viernes, 5 de junio de 2020

La Iglesia no tiene fecha establecida para reabrir los templos en Venezuela


Comunión recibida en las manos y uso de mascarillas entre las normas de la CEV - Fotos @GuardianCatolic
La Conferencia Episcopal sugiere que "la Comunión se reciba en las manos" como una medida preventiva entre los creyentes, para cuando se establezca la "flexibilidad de la cuarentena" y se reabran gradualmente los templos

Ramón Antonio Pérez // @GuardianCatolic
Guarenas, 5 de mayo 2020
“En las actuales circunstancias, convendría que cada Obispo prorrogara la dispensa del precepto dominical, invitando a los fieles a celebrar la Palabra de Dios y la oración en las casas, y aprovechando la transmisión en vivo de la Eucaristía por los diversos medios electrónicos. Cada fiel tiene que asumir responsablemente su deber de cuidarse a sí mismo y al resto de la comunidad del riesgo del contagio”.
La anterior es una de las medidas preventivas contenidas en el Protocolo Eclesial para la Flexibilización de la Cuarentena que la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), junto a la Comisión Episcopal de Liturgia, Música y Arte Sagrado, Pastoral de Santuarios, Peregrinaciones y Causas de los Santos, dieron a conocer el martes 2 de mayo del año 2020. 
El objetivo es que tanto sacerdotes como los fieles católicos venezolanos, conozcan con antelación las orientaciones y disposiciones a seguir en las celebraciones litúrgicas, una vez se retomen de forma pública.
Así lo dice una nota de prensa enviada desde la CEV, precisando que “aún no hay fecha establecida para la reapertura de los templos al público”. Se trata de un momento de preparación del pueblo de Dios en espera de que las autoridades nacionales anuncien la “flexibilización de la cuarentena” en Venezuela.
MISAS.- Una de los recomendaciones más esperadas tiene que ver con las celebraciones eucarísticas, precisando que “la comunión se recibirá en la mano (con el debido cuidado y respeto)”, según las indicaciones emanadas desde el Episcopado. 
Si es posible, el sacerdote que va a distribuir la comunión se lavará antes las manos, o usará gel antibacterial”, igual que los ministros asistentes de la comunión. Por su parte, los fieles, “al hacer la fila para la comunión, deben guardar entre sí la distancia de 1,5 metros, y no cruzarse después de comulgar. Conviene que se acerquen por el centro y regresen a sus lugares por los laterales. El sacerdote y los ministros extraordinarios de la comunión usarán mascarillas mientras distribuyen el Cuerpo de Cristo”.
El material presentado por el Episcopado expresa que “en el contexto de una progresiva vuelta a la normalidad en los diversos aspectos de la vida ciudadana, la Conferencia Episcopal Venezolana a través de la Comisión Episcopal de Liturgia ha preparado el siguiente protocolo para la apertura gradual de los templos, la celebración de los sacramentos y sacramentales, y la progresiva activación de los servicios pastorales”.
Se describen tres fases a seguir para la reapertura de los templos, así como las disposiciones generales y las orientaciones específicas a tomar en cuenta durante la Celebración Eucarística, la administración de los sacramentos de Unción de los Enfermos, Reconciliación, Bautismo, Confirmación y Matrimonio. La normativa incluye además, especificaciones para la realización de exequias, visitas a los templos y la realización de actividades pastorales, según indica la nota informativa.
A continuación el Protocolo Eclesial para la Flexibilización de la Cuarentena:
Conferencia Episcopal Venezolana

Comisión episcopal de liturgia, música y arte sagrado, pastoral de santuarios, peregrinaciones y causas de los santos

Protocolo eclesial para la flexibilización de la cuarentena
(Orientaciones litúrgico-pastorales para la apertura de los templos, celebración de los sacramentos y sacramentales y progresiva activación de los servicios pastorales).

I. Introducción
1. Jesucristo, Buen Pastor, ha encomendado a los obispos apacentar y guiar su grey en este mundo, en las circunstancias concretas de cada tiempo y lugar. Junto con toda la humanidad, la Iglesia católica en el mundo entero, y particularmente en Venezuela, sufre las consecuencias de la pandemia del Covid-19. En la lucha contra este flagelo debemos cooperar unidos autoridades, funcionarios, servidores públicos, personal sanitario y, en general, todos los ciudadanos. Una de las medidas que han sido tomadas, por recomendación de los especialistas, ha sido la de la cuarentena social, la cual ha tenido hasta ahora en Venezuela buenos resultados.
2. En las actuales circunstancias, la Iglesia católica ha procurado acompañar a los fieles con responsabilidad y celo pastoral, buscando los modos más idóneos para hacer presente el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo. Se han utilizado los medios de comunicación tradicionales y las redes sociales para que no falte el anuncio de la palabra y para que los fieles puedan unirse espiritualmente a la celebración de la Santa Eucaristía y de diversos actos de piedad.
3. Llegado el momento de flexibilizar la cuarentena, en el contexto de una progresiva vuelta a la normalidad en los diversos aspectos de la vida ciudadana, la Conferencia Episcopal Venezolana a través de la Comisión Episcopal de Liturgia ha preparado el siguiente protocolo para la apertura gradual de los templos, la celebración de los sacramentos y sacramentales, y la progresiva activación de los servicios pastorales.
II. Fases de reapertura:
4. Fase I: El Obispo diocesano, tomando en cuenta las disposiciones de las autoridades sanitarias, determinará el momento en que los fieles podrán asistir a los templos para las celebraciones eucarísticas dominicales y feriales, en grupos pequeños, de acuerdo al espacio disponible en cada templo, guardando el debido distanciamiento físico de metro y medio de distancia, y observando todas las medidas preventivas establecidas por la autoridad sanitaria.
5. Fase II: En el momento en que, de acuerdo a las autoridades sanitarias, ello sea posible, se reactivarán los servicios pastorales de las diócesis, parroquias y movimientos de apostolado. Será necesario determinar el número de personas que se podrán congregar y las directrices de higiene de las personas e inmuebles, así como el distanciamiento físico.
6. Fase III: Para reanudar con toda normalidad la vida pastoral ordinaria de las diócesis y parroquias, se deberán esperar las determinaciones de las autoridades sanitarias.
III. Disposiciones de carácter general:
7. En las actuales circunstancias, convendría que cada Obispo prorrogara la dispensa del precepto dominical, invitando a los fieles a celebrar la Palabra de Dios y la oración en las casas, y aprovechando la transmisión en vivo de la Eucaristía por los diversos medios electrónicos. Cada fiel tiene que asumir responsablemente su deber de cuidarse a sí mismo y al resto de la comunidad del riesgo del contagio.
8. En el momento en que las autoridades sanitarias lo permitan, y si éstas no determinan un número de personas, se establecerá que a cada templo o capilla pueda asistir el 50% del aforo (o capacidad del recinto), respetando la distancia de 1, 5 metros entre los asistentes. Esta misma distancia debe mantenerse fuera de los templos.
9. Allí donde sea necesario y posible, se procurará aumentar el número de celebraciones dominicales o feriales, a fin de dar oportunidad a mayor número de fieles de asistir a las mismas, respetando el porcentaje antes mencionado. En algunas circunstancias estas celebraciones deberán ser más breves que lo ordinario.
10. Los fieles han de hacer uso de la mascarilla o tapaboca, con carácter obligatorio para entrar a los templos o actividades religiosas. Los que manifiesten malestar corporal o gripe deben permanecer en sus hogares.
11. Uso de los bancos o sillas: donde se pueda, conviene dejar en el templo sólo los bancos suficientes para ubicar a los fieles de acuerdo a la cantidad permitida por las autoridades. Sería preferible el uso de sillas plásticas, con el mismo criterio, ubicándolas separadas 1, 5 metros una de la otra. Los niños sólo podrán asistir junto con sus padres u otro familiar, y con ellos se sentarán.
12. Las pilas de agua bendita, donde las haya, continuarán vacías.
13. Las puertas de los templos se mantendrán abiertas a la entrada y salida de las celebraciones, para que los fieles no tengan que tocarlas, ni sus manillas.
14. Para un resguardo de la feligresía se debe ofrecer gel antibacterial o algún otro líquido prescrito por la autoridad sanitaria a la entrada de los templos, con el fin de prevenir el contagio.
IV. Celebración eucarística:
15. Subsidios litúrgicos. Durante la pandemia debe suprimirse el uso de hojas para las lecturas y cantos.
16. Sacerdotes celebrantes o concelebrantes, y diáconos: los clérigos que celebren o ayuden a la Eucaristía, deberán usar la mascarilla y lavarse las manos antes de iniciar la celebración.
17. Ministros, monaguillos y servidores del altar: conviene que usen mascarilla y guantes durante su servicio y permanencia en el templo. En la sacristía se debe disponer de agua y jabón suficientes para que quienes preparan los vasos sagrados y demás utensilios se laven antes de prestar dicho servicio. Los que ayuden a la liturgia deberán lavar sus manos antes de comenzar la celebración, y en el transcurso de ésta, deberán guardar la distancia debida. Debe permanecer el menor número de personas en el presbiterio.
18. Lectores: En los días feriales la primera lectura y el salmo pueden ser leídos por una sola persona. Pueden ser más en los domingos y solemnidades. Conviene que usen mascarilla y guantes para resguardar el micrófono. En la lectura del Evangelio, por la circunstancia de la pandemia, conviene omitir el gesto de signar y besar el libro. Tal vez sólo se hará un gesto de inclinación de cabeza al finalizar su lectura.
19. Micrófonos: al colocarse, deben limpiarse con algún desinfectante. Conviene que estén en su base, para evitar en lo posible ser tocados por una u otra persona. El que preside usará un micrófono para él solo durante toda la celebración, evitando así el peligro de contagio a los lectores y servidores.
20. Coros y cantos. Los miembros del coro deben estar separados al menos 1,5 metros uno de otro, y no intercambiar micrófonos. A los coros se les debe exhortar a que no hagan ensayos en sus casas todos juntos. Mientras dure la pandemia, los coros deben ser más reducidos. También debe recortarse la duración de los cantos.
21. Homilía: en aras de la brevedad, conviene que la homilía no exceda los de diez o quince minutos.
22. Oración de los fieles: Conviene que las preces sean leídas por una sola persona o por el mismo que preside. Hay que evitar que esta parte de la celebración se prolongue demasiado.
23. Ofrendas: Durante la pandemia conviene suprimir todo tipo de procesión de dones. Si algún fiel lleva algo al templo, debe preverse un lugar donde colocarlo para luego ser recogido por los ministros o servidores. La colecta de dinero no se hará en el momento de la preparación de las ofrendas, sino al finalizar la Eucaristía. Para tal fin se colocarán varias cestas en las puertas de la iglesia: allí depositarán los fieles su donativo.
24. Saludo de la Paz: Se debe evitar cualquier contacto físico. El saludo se hará con una simple inclinación de cabeza, o se suprimirá.
25. Sagrada Comunión: la comunión se recibirá en la mano (con el debido cuidado y respeto). Si es posible, el sacerdote que va a distribuir la comunión se lavará antes las manos, o usará gel antibacterial. También los ministros extraordinarios de la Comunión se lavarán las manos en la sacristía antes de prestar ese servicio (lo harán durante la fracción del pan, es decir, mientras se canta el Cordero de Dios). Los fieles, al hacer la fila para la comunión, deben guardar entre sí la distancia de 1,5 metros, y no cruzarse después de comulgar. Conviene que se acerquen por el centro y regresen a sus lugares por los laterales. El sacerdote y los ministros extraordinarios de la comunión usarán mascarillas mientras distribuyen el Cuerpo de Cristo. Durante la pandemia no se podrá tener la comunión bajo ambas especies.
26. Procesiones eucarísticas y Horas Santas. Corresponde al Ordinario de lugar juzgar sobre la oportunidad, en las actuales circunstancias, de las procesiones en que se lleva el Santísimo Sacramento. En caso de que se aprueben, deben determinarse el tiempo, lugar y organización de dichas procesiones, para que se lleven a cabo con dignidad y sin menoscabo de la reverencia debía a este Augusto Sacramento (Cfr. Instrucción Eucharisticum Mysterium, 59). En general, se deberá procurar que los fieles mantengan la debida distancia (1,5 metros) y que usen la mascarilla. El palio deberá ser llevado sólo por personas provistas de mascarilla y guantes. Incluso el sacerdote o diácono que porta la custodia deberá llevar mascarilla. Para la fiesta del Corpus Christi se podría hacer uso de un vehículo, mientras los fieles permanecen en las puertas de sus hogares, evitando las aglomeraciones. En caso de que la procesión se haga en torno a la Plaza, procurar que los fieles asistentes se distribuyan guardando la debida distancia entre sí.
V. Cuidado pastoral de los Enfermos
27. Unción de los Enfermos: El sacerdote debe responder lo más pronto que pueda a la solicitud de este sacramento. Hará uso de las debidas precauciones tanto en sí mismo como respecto al enfermo. Así pues, usará mascarilla y guantes. En la Unción podrá hacer uso de un hisopo o mota de algodón (los cuales luego se incinerarán). Al regresar a casa, el sacerdote procurará lavarse las manos, y convendría que se cambiara de ropa.
28. Comunión de los Enfermos: El ministro usará mascarilla y guantes. Debido a las circunstancias, este rito deberá hacerse con más brevedad que de costumbre. Los familiares o personas allegadas podrían ayudar haciendo que el enfermo previamente escuche alguna lectura bíblica (o alguna celebración transmitida por los medios electrónicos). De este modo, el ministro sólo recitará el Padrenuestro y dará la comunión al enfermo, evitando tocar la boca o la lengua de éste. Al pasar a otro enfermo, conviene que el ministro lave sus manos. Debe tener cuidado de no tocar objetos o muebles en las casas.
VI. Administración del Bautismo
29. Número de personas: Se debe evitar la aglomeración de personas en el templo, por lo cual convendría hacer los bautismos de manera individual o en número reducido. Todos los que asistan deberán usar la mascarilla. Si los presentes pertenecen al mismo grupo familiar, pueden permanecer juntos. Por su parte, el ministro guardará la debida distancia.
30. Omisión de ritos: Se omitirá la signación en la frente en el rito de acogida, así como el rito llamado Effetá.
31. Unciones: Sería conveniente usar un hisopo o mota de algodón para cada niño (luego los hisopos o motas se recogerán y se incinerarán).
32. Pila Bautismal: La pila debe estar provista de agua limpia, la cual se bendecirá en el momento de la celebración. Una vez derramada en la cabeza de un niño no debe ser usada de nuevo, sino que se la desechará de la manera habitual. Evitar, en el momento de la ablución con el agua, la aglomeración de familiares o amigos. Siempre deberá guardarse la distancia prevista.
33. Vestidura blanca: La colocarán los padres del niño, y no el ministro. Los padrinos, si no pertenecen al mismo grupo familiar, deben mantener la distancia y evitar el contacto físico.
34. Cirio encendido: Conviene que algún servidor o el mismo ministro encienda las velas de los bautizados, tomando la llama del cirio pascual. Así se evita el movimiento de los padrinos hacia el cirio, y la posible aglomeración.
VII. Sacramento de la Reconciliación o confesión
35. Confesor: El ministro debe usar mascarilla y guantes, y se colocará a una distancia no menor de dos metros del penitente. Al terminar de celebrar el sacramento deberá reiterar la higiene de las manos y limpieza de las superficies.
36. Penitente: Deberá usar mascarilla.
37. Lugar: Se deberá celebrar el sacramento en espacios amplios, que permitan el distanciamiento físico, y al mismo tiempo la confidencialidad.
VIII. Sacramento de la Confirmación
38. En general, deben seguirse las indicaciones dadas para la celebración de la Sagrada Eucaristía. En la crismación se podrá utilizar un hisopo o mota de algodón, distinto para cada confirmando. Al finalizar la celebración se incinerarán estas motas o hisopos. Obsérvense las normas ya dadas sobre distancia, protección y limpieza para cada uno de los participantes. Tanto celebrante como confirmando deben usar tapaboca.
IX. Sacramento del Matrimonio
39. Asistentes o participantes: El número de personas asistentes o participantes debe reducirse al mínimo posible, y jamás deberá exceder lo establecido para una celebración eucarística.
40. Anillos y arras. Estos objetos deberán ser manipulados exclusivamente por los contrayentes.
41. Otras disposiciones: Hágase uso de la debida prudencia en la firma del acta matrimonial por parte de los contrayentes, testigos y ministro, para no reducir el debido distanciamiento.
X. Exequias
42. En general: Para las exequias valen las mismas indicaciones dadas para la celebración eucarística, si se celebran en un templo o capilla.
43. Asistentes: Podrán estar presentes los familiares más cercanos, según el número autorizado, los cuales deberán usar mascarilla y guardar la distancia de 1,5 metros.
44. Rito: El ministro celebrará todo el rito desde el presbiterio, y sólo podrá acercarse al ataúd para la aspersión de agua bendita, teniendo mascarilla y guantes. Conviene hacer un rito breve que no implique la participación de lectores.
45. Exequias fuera del templo: Si las exequias se realizan en casa del difunto o en la funeraria, con mayor razón el ministro deberá observar las precauciones indicadas. Deberá abreviar el rito.
XI. Visitas a los templos para la oración
46. Deberán seguirse las indicaciones ya dadas, evitando las aglomeraciones. Las personas responsables del lugar sagrado señalarán debidamente los lugares para la oración y para la adoración del Santísimo Sacramento.
47. Durante la pandemia no se permitirá el turismo religioso (recorrido de los templos y otros lugares sagrados por razón de arte o folklore).
XII. Actividades pastorales
48. Para la reactivación de los servicios pastorales de las diócesis, parroquias y movimientos, se esperará lo que determinen las autoridades sanitarias respecto al número de personas que podrán congregarse, directrices de higiene de personas e inmuebles y distanciamiento físico.
49. Este protocolo se pone en manos de los Obispos diocesanos y demás ordinarios de lugar para que lo apliquen de acuerdo a las circunstancias de cada circunscripción, emanando normas más detalladas, en las cuales se observen las medidas sanitarias para prevenir el contagio y la expansión del virus.
50. Como siempre, nos ponemos a los pies de nuestra Patrona Nacional, la Virgen de Coromoto, para que Ella aliente la esperanza de nuestro pueblo y nos ayude a contemplar, creer, vivir y anunciar el misterio de la Redención obrada por Jesucristo. Pidamos a Dios por el cese de la presente pandemia, y que la experiencia vivida nos ayude a crecer y madurar en nuestra fe, esperanza y caridad.
Caracas, 2 de Junio de 2020.
Mons. José Luis Azuaje Ayala
Arzobispo de Maracaibo, Presidente de la CEV.

Mons. Mario del Valle Moronta Rodríguez
Obispo de San Cristóbal, 1er Vicepresidente de la CEV.

Mons. Raúl Biord Castillo
Obispo de la Guaira, 2do Vicepresidente de CEV.

Mons. José Trinidad Fernández Angulo
Obispo Auxiliar de Caracas, Secretario General de la CEV.

Mons. Manuel Felipe Díaz Sánchez
Arzobispo de Calabozo, Presidente de la Comisión Episcopal de Liturgia.

Pbro. José Antonio Da Conceiçao
Secretario Ejecutivo de la Comisión Episcopal de Liturgia.



miércoles, 3 de junio de 2020

Diácono José Arévalo: “Con el ‘Gesto de Solidaridad’ ayudamos a los más necesitados”


La iniciativa del “Gesto de Solidaridad” llega a las comunidades sensibles de la Diócesis de Guarenas para entregar en nombre del Episcopado y Cáritas de Venezuela, varios kits de alimentos a las familias y vecinos más vulnerables

Ramón Antonio Pérez // @GuardianCatolic
Guarenas, 3 de junio 2020

“Los cuadros de necesidad y miseria que se vieron son muy dramáticos: personas mayores y jóvenes con enfermedades crónicas e impedimentos físicos muy fuertes; personas que fueron abaleadas y están postradas en una cama; hombres y mujeres que han quedado viudos y sin hijos, y que ahora viven gracias a la caridad de los vecinos. A ese grupo de personas estuvo destinado el ‘Gesto de Solidaridad’, implementado por la Conferencia Episcopal de Venezuela y Cáritas de Venezuela, desde el pasado 30 de mayo”.

Así describió el diacono permanente José Arévalo, responsable de la Parroquia “San José” de Las Clavellinas, en la Diócesis de Guarenas, la situación que observó durante la entrega del “Gesto de Solidaridad” en la comunidad bajo su cargo pastoral. La iniciativa se cumplirá entre el 30 de mayo y 13 de junio, esperando entregar víveres y provisiones para la alimentación de los más necesitados en medio de la pandemia del Covid-19.

Arévalo explicó que junto a “ministros de la iglesia parroquial” recorrieron casa por casa para llevarles el kit de alimentos donados por Cáritas de Venezuela a los vecinos escogidos de acuerdo a su alto nivel de necesidades. “La escogencia para la entrega se hizo de acuerdo a las sugerencias de los grupos de apostolado porque son quienes mejor conocen dónde están los puntos de mayor necesidad, las familias que tienen personas postradas y enfermas, y quienes están imposibilitados de trabajar por la edad o que están solas”.



Aunque José Arévalo fue bombero hasta su jubilación, y está acostumbrado a las condiciones de trabajo más apremiantes, no dejó de mostrar sensibilidad y sorpresa por los cuadros de pobreza y necesidad personal encontrados en Las Clavellinas, según narró a El Guardián Católico. “Para mí fue una experiencia, aunque muy bonita también muy dolorosa, porque quisiéramos ayudar a más familias y personas que viven solas”.

De acuerdo con la información aportada, la Diócesis de Guarenas cuenta con su Cáritas diocesana a cargo del padre Aly Benítez, instancia responsable de hacer llegar los 30 kit de alimentos, de entre 6 y 10 kilogramos, a cada parroquia de esta iglesia mirandina.

800 kits de alimentos en cada diócesis


En efecto, se trata de una iniciativa promovida en medio de las acciones propias que desarrolla la gestión nacional de Cáritas a través de sus diócesis y parroquias, proyectando crear un hito en el tema alimentario y exhortar a otros entes y sociedad civil que deseen sumarse a la misión en la que “juntos podemos alimentar y asistir a más necesitados”, dice la organización social a través de una nota de prensa enviada a El Guardián Católico.

“Consiste en entregar una ayuda compuesta por alimentos a personas vulnerables en todo el país. Estas entregas se desarrollan en las circunscripciones eclesiásticas que han dispuesto la infraestructura de las Cáritas diocesanas, quienes a su vez, sondearán las parroquias para identificar a las personas y grupos familiares más necesitados, de manera que la ayuda llegue directamente a sus hogares”, dice Janeth Márquez, directora nacional de Cáritas Venezuela.

Márquez enfatiza en que esta es una ayuda para acercarnos a los ciudadanos en estado de especial vulnerabilidad, Márquez detalla que este gesto “comprende la entrega de un kit de 6 alimentos en toda Venezuela”. Es una actividad que comenzó el 30 de mayo y se realizará hasta el 13 de junio, y “que busca entregar 800 kits de alimentos en cada diócesis, y que al final estaremos haciendo una actividad donde entregaremos 20 mil kilos de alimentos: 20 toneladas de amor, 20 toneladas de solidaridad”.

En las circunstancias actuales “es muy difícil decidir quién está más vulnerable”, reconoce la directora de la Pastoral Social, sin embargo desde las Cáritas Parroquiales han podido sondear en el trabajo directo con las comunidades quiénes son los que más necesitan.

Janeth Márquez: Es una caricia de la Iglesia Católica


“Este gesto es para el más vulnerable, y además, tiene varios objetivos: 1. Ser la caricia de la Madre Iglesia con todas las personas que hoy necesitan, 2. Animar a otros, al empresariado, a otras ONG a que se hagan solidarios, no con lo que les sobra, sino con lo que tienen para ofrecer a los que hoy necesitan; y el otro objetivo es que con este gesto salimos de la Iglesia, y nos conseguimos con el necesitado en su casa, en el barrio, en la comunidad; hay que tocar la puerta y ahí podemos ver qué es lo que está pasando en nuestro país, y podemos de alguna manera dialogar con la gente y escuchar, pues sus alegrías, pero también sus problemáticas”.

Con este “Gesto de Solidaridad” Cáritas en el territorio nacional se dispone a acompañar, atender y además escuchar cuáles son los lamentos de nuestro pueblo, a manera de responder a este diálogo con la programación de nuevas actividades.

lunes, 1 de junio de 2020

Venezuela: Cáritas entrega más de 20 toneladas de alimentos a los más vulnerables


Se trata de un “Gesto solidario”, con el que Cáritas y la Conferencia Episcopal Venezolana, aspiran llegar a los más vulnerables desde el pasado 30 de mayo y hasta el 13 de junio de este año

Ramón Antonio Pérez // Jun 01, 2020


La señora María Luisa, de 75 años de edad, llegó muy contenta en la tarde del sábado 30 de mayo a su humilde vivienda en un barrio al oeste de Caracas. Ella estuvo entre las personas escogidas para recibir una bolsa con al menos 10 kilogramos de comida, recibiendo algunos productos que con el ingreso de su pensión no había podido comprar. “No es mucho, pero para mí es suficiente porque me ayudará a completar la despensa que ahora la tengo vacía”, decía con alegría la mujer al misionero que la invitó a recibir el “Gesto solidario”.

Se trata de una iniciativa que hasta el próximo 13 de junio seguirá realizando Cáritas en todo el país. El proyecto forma parte de la continuidad de las ayudas humanitarias con que en los últimos cinco años, la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) a través de su organización social por excelencia, intenta dar respuestas a los más vulnerables.

Después de un diagnóstico se ha concluido que la necesidad más fuerte entre los venezolanos es la alimentación”, expresó Janeth Márquez, directora nacional de Cáritas, en un mensaje enviado a Aleteia. “Hay muchos problemas en Venezuela pero los más pobres tienen un horizonte: buscar los alimentos”, añadió Márquez, socióloga de profesión.

Veinte toneladas de amor y solidaridad


Fotos Arquidiócesis de Caracas

Márquez explicó que los obispos venezolanos, “desde las reservas económicas con que cuenta Cáritas”, -y con el apoyo de donaciones internas y externas recibidas de particulares y organizaciones humanitarias, como añadirá más adelante el cardenal Baltazar Enrique Porras Cardozo-, “desea compartir con los más pobres”. “La intención es llevar bolsas de alimentos de aproximadamente seis kilos –de allí su nombre de ‘gestos solidarios’- a las familias venezolanas, ancianatos, privados de libertad y aquellos que hoy la necesitan”.

No queremos levantar falsas expectativas porque la Iglesia no tiene para dar a todos los que necesitan. Por esos queremos realizar este gesto de solidaridad que permita animar a los empresarios y otras organizaciones, y así ayudar hoy a los que están más vulnerables y no tienen con qué comer”. “Son vente toneladas de amor; veinte toneladas de solidaridad destinadas a los más necesitados”, acotó la activista de la iglesia.

“Ir a entregar estas bolsas de comida en las casas, también es una oportunidad para acercarnos y compartir con nuestra gente, y así tenderles nuestras manos de solidaridad, hablar con ellos y motivar la esperanza”. Destacó que el “Gesto solidario” se cumplirá entre el 30 de mayo y el 13 de junio en el que estarán repartiendo un estimado de 20 toneladas de alimentos, distribuidas en aproximadamente 800 bolsas para cada circunscripción eclesial.

¿Los obispos entre los más necesitados

Si bien el “Gesto solidario” se convierte en una oportunidad para que los obispos y sacerdotes venezolanos compartan directamente con la feligresía más vulnerable, no es la primera vez que los “líderes de la iglesia venezolana” realizan este tipo de actividad. En muchas parroquias y centros de ayuda de la Iglesia se han establecido desde 2016, bajo el impulso de Cáritas, las “ollas solidarias”, “farmacias parroquiales”, “operativos médicos” y otras acciones destinadas a la población más sufrida.

En esta oportunidad también se realizó en varias parroquias de la Arquidiócesis de Caracas, con el propio cardenal Baltazar Porras, asistiendo para entregar las bolsas de comida. Esta vez entregaron 800 mercados que abarcaron las 119 parroquias y 16 vicarias de la iglesia caraqueña. 

Por ejemplo, en la parroquia “Juan María Vianney” de “La Silsa”, un barrio enclavado en el oeste de la metrópolis, Porras Cardozo compartió con los vecinos y en medio de las medidas preventivas contra la pandemia del Covid-19, fue entregando a cada uno “los gestos solidarios” organizados por la iglesia.

¿De dónde viene esta bolsa de comida?”, se le preguntó al cardenal Porras. “Vienen de la generosidad de mucha de nuestra gente de afuera y de aquí (de Venezuela). Sintamos que la fe nos tiene que llevar siempre a servir a nuestro prójimo. Y este gesto que nos haga ver en medio de esta pandemia, y en medio de todos los problemas que solo la solidaridad es la que crea fraternidad para que podamos tener paz en los corazones de todos”, expresó.

Isla de Margarita no se queda atrás en la solidaridad


El gesto solidario que abarca a buena parte del territorio nacional también fue una este 30 de mayo realidad en las Islas de Margarita y Coche del estado Nueva Esparta. Repartieron 903 kits de alimentos de los 24.000 distribuidos en toda la nación.

Cáritas de Margarita, encabezada por monseñor Fernando Castro Aguayo, previo a un estudio para identificar a las personas más necesitadas de las diferentes zonas, entregaron la bolsa de alimentos a los ancianos, madres solteras con hijos menores de edad, personas con discapacidad, desnutrición o privados de libertad de la entidad insular.

El prelado de Margarita pidió que “tomando las medidas sanitarias necesarias para evitar el contagio y la propagación del virus, atender a las personas vulnerables que son las más necesitadas, con una atención personalizada: llevarles un poco de alimento, una medicina, regalarles una sonrisa y compartir una oración”. Indicó que gestos como el realizado “son manifestaciones que estas personas agradecen”. Además, “con un gesto solidario juntos alimentaremos a más necesitados”, se conoció en una nota recibida por Aleteia.

Entre otras investigaciones realizadas por Cáritas, el Proyecto SAMAN ha determinado que la desnutrición crónica registrada en Venezuela puede significar entre 7 y 13 por ciento. Además, dos tercios de los venezolanos viven en condiciones precarias, de acuerdo con estudios de Cáritas que ha sido una de las organizaciones con las cifras más creíbles.



miércoles, 27 de mayo de 2020

Venezuela: ¿Por qué los indígenas son más vulnerables al Covid?


© UNHCR Sebastian Roa
Un dramático cuadro de lo que viven las poblaciones indígenas, dentro y fuera de Venezuela, ha sido denunciado por la Conferencia Episcopal Venezolana y el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados

Salir de sus territorios ancestrales no ha sido garantía para mejorar la calidad de vida de las poblaciones indígenas de Venezuela. Primero fue la crisis humanitaria compleja, la aplicación y explotación del Arco Minero, además de la violencia política en contra de sus líderes la que los obligó a abandonar espacios donde vivieron desde siempre. 

Tras la forzada emigración, ahora el avance del Covid-19 en Latinoamérica también los ha convertido en la población más vulnerable y expuesta al contagio en la región amazónica. La pandemia está cerca de generar cuatrocientas mil víctimas en el mundo.

Sendos informes publicados por la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) y la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), alertan que muchas comunidades indígenas desplazadas están ahora peligrosamente expuestas y en situación de riesgo. Es un deterioro que se vive con fuerza en las poblaciones amazónicas, producto de la sistemática exclusión de sus derechos a los bienes y servicios necesarios para una vida digna.

La CEV, convencida de la caridad y afianzada en el sueño del Papa Francisco, motiva a que exista “una Amazonia que luche por los derechos de los más pobres, de los pueblos originarios, de los últimos, donde su voz sea escuchada y su dignidad sea promovida”.

“Tenemos mucho miedo al coronavirus”

ACNUR cita testimonios recogidos en varios campamentos de Brasil. “Al principio tuvieron fiebre y no podían comer”, describe acerca de la enfermedad que padeció un pariente de Orlando Martínez, líder de la etnia warao de Venezuela, que junto con otras 18 familias llegaron al gigante país suramericano en 2017, huyendo del hambre, la violencia y la inseguridad. 

Luego, llegaron los dolores de cabeza y dolores en el pecho. Después, comenzaron a toser y no podían caminar”, añadió Martínez acerca de la enfermedad.

ACNUR describe que Orlando recurrió a la tradición medicinal de sus ancestros para tratar de curar a su familiar. Rezó pidiendo la intervención de sus divinidades para expulsar la enfermedad, pero uno de ellos ya estaba muy mal. “Cuando murió, toda la comunidad lloró”, dijo Orlando, agregando: “Tenemos mucho miedo al coronavirus”.

Orlando y su familia son apenas algunos de los más de 5000 desplazados indígenas venezolanos de las etnias warao, eñapa, kariña, pemon y ye’kwana. “Estamos asustados”, dijo también Manuel José Borges Mata, un warao de 29 años que llegó a Brasil desde el estado Delta Amacuro. Él encontró refugió para su esposa y sus tres hijos en un albergue en Manaos. “Tenemos miedo de morir y miedo de perder seres queridos”, dijo.

El alto comisionado para los refugiados, cita que la COVID-19 está azotando duramente esta región amazónica y Brasil está emergiendo como uno de los epicentros de la pandemia. “Al ACNUR le preocupa que muchos de estos refugiados indígenas puedan estar pasando grandes dificultades sin contar con condiciones sanitarias y de saneamiento adecuadas”. 

Se trata de un panorama similar al que se vive por los lados de Colombia.

Allí, varios grupos indígenas binacionales, como los wayuu, bari, yukpa, inga, sikwani o los amorúa que viven cerca de la frontera colombo venezolana, sufriendo las necesidades más elementales de un ser humano. Aunque su territorio ancestral se extiende por ambos países, muchos no han podido regularizar su estancia en el país neogranadino y están indocumentados. Al mismo tiempo, a las precariedades alimenticias y sanitarias, se suman las amenazas de grupos armados irregulares que controlan las áreas donde viven.

Son los más olvidados en Venezuela
WARAO

En ese contexto, los obispos y varias organizaciones allegadas a la iglesia en Venezuela, entre estas el Departamento de Misiones del Secretariado Permanente del Episcopado Venezolano; el Consejo Misionero Nacional, la Red Eclesiástica Panamazónica de Venezuela, las Obras Misionales Pontificias en Venezuela; la Conferencia Venezolana de Religiosos y Religiosas y el Consejo Nacional de Laicos Venezuela, enviaron a Aleteia el Documento Sobre la situación del Covid-19, en el que denuncian los “clamores, dolores y angustias” de los pueblos indígenas en la patria del Libertador Simón Bolívar.

Entre las prioridades precisan que no hay información sobre un protocolo específico para la atención de los pueblos indígenas en caso de ser contagiados por la pandemia. “En algunas comunidades se realizan operativos de prevención y se exigen medidas de higiene sin garantizar el servicio de agua potable e ignorando la precariedad económica de las familias, que les impide invertir en artículos de limpieza o higiene, tan necesarios para la prevención de la enfermedad del COVID – 19”, dice el comunicado con fecha 20 de mayo.

“Los dispensarios y puestos de salud, en las comunidades indígenas, no cuentan con la mínima presencia de personal sanitario y dotación que permita resolver situaciones médicas básicas”, expresan. “Muchos indígenas han quedado atrapados en las cabeceras de los municipios donde se encontraban y no existe una propuesta para volver a sus hogares”. Esto lo padecen indígenas Yekuanas en la región de Puerto Ayacucho, estado Amazonas.

Indican que en poblaciones pequeñas “la cuarentena obligatoria impide trabajar en sus conucos y dedicarse a la pesca”, lo cual de realizarse, podría reducir el hambre que sufren. “En los lugares de mayor densidad poblacional la falta de transporte y de suministro de combustible dificulta la comercialización de los productos agrícolas, pescados y artesanías, intensificando la ya precaria realidad que viven los pueblos indígenas”.

Enfatizan que la situación educativa es alarmante porque desde “el inicio de este año escolar, los educadores han denunciado que la falta de combustible impide a los estudiantes llegar a los establecimientos educativos”. Todo ello fue agravado con la llegada de la pandemia. En ese orden, destacan que el plan “Toda Familia una escuela” impulsado por el ministerio de educación “es impracticable en las comunidades indígenas”. “En la mayoría de ellas no hay electricidad, no hay señal de televisión ni de internet”.

Estas organizaciones eclesiales, preguntan: “¿Qué pasará? ¿Se perderá todo el año escolar? ¿La desigualdad y asimetría en el acceso a la educación retrocederá a niveles del pasado? ¡No es justo! La inacción y el silencio no pueden ser una opción de políticas públicas”.

Otra denuncia tiene que ver con la explotación minera en los territorios indígenas. Se trata de la “sed del oro del sur”, que de acuerdo con los denunciantes “no tiene límites” llegando a niveles de una “renovada idolatría”. Por tanto, indican: “Esta actividad minera desbocada hace revivir dantescas escenas de incursiones violentas y armadas para oponerse a poblaciones que se resisten a ver destruidas sus tierras, sus aguas y sus culturas”.

“Estamos con ustedes”, les dice la Iglesia

La Iglesia exige “en nombre del Dios de la Vida, Padre de Jesucristo y Creador de todo cuanto existe, que se detenga esta barbarie, y se realice ante la Pandemia un plan de atención para los pueblos indígenas, so pena de ser partícipes de este genocidio en desarrollo”. No obstante, reconocen “el trabajo silencioso y heroico de tantos misioneros y misioneras quienes enfrentando dificultades inmensas, en medio de tantos sufrimientos y corriendo la misma suerte de nuestros hermanos indígenas, hacen presente el amor misericordioso de Dios que alimenta, cura, consuela y restablece la dignidad humana”.

Los responsables de la Iglesia Católica, recuerdan “a nuestros hermanos indígenas que no están solos, sus anhelos y pesares son también los de la Iglesia”, aunque el gobierno se niegue a dar detalles y cifras exactas de los contagiados o fallecidos en Venezuela.

LA CIFRA: Un resumen del impacto de la pandemia del coronavirus sobre la población indígena hasta el 22 de mayo, está publicado en el portal de la Red Eclesial Panamazónica, REPAM, con un total de 473 indígenas fallecidos. Aunque en Venezuela no hay víctimas fatales, la cifra de aborígenes contagiados alcanza a 39. En Colombia son 2336 contagiados y 54 fallecidos. Brasil tiene 4405 contagios confirmados y 152 fallecidos. Todos estos números han sido confirmados por diversas organizaciones aborígenes de la región.