trasladado al sarcófago de cristal para la veneración pública. El 7 de mayo de 1995 fue la ceremonia de beatificación en el Vaticano. Cada 7 de mayo, es la fecha litúrgica de la primera beata de Venezuela.


Madre María de San José, primera beata de Venezuela


El 7 de mayo en el calendario litúrgico de Venezuela es la memoria de la Beata María de San José, mujer de una vida de entrega a Dios en la vida religiosa, fundadora de la congregación de las hermanas Agustinas Recolecta del Corazón de Jesús y primera venezolana que llegó a los altares

Pedro Reinaldo Bravo
Caracas, 7 de mayo 2021

La Beata María de San José nació en Choroní, estado Aragua el 25 de abril de 1875 con el nombre de Laura Evangelista Alvarado Cardozo, hija de don Clemente Alvarado y doña Margarita Cardozo. Fue bautizada en su pueblo natal el 13 de octubre de 1875, ese día siempre lo tendrá presente y en su escrito en el año 1925 dirá: “¡Que felicidad! Ser hija de Dios por el bautismo y hermana de Jesucristo”.  Al cumplir tres años don Clemente decide trasladarse con su familia a Turmero y al cumplir cinco años se establecen definitivamente la familia en Maracay en donde Laura creció y estudió.

Desde pequeña sintió inclinación a la piedad y la práctica de la caridad fomentada por su madre, virtud que practicará con amor durante toda su vida, y desde sus estudios escolares guardará su alma de toda ocasión de pecado. A la edad de nueve años comienza su apostolado en la visita a los enfermos y dar alimentos a las personas necesitadas y al cumplir 12 años comienza a dar clases a los niños de escasos recursos y al mismo tiempo imparten conocimientos religiosos.

El 8 de diciembre de 1888 día de la Inmaculada Concepción a la edad de 13 años hace su primera comunión tan anhelada por ella desde niña, en este aspecto a los seis años se sabía la doctrina cristiana, pero debido a las normas canónicas de ese tiempo que exigía que la edad mínima para recibir la sagrada comunión por primera vez era a los 12 años, tuvo que esperar a esa fecha.

Ese día Laura hace un voto privado de virginidad a Jesús Eucaristía, y el 8 de diciembre de 1892 a los 17 años ratifica ese voto a perpetuidad en el templo parroquial San José (hoy Catedral de Maracay). Al hacer su primera comunión se deshace de sus joyas y de toda vanidad, y llevará sobre el pecho un crucifijo por lo que es llamada por el pueblo “la niña del Cristo”. Al culminar sus estudios con éxitos comienza a dar catecismo a los muchachos de la parroquia y a colaborar en las actividades de la iglesia

Sintiendo desde pequeña el llamado de servir a Dios a la vida religiosa y con la ayuda del padre Vicente López Aveledo párroco de Maracay, fundó el 22 de enero de 1901 la Congregación Agustinas Recolectas del Corazón de Jesús para la práctica de la caridad a los pobres, enfermos y necesitados y al mismo tiempo hace su primera profesión religiosa cambiando su nombre por María de San José.

El 13 de septiembre de 1903 se consagra oficialmente con la profesión de sus votos perpetuos y durante toda su vida se caracterizará por su inmensa fe y confianza en Dios, su devoción a la Santísima Virgen, el respeto a los sacerdotes, su observancia en la regla y constituciones de la congregación, su sencillez y humildad en todo momento, su alegría viviendo a plenitud su consagración religiosa, la realización de sus labores con amor y una gran caridad para los enfermos y necesitados.

Fundó en vida 38 casas entre hospitales, asilos, colegios, casas de mendigos, escuela nocturna para domésticas, leprocomios, hospitales antituberculosos y catequesis impartidas en plazas, pueblos, caseríos y parroquias en varios lugares de Venezuela.

De todo lo antes mencionado merece especial atención su gran amor a la Eucaristía que es su carisma personal distintivo desde niña y en el día de su primera comunión dirá: “En la Eucaristía está mi tesoro y allí está mi corazón”.

Ese amor a Jesús Sacramentado lo demostró y vivió asistiendo y participando en la santa Misa con atención, recogimiento y devoción, su delicadeza al elaborar las hostias, sus largas horas de adoración al Santísimo llegando a permanecer en oración hasta toda una noche; la pulcritud, el orden y el cuidado que tenía en todo lo referente a la Eucaristía en las casas de la congregación; y su alegría y gratitud de recibir a Jesús en la comunión.

Por lo tanto, la Eucaristía será el centro de su vida y es tanto ese amor que se identificará como la esposa de Jesús Sacramentado asumiendo a igual como Cristo lo hizo, la cruz en su vida para llegar al cielo. Por eso dirá: “Quiero que mi vida se deslice entre el calvario y el altar, entre la cruz y la Eucaristía”.

Como fundadora de la congregación fue Superiora General desde su fundación hasta febrero de 1960 que renuncia a su cargo durante el Capítulo General de la Congregación.

El 2 de abril de 1967 a los 92 años murió en olor de santidad en la ciudad de Maracay, estado Aragua. Su velorio y sepultura fue verdaderamente una manifestación de dolor, respeto y gratitud hacia ella por lo que fue muy concurrido por muchas personas de todas partes del país.

Por su fama de santidad que tuvo en vida y que se propagó a partir de su muerte, el Capítulo General de la Congregación reunida en la ciudad de Los Teques en agosto de 1978 determinó dar los pasos previos para la Causa de Beatificación y Canonización.

El 17 de septiembre de 1982 ocurre el milagro presunto de la curación de la hermana Teresa Silva por intercesión de la Madre María de San José. Una vez obtenido el Nihil Obstat de la Santa Sede, el 9 de octubre de 1983, se inicia el proceso diocesano de su beatificación en la Catedral de Maracay con una solemne Eucaristía presidida por monseñor Feliciano González, Obispo de Maracay en aquel momento y declarándola al culminar la celebración eucarística Sierva de Dios.

Este proceso diocesano se clausuró el 13 de julio de 1986 en la Catedral de Maracay con una Misa presidida por monseñor Luis Eduardo Henríquez Jiménez Arzobispo de Valencia, enviándose posteriormente toda la documentación a Roma a la Sagrada Congregación para la Causa de los Santos para la correspondiente fase romana.

El 7 de marzo de 1992 se promulga el decreto sobre la heroicidad de las virtudes y San Juan Pablo II la declara Venerable. El 23 de diciembre de 1993 San Juan Pablo II aprueba el milagro de la curación de la hermana Teresa Silva por intercesión de la Madre María de San José; y el 7 de mayo de 1995 es beatificada por el mismo San Juan Pablo II en la plaza de San Pedro del Vaticano, convirtiéndose en la primera Beata de Venezuela.

En estos días que está reciente la Beatificación del doctor José Gregorio Hernández, es digno mencionar que la Beata María de San José en vida fue devota del médico de los pobres y siempre oraba por su beatificación no solo personal, sino que también lo estableció en la congregación. 

En 1965, dos años antes de su muerte, después de haber estado sometida a estudios médicos de la vista por un tiempo en Caracas, pero viviendo en la casa de la congregación en Los Teques y antes de regresar a Maracay, pide que la lleven al Cementerio General del Sur donde reposaba los restos del entonces Siervo de Dios para pedirle que intercediera a Dios por su salud.

Por voluntad del Señor ella llegó primero a los altares, pero sus hijas de la congregación continuaron el legado de su fundadora orando por la beatificación de este gran venezolano que fue reconocido oficialmente Beato el pasado 30 de abril del presente año 2021.

La vida de la Beata María de San José es un modelo a imitar. Esta gran mujer que vivió la fe en grado heroico en épocas también difíciles para Venezuela, nos enseña que aún en las contrariedades también se puede servir a Dios viviendo el Evangelio de Cristo en todo momento y en la cotidianidad de la vida. Beata María de San José ruega por nosotros.



martes, 4 de mayo de 2021

¿Cuántas Astillas de la Santa Cruz de Cristo se encuentran en Venezuela?


 “La fiesta de la Cruz de Mayo es una fiesta que se manifiesta en el pueblo”, dice un obispo de Venezuela. La fiesta permite conocer que en el país suramericano existen dos reliquias desprendidas de la cruz donde murió Jesucristo

Ramón Antonio Pérez - Aleteia Venezuela 
publicado el 04/05/21

La Cruz de Mayo es una de las fiestas religiosas más apreciadas en la mayoría de las poblaciones de Venezuela, y buena parte de los creyentes cristianos en el mundo. Con ella comienza un ciclo festivo y religioso motivado en el inicio de la época lluviosa, del nacimiento de flores y frutos de la tierra. Es un ciclo de vida.

En la mayoría de las poblaciones del llano venezolano y en otras regiones, con el inicio del quinto mes del año le rinden honores a la Cruz donde falleció Jesucristo, el Salvador de la humanidad. Son fiestas impregnadas de religiosidad popular. La gente reza, canta, baila; además, recitan décimas y coplas. Coloridos adornos resaltan en torno a la Cruz de mayo.

Pero en dos ciudades venezolanas con parroquias dedicadas a la Santa Cruz, cada 3 de mayo, la celebración tiene algo especial. El motivo: las cruces a festejar poseen porciones de la reliquia original llamada Vera Cruz, es decir, astillas de la cruz donde fue clavado Jesucristo antes de morir en el Calvario.

La más reciente de estas parroquias se encuentra en Barquisimeto, estado Lara; mientras la más antigua está en Guatire, estado Miranda. Hasta donde se conoce, son las únicas en el país, que poseen astillas de la Vera Cruz, aunque pudieran existir otras debido, hasta ahora no se conocen los registros.

La Cruz es el camino que nos muestra al Señor

¡Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos!”, es la frase que repiten hasta en tres ocasiones los celebrantes cada 3 de mayo en Guatire, generalmente con el templo lleno. La respuesta es inmediata y a gran voz: “¡Que por tu Santa Cruz, redimiste al mundo!”.

En este segundo año de la pandemia del Covid-19, por primera vez le correspondió presidir la misa a monseñor Tulio Luis Ramírez Padilla, el nuevo obispo de la Diócesis de Guarenas. La pandemia limitó la presencia de fieles y el festejo religioso –casi privado-, solo se escuchaba a través de algunas emisoras y en algunas redes sociales de la parroquia.

Pero fue la única manera de que los “guatireños” y muchos otros venezolanos repartidos por el mundo, tuvieron para “participar” de esta celebración. Algo insólito para una fiesta que demás se vive y disfruta plenamente en la calle. De hecho, el párroco Beltrán Sánchez, todavía se recupera del Covid 19.

A pesar de las dificultades estamos unidos orando unos por otros”, expresó Tulio Ramírez, el exitoso vice postulador de la causa del beato José Gregorio Hernández. 

“Por medio de la Cruz nos vino la salvación del pecado y es el signo de esperanza y por eso nos llamamos cristianos porque Jesucristo murió en ella y los cristianos nos sentimos felizmente salvados”, se le escuchó a través de un medio radiofónico local.

“Que nadie se sienta olvidado y apartado por no poder venir debido a la pandemia. Aquí no se aparta a nadie porque la fiesta de la Cruz de mayo es una fiesta que se manifiesta en el pueblo”, expresó, agradecido a los medios que pudieron hacer la transmisión.

¿Cómo llegó la primera reliquia de la Vera Cruz a Venezuela?

Historiadores locales coinciden en que desde principios del siglo XVII la patrona religiosa de esa ciudad es la Santa Cruz de Pacairigua. Se trata de una cruz elaborada en madera de cedro, cubierta por pintura blanca y bordes dorados, y mide dos metros de altura. 

En el punto de intersección del palo vertical con el palo horizontal, se encuentra un pequeño nicho donde se guarda una astilla de la Santa Vera Cruz.

Esta información fue ratificada por el primer obispo de Guarenas, Gustavo García Naranjo, quien durante la fiesta patronal de 2015 habló de la Vera Cruz. “Santa Elena, madre del emperador Constantino estaba buscando en Jerusalén la cruz Cristo. Tras hallar varias cruces en el Monte Calvario, pudo reconocer la que era del Salvador al colocar sobre ella el cadáver de un hombre, el cual al instante resucitó”, explicó. 

Única en su estilo

Refirió que de la cruz encontrada salieron varios trozos, y estos fueron distribuidos por todo el mundo, siendo conocidos como Lignum Crucis. “La Cruz de Pacairigua contiene una reliquia original tomada de la Cruz de Cristo, y se encuentra incrustada en el cruce vertical y horizontal de ambos maderos”, agregó el prelado venezolano.

Por su parte, el profesor Robert Vegas en una complicación conocida por Aleteia, indica lo siguiente: “La Lignum Crucis es una escultura bañada en oro, que reúne en una sola pieza las formas de los implementos utilizados en la crucifixión del Señor: cruz, clavos, lanza, esponja, dados, y al pie se distingue un cáliz entre otras figuras, todo en relieve”.

Expresa que como escultura es perfecta, pero lo más resaltante está en el centro de la cruz, en un círculo de cristal de unos tres centímetros de diámetro. “En este compartimiento hay una astilla de la Cruz donde fue crucificado nuestro Señor Jesús, además de piedras de los santos lugares de El Calvario, El santo Sepulcro y el Huerto de Getsemaní, de allí su valor para el pueblo guatireño”, escribe.

Es la única pieza de este estilo que existe en Venezuela, y es mostrada al público los tres de mayo de cada año luego de su recorrido en procesión por las calles de esta población.

Resalta que la sagrada reliquia llega a Guatire gracias a una donación del padre Mariano Marianchich, quien la trajo a Venezuela luego de una visita a la Tierra Santa a mediados de los años de 1950. Es lo que señalan algunos historiadores locales.

Juan XXIII donó una astilla para la iglesia en Barquisimeto

La historia de la astilla de la Cruz de Cristo que llega a Barquisimeto es distinta a la de Guatire. Fue el mismo papa Juan XXIII, quien, en el año 1960, obsequió una astilla al primer cardenal de Venezuela, José Humberto Quintero; y luego, el purpurado designa una junta para la construcción del templo de la Santa Cruz, en Barquisimeto.

El 22 de abril de 1961 durante la Semana Santa, llegó a Barquisimeto la reliquia de la Santa Cruz, en medio de un aguacero que pospuso los actos protocolares que se tenían previstos ese día, se puede leer el portal de la parroquia larense.

“Tras recibir la reliquia, esta fue guardada luego de un acto multitudinario en la Catedral Provisional de Barquisimeto (hoy en día Iglesia Concepción) y luego fue llevada al Seminario de Barquisimeto en aquel entonces (hoy en día Liceo Coto Paul), hasta la construcción del templo de la Santa Cruz que fue inaugurado el 9 de diciembre de 1964” con el padre Alonzo García como párroco de la misma.

Detalles

Entre los detalles más destacables de la astilla sagrada, se puede nombrar que posee las siglas en latín: “Cruc. D.N.I.C” (Crucis Domini Nostri Iesu Christi) lo cual se traduce como “La Cruz de Nuestro Señor Jesucristo”, que sería el sello de autenticación del Vaticano para la fecha en que fue donada la reliquia.

El relicario está elaborado en metal, con un leve baño de oro, formando 9 pétalos de flor. Mide 4,29 x 4,29 centímetros, con un peso aproximado de 8 gramos, mientras la astilla, en su tronco vertical mide 4 milímetros de alto y su tronco horizontal mide 2 milímetros de ancho; la madera es de Ciprés.

La reliquia de la Santa Cruz de Barquisimeto, también es expuesta cada 3 de mayo, en el marco de la festividad de la Cruz de mayo, o en otras fechas también importantes que así lo considere o determine la iglesia católica en la zona.

Conoce la historia de la astilla de la Cruz de Jesús que reposa en Barquisimeto


Santuario de Isnotú recibe la reliquia del beato José Gregorio el próximo 7 de mayo


La reliquia del beato José Gregorio Hernández Cisneros será llevada al santuario de Isnotú el viernes 7 de mayo; y el sábado 8 está prevista la ceremonia de acción de gracias con el cardenal Porras, el nuncio apostólico, obispos invitados y el clero trujillano

Ramón Antonio Pérez // @GuardianCatolic
NdP Vicaría diocesana para las comunicaciones
Trujillo, 4 de mayo 2021

El día de la llegada de la Reliquia del Doctor José Gregorio Hernández Cisneros al estado Trujillo, hubo efusivas manifestaciones en los pueblos por donde pasaba la caravana en la cual el Administrador Diocesano, presbítero Rubén Delgado, trasladaba la reliquia, informa desde la Diócesis de Trujillo, el padre Álvarez, rector del santuario dedicado al “Médico de los pobres”, en la población de Isnotú.

“Actualmente se está llevando a cabo un pequeño periplo por la Curia Diocesana, parroquia Catedral en Trujillo y parroquia matriz San Juan Bautista de Valera. Allí se tiene prevista una rueda de prensa para este jueves en la mañana”, informó a través de la nota de prensa enviada a El Guardián Católico. “El acto de entrega y recepción está pautado para las 9:00 am en la entrada de Sabana Libre”, en Isnotú, anunció.

Otras reliquias del Beato José Gregorio Hernández Cisneros

“Esta ocasión servirá para que el conglomerado católico conozca otras valiosas reliquias que tiene el santuario del Niño Jesús del Dr. José Gregorio Hernández. Se trata del mantel donde reposaron los restos del beato cuando fueron exhumados en el año 1975 y un recipiente que contiene tierra y residuos de huesos del mismo momento y la misma fecha”, indicó el sacerdote.

Ambas reliquias fueron donadas para venerar en el recinto religioso de Isnotú, informó Álvarez, “quien destacó lo significativo de este acontecimiento porque todas son piezas valiosas que constituyen reliquias auténticas del beato”. 


Explicó que el mantel había sido recibido y resguardado por el entonces obispo Vicente Ramón Hernández Peña y entregado al santuario en tiempos en que el padre Emiro Suárez se desempeñaba como párroco.

En cuanto a las reliquias que contienen tierra y residuos de los restos, estas fueron entregadas a Monseñor Jorge Villasmil hace varios años por una familia que los custodiaba desde los tiempos de la exhumación. Monseñor Vilasmil, como isnotuense y primer sacerdote de esta localidad, quiso donar esta reliquia para el santuario entregándosela al actual párroco, mediante acta y testigos, el pasado 24 de abril, indica la nota de prensa.

“Esto le da mayor relevancia a la reliquia que recibimos de la querida arquidiócesis de Caracas a quienes agradecemos mucho el gesto de compartir las reliquias del beato no solo con Trujillo sino con todas las arquidiócesis y diócesis de Venezuela. Nosotros juntaremos los tres objetos en un relicario que fue elaborado por un carpintero artesano de Isnotú. Quienes visiten el santuario podrán ahora venerar estos objetos sagrados en ocasiones especiales”, indicó el presbítero.

“Todos los objetos que pertenecieron al beato ahora serán reliquias, unas de segundo y otras de tercer grado. Tenemos cosas valiosísimas como el Rosario o camándula, imágenes religiosas, telas, camas, escaparates, piano, récipes médicos, maderas de la casa natal y otros que se veneran tanto en el templo del santuario como en el museo”, dijo el sacerdote

Para el recibimiento de la reliquia procedente de Caracas una representación de la parroquia esperará a los sacerdotes en el sector Sara Linda que es la primera comunidad de la parroquia.  Desde allí será trasladada a pie hasta el santuario, guardando las debidas medidas de bioseguridad.

Amplia programación en Isnotú

El viernes a las 4 de la tarde, continuará la amplia programación festiva diocesana con la inauguración de la casa parroquial, la develación del mosaico gigante sobre el nuevo beato, obra el artista larense luís Enrique Mogollón. También se realizará un concierto por parte de la Asociación de músicos, miembros de “Arca Venezuela” y la agrupación “Son Pa Cristo”, frente al templo parroquial de Isnotú.

El día sábado será la acción de gracias por la beatificación con una Eucaristía solemne presidida por el Cardenal Baltazar Enrique Porras Cardozo y concelebrada por el Nuncio Apostólico Aldo Giordano, obispos y sacerdotes invitados.

Para la participación en la misa del sábado se requerirá la respectiva invitación por medidas y protocolos de bioseguridad. En horas de la tarde, la población de Isnotú tendrá su misa y un recorrido con la imagen del beato por las calles de la localidad.

María Venezolana: Nuestra Señora de la Candelaria de Valle de la Pascua


Bajo la guía e investigación de José Molano, quien apegado a sus archivos de “María Venezolana”, difunde en grupos y redes sociales, las diversas advocaciones de la Virgen María existentes en Venezuela, queremos difundir sus aportes en el mes dedicado a la Madre de Dios. Iniciamos con Nuestra Señora de la Candelaria de Valle de la Pascua

José Molano // María Venezolana
Venezuela, 4 de mayo de 2021

La devoción a la “Candelaria”, llega a Venezuela a mediados del siglo XVIII cuando las familias procedentes de las Islas Canarias difundían en estas tierras la devoción a su Patrona. En Valle de la Pascua (estado Guárico) la devoción a la Virgen está ligada a la fundación del pueblo.

Cuando monseñor Mariano Martí pasó por el lugar se hospedó en la casa de Don Juan González Padrón. Este hombre era de origen canario. Es por ello que contiguo a su vivienda construyó un oratorio dedicado a la virgen de la Candelaria, esto daría origen a que años más tarde la nueva iglesia del pueblo fuera dedicada a Nuestra Señora de la Candelaria.

En el primer tercio del Siglo XIX, por encargo de la familia Matos Gutiérrez, llega la primera imagen de la Candelaria, procedente de las Islas Canarias. Se dice que fue comprada Toco Ragüita, hace aproximadamente 115 años, y trasladada a Valle de la Pascua (Guárico) en mula.

En el Puerto de La Guaira la imagen permanece cierto tiempo. Después los hermanos Matos Gutiérrez: José Quiterio, Juan Francisco, Juan Nepomuceno, Mónico, Margarita, Gregoria, Manuela, Vicenta y Carmencito, la trasladaron a la Catedral de Calabozo dónde permaneció hasta 1952.

Luego de ese tiempo fue trasladada a la casa de José Quintero Matos Leal. Allí la imagen fue custodiada por la aquella familia hasta que por petición de monseñor José de Jesús Núñez Viloria fue cedida por la familia Matos Leal a la iglesia parroquial de nuestra Señora de la Candelaria en el centro de Valle de la Pascua, el 1 de febrero de 1992.

Esta imagen colonial, réplica de la que se venera en Tenerife, actualmente es venerada en la capilla a la izquierda del altar mayor. Año a año se celebran en Valle de la Pascua actos religiosos y ferias culturales en honor a la titular de la catedral y Patrona de la diócesis. Las fiestas tienen su culmen en 2 de febrero durante la solemnidad de la Virgen día en el que el pueblo vallepascuense agradece a la Virgen Santísima los favores por su intercesión recibidos.

domingo, 2 de mayo de 2021

Reliquia e Imagen de José Gregorio Hernández Cisneros recorren la Diócesis de Guarenas

Monseñor Tulio Ramírez presenta la Reliquia e Imagen del Doctor JGH para la Diócesis de Guarenas - 30 Abril de 2021 - Foto @GuardianCatolic

En cada parada del recorrido, monseñor Tulio Ramírez enfatizó el deseo de que “podamos convertirnos en mensajeros de paz, haciendo el bien, construyendo puentes que acorten las distancias, para lograr la anhelada reconciliación de todos los venezolanos”

Ramón Antonio Pérez // @GuardianCatolic
Guarenas, 2 de mayo de 2021

Monseñor Tulio Luis Ramírez Padilla, presentó el viernes 30 de abril, en la Catedral Nuestra Señora de Copacabana de Guarenas, la reliquia de primer grado y una imagen del nuevo beato de Venezuela, Doctor José Gregorio Hernández Cisneros. En la misma fecha recorrieron las parroquias de Guarenas, Guatire y Araira, llevando alegría y fuerza espiritual a la feligresía de esta región del estado Miranda.  

La actividad se inició a las 4 de la tarde, aproximadamente, luego de cumplirse la ceremonia de beatificación en la capilla del colegio La Salle, en Caracas, donde monseñor Ramírez Padilla, luego de la solicitud de beatificación que el cardenal Porras Cardozo, hizo al nuncio Aldo Giordano, leyó la vida del afamado “Médico de los pobres”.

La presentación de la reliquia e imagen de José Gregorio a los guareneros, ocurrió frente al templo diocesano, lugar escogido para dar inicio al recorrido. 

Le acompañaron el padre José Antonio Barrera Ruiz, vicario general diocesano; el presbítero Valdemar González, párroco de Nuestra Señora de Altagracia de Curiepe; y el diácono permanente, José Parra, entre otros asistentes y autoridades locales.  

Unidad y reconciliación de los venezolanos


Desde un camión, visiblemente conmovido, el Obispo de la Diócesis de Guarenas, se dirigió a los presentes: “Me siento muy emocionado y agradecido con Dios por este momento especial que me correspondió vivir después de ocho años de estar como vice postulador de la causa de beatificación del doctor José Gregorio Hernández”.

Destacó que José Gregorio fue un hombre que pasó por la vida haciendo el bien. 

“Siempre mostró una clara transparencia abogando por la paz, el amor y la reconciliación. Además, fue un hombre profundamente devoto de la Virgen María”, expresó ante los guareneros.

Monseñor Tulio Ramírez hizo un llamado a la paz, a la tolerancia y a la unidad nacional, “porque el nuevo beato es de todos los venezolanos, sin distingos de credo, condición social o pensamiento. Es la enseñanza que nos queda de su vida”, agregó.

Recorridos. La primera parada del recorrido fue en el Hospital “Francisco Rafael García” de Guarenas, donde fue recibida por el personal médico, enfermeras y familiares de los pacientes. Allí se rezó para que el nuevo beato intercediera por la recuperación física de todos los venezolanos y alejara la pandemia. 

La Iglesia se honra en beatificar al primer médico laico venezolano y que tiene eco en el mundo”, dijo monseñor Tulio.

El recorrido continuó bajo resguardo por los cuerpos de seguridad garantizando que se respetaran las medidas de bioseguridad por las siguientes iglesias de Guarenas: San José, en el sector de Las Clavellinas; Sagrado Corazón de Jesús, en Menca de Leoni; San Miguel Arcángel, en la urbanización Oropeza Castillo; Nuestra Señora de Coromoto, en Trapichito; Jesús Obrero, en Los Naranjos; Asunción de María, en La Villa Panamericana y San Nicolás de Bari, en Nueva Casarapa.





Visitaron las parroquias Santa Cruz de Pacairigua, en el casco central de Guatire; Domingo Beato y Sol, en Las Rosas; y Nuestra Señora del Carmen, en Araira. 

La peregrinación que estuvo acompañada con música dedicada al primer beato laico del país, incluyó el Hospital General Guatire Guarenas; el hospital Luis Domingo Salazar del Seguro Social, y algunos centros de diagnóstico integral (CDI) de los municipios Plaza y Zamora.



En cada lugar el obispo y los sacerdotes dejaron un mensaje de paz y unidad. También rezaron por la salud de los enfermos y agradecieron por los que se han curado.

El Relicario. El prelado explicó que el relicario contiene una partícula ósea del nuevo beato. Además, está conformado por una aureola con 10 perlas de la Isla de Margarita en forma de corona, un sombrero negro que simboliza al usado por José Gregorio y el microscopio que caracteriza su servicio médico y científico.

Comentó que fue diseñado por las venezolanas Matilde Sánchez y María Teresa Aristigüieta y elaboradas para toda Venezuela, por la congregación Siervas de Jesús.

La imagen de José Gregorio. Se trata de una estatua elaborada a base de yeso y fibra de vidrio, con un tamaño de 1 metro con 70 centímetros de altura. Es obra del artista plástico larense Juan Carlos Galíndez, quien replicó al Venerable vestido de una bata blanca de médico y el sombrero (movible) que les caracteriza. Esta vez no llevó el sombrero.

Se conoció que tiene incrustada una partícula ósea del beato, lo que la convierte también en relicario.

Con motivo de la beatificación del doctor José Gregorio Hernández, monseñor Tulio Ramírez emitió un comunicado en el que convocó “a todos para unirse a la Jornada Espiritual celebrando juntos este hecho de histórico”.

Pidió asumir “la propuesta de vida reflejada en este humilde Laico”, para que “podamos convertirnos en mensajeros de paz, haciendo el bien, construyendo puentes que a corten las distancias, para lograr la anhelada reconciliación de todos los venezolanos”.

Hacia el final del recorrido, a las 9 de la noche, aproximadamente, tanto monseñor Ramírez Padilla como el padre José Antonio Barrera, agradecieron el apoyo logístico de los alcaldes de Guarenas y Guatire, Luis Figueroa y Hugo Martínez; también, el del gobernador de Miranda, Héctor Rodríguez, a través de la directora de cultura regional, Marian Martínez.





Nuncio en beatificación de José Gregorio: “No existe en Venezuela otra figura más querida”

Me atrevo a decir que tal vez en estos momentos no existe en Venezuela otra figura más querida y aceptada por todos, como el Doctor José Gregorio Hernández”, dijo en su homilía monseñor Aldo Giordano, nuncio apostólico en Venezuela

Ramón Antonio Pérez // @GuardianCatolic
Caracas, 2 de mayo 2021

“El nuevo Beato es capaz de unir a todos sus compatriotas por encima de las diferencias sociales, políticas y económicas, e inclusive de las ideológicas o religiosas. Me atrevo a decir que tal vez en estos momentos no existe en Venezuela otra figura tan querida y aceptada por todos, como es el doctor José Gregorio Hernández”.

Estas palabras corresponden a monseñor Aldo Giordano, nuncio apostólico en Venezuela, quien el viernes 30 de abril, con motivo de la beatificación del doctor José Gregorio Hernández Cisneros, sustituyó al secretario de Estado de El Vaticano, cardenal Pietro Parolín, quien no pudo viajar a Venezuela por motivos de la pandemia.

Tras 72 años de espera, el “Médico de los pobres” se convierte en el primer laico venezolano que logra ser beatificado, y ocupa el lugar número cuatro, antecedido por las religiosas María de San José, Candelaria de San José y Carmen Rendiles.

 

A continuación, su homilía integra:


BEATIFICACIÓN DEL DR. JOSÉ GREGORIO HERNÁNDEZ

Homilía S. E. Mons. Aldo Giordano, Nuncio Apostólico en Venezuela 

Caracas, 30 de abril de 2021

Queridas hermanas y hermanos,

¡Ha llegado el gran día de la beatificación de nuestro querido doctor José Gregorio Hernández! ¡Todos nos regocijamos en el Señor! Ha sido éste un día largamente deseado y esperado. Nos sentimos profundamente agradecidos con todas aquellas personas que han contribuido a llevar adelante su causa de beatificación, en medio de tantas dificultades. Aprobar la beatificación ha sido una nueva y gran manifestación de cariño paternal por parte de Papa Francisco, un gran regalo para todos los venezolanos. Al mismo tiempo agradecemos calurosamente al Santo Padre por el extraordinario mensaje, que, para esta ocasión, nos envió. Gracias al cardenal Jorge Urosa y al cardenal Baltazar Porras, a quien le ha correspondido la gran responsabilidad de llevar a cabo la última etapa de este proceso de beatificación. Nuestro querido Secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin, con todo su corazón, habría querido poder estar con nosotros en este momento, pero lamentablemente no ha sido posible. Esperemos que pueda volver pronto a Venezuela, quizás acompañando a Papa Francisco, quien, nos confió ¡tiene muchas ganas de visitar nuestro país!

Cuando el veintiséis de octubre de dos mil catorce estaba celebrando por primera vez en la iglesia de La Candelaria, aquí en Caracas, el aniversario del nacimiento de nuestro beato, me di cuenta de que el veintiséis de octubre coincidía con la fecha de mi nombramiento oficial como Nuncio Apostólico en Venezuela. Y por eso fue espontáneo decirles a las personas que llenaban el templo: "probablemente algo de esto está escrito en las estrellas… Entonces, ¡les prometo que permaneceré como Nuncio en Venezuela hasta la beatificación del Dr. José Gregorio!”, lo cual provocó un aplauso lleno de emoción. Obviamente en aquel momento no podía imaginarme que la beatificación del Dr. José Gregorio iba a ser proclamada pocos años después y mucho menos que Papa Francisco me nombrase como legado suyo para presidir esta solemne e histórica celebración. Era cierto, por tanto, que algo estaba escrito en el cielo, entre las estrellas, porque hoy tengo el honor de participar en la realización de este gran sueño de todo el pueblo de Venezuela.

La alegría de hoy no debe disminuir por la grave situación de salud provocada por el COVID-19. Por supuesto, nos imaginamos la celebración multitudinaria que se habría realizado para la proclamación del nuevo Beato, sin la pandemia, pero las actuales medidas necesarias de seguridad no lo han permitido. Sin embargo, y gracias a los medios de comunicación, en este momento tan esperado, están con nosotros, estrechamente unidos, todas las hijas e hijos de esta nación, incluidos los muchos que se han visto obligados a salir de su Patria por circunstancias dolorosas. Saludo a los amigos de Isnotú y de Trujillo y a las numerosas personas de diferentes países del mundo que viven con nosotros esto momento histórico. Parece providencial celebrar la beatificación de un médico en medio de una pandemia que afecta a toda la humanidad. Oremos intensamente por los millones de víctimas y por todos los enfermos a causa del virus. En la figura del Beato José Gregorio Hernández, la Iglesia rinde hoy a los profesionales de la medicina y de la salud, un homenaje de reconocimiento, gratitud y oración. Que el beato José Gregorio interceda para que el acceso a las vacunas se logre juntos, sin divisiones, sin resistencias, sin pretensiones partidistas.

La beatificación del doctor José Gregorio nos confirma que Venezuela es y será siempre “Tierra de Gracia”, aunque las circunstancias puedan parecer o sugerir lo contario. El nuevo beato es capaz de unir a todos sus compatriotas por encima de las diferencias sociales, políticas y económicas e incluso de las ideológicas o religiosas. ¡Me atrevo a decir que tal vez en estos momentos no existe en Venezuela otra figura más querida y aceptada por todos, como el Dr. José Gregorio Hernández!

El Doctor José Gregorio es sin duda uno de los mejores venezolanos de todos los tiempos, porque tenía un secreto. Su secreto era su fe, su creencia en Dios, su constante búsqueda por hacer la voluntad de Dios, su poner en práctica los mandamientos, su ser discípulo de Jesucristo, su vida de oración, su amor por la Eucaristía. Murió pronunciando el nombre de María santísima. Vivir el Evangelio lo ha convertido en el "santo del pueblo", el "médico de los pobres". La fe le permitió al Dr. José Gregorio entrar en una nueva dimensión; comprender su vida y la historia, con los ojos de Dios; ver que la existencia humana no termina en el sufrimiento, en el dolor y en la muerte, sino en el Paraíso. Me impresiona profundamente constatar que en la figura del beato Dr. José Gregorio se pueda encontrar al gran científico, al médico, al profesor… y al mismo tiempo la humildad radical, la renuncia a la arrogancia y la dedicación a los pobres. Esto es típico de la lógica del evangelio. El futuro de Venezuela depende de personas capaces de vivir esta nueva lógica.

Al escuchar la primera lectura de esta celebración, me imaginé que las palabras que el arcángel “médico”, Rafael, le dirige a Tobit, a su hijo Tobías y a su esposa Sara, fueran dedicadas a nuestro beato Dr. Gregorio: “Bendigan a Dios ... Proclamen las obras del Señor ... Hagan el bien ...”. Es el ángel que señala el camino del bien y lleva a la presencia de Dios las oraciones y las buenas obras de Tobit y Tobías. Ésta es la nueva dimensión de la vida que el mundo muchas veces no conoce. El ángel está a nuestro lado para decirnos que el cielo está abierto y nuestra historia está escrita en el cielo.

También me imaginé que las últimas palabras dichas por Jesús antes de su pasión y resurrección, narradas en el Evangelio de hoy, fueran dirigidas al Dr. José Gregorio: “Vengan, benditos de mi Padre; tomen posesión del Reino preparado para ustedes desde la creación del mundo; porque estuve hambriento, y me dieron de comer; sediento, y me dieron de beber; era forastero, y me hospedaron; estuve desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; encarcelado, y fueron a verme… Yo les aseguro que, cuando lo hicieron con el más insignificante de mis hermanos, conmigo lo hicieron”.

El Dr. José Gregorio reconoció la imagen más pura de Dios en el rostro de los demás, y en particular en el de los pobres, los necesitados, los migrantes, los privados de libertad, con quienes Jesús se identificó. El respeto por la dignidad de las personas y su libertad es un mandamiento divino y nadie en la tierra puede negar la dignidad y la libertad. El doctor Gregorio luchó por el respeto de la dignidad sagrada de la vida, desde el instante de la concepción hasta la muerte natural.

La vía para realizar los grandes sueños de la existencia pasa por las obras de caridad, a través de "lavarnos los pies unos a otros, servir y dejar que los demás nos sirvan, porque todos necesitamos ayuda, para salvarnos juntos", como nos dijo el Papa en su mensaje. Que el Beato José Gregorio nos ayude a vencer el mal usando la fuerza mansa y desarmada del bien, porque para el cristiano no hay otro camino. Que nos ayude a entender que la violencia genera sólo violencia, el odio más odio y que el camino de Dios es el del amor. Que el nuevo beato conceda a este amado país el milagro de la reconciliación, de la unidad nacional, de la fraternidad, como nos subrayó el Papa Francisco. Sabemos que el Doctor José Gregorio ha ofrecido su vida por la paz. Hoy desde el Cielo nuestro querido Beato nos impulsa aún más por las sendas del amor, única vía para que el caminar terrenal no sea en vano, sin sentido.

Ustedes, los venezolanos, desde hace más de un siglo han contado con la intercesión segura del Dr. José Gregorio. La más reciente, reconocida por la Iglesia, ha sido la sanación de la niña Yaxury Solórzano, presente aquí. Ahora ya podemos venerar pública y litúrgicamente, la imagen del nuevo Beato, de la misma manera que a las tres grandes mujeres que lo antecedieron en el honor de los altares, María de San José, Candelaria de San José y Carmen Rendiles. Pero, a partir de hoy, el Beato José Gregorio ya no pertenece únicamente a los venezolanos, sino que, desde Venezuela, se dona a la Iglesia universal y al mundo entero.

Celebramos esta beatificación en el tiempo de Pascua. Cristo resucitado precedió al Dr. José Gregorio en Isnotú, en París, en Caracas y lo precedió en el cielo. Hoy el Resucitado nos preceda y acompañe a cada uno de nosotros. Que el Beato José Gregorio Hernández obtenga hoy una gracia especial para Venezuela y sea un rayo de luz que ilumine el futuro. Y su presencia, como hermano premuroso desde el Cielo, nos guíe en cada paso para que sepamos descubrir, más allá del cansancio, las lágrimas y los obstáculos del camino, la felicidad que el Señor Jesús nos ha preparado. Amén.