Los católicos venezolanos no participamos de misas en latín y según los ritos “tradicionalistas” desde hace más de treinta o cuarenta años. Al menos, quien esto escribe, no recuerda haber participado en celebración eucarística alguna en la que se cumpliera la forma extraordinaria. En Venezuela, al igual que en buena parte de los países de América Latina, la celebración de la Santa Misa en lengua española siempre fue un buen argumento para aceptar los vientos de cambio que trajo el Concilio Vaticano II. Ramón Antonio Pérez Caracas, 15 d…