«Levántate oh Dios, pues la moral y el honor, la flor de la nación, están muriendo» Leocenis Garcia. Prisionero político Quise, anoche mismo, encontrar un destinatario para esta misiva; no lo hallé. Así que escribo al viento. El país escuchó un relato - que se basta por sí mismo sin añadidura - de la mujer y madre de Leopoldo López. Antonieta Mendoza y Lilian Tintori lloraban sin consuelo mientras compartían con una nación estupefacta su historia del horror. Mientras yo escuchaba, me repetía que Dios nunca due…