lunes, 21 de diciembre de 2015

Monseñor Ubaldo Santana: “El sacerdocio no es premio vocacional, es un don de Dios”



Este 19 de diciembre, la arquidiócesis de Maracaibo recibió a dos nuevos sacerdotes, quienes  fueron ungidos presbíteros al servicio de esta Iglesia

Ramón Antonio Pérez / @GuardianCatolic
Nota de Prensa y Fotos: Ana María Pérez

“Sean sacerdotes misericordiosos como Jesús. Salgan a buscar la oveja extraviada y tráiganla sobre sus hombres para pasar por la puerta del redil y devolverla al rebaño, restauren en sus hermanos la belleza de su semejanza divina, a través del bautismo y de la confesión. No den por perdido ningún hijo pródigo. Desde que el Hijo de Dios vino a este mundo y se encarnó en el seno de un ser humano, María de Nazaret, y dio su vida por todos, no hay ningún ser humano que no pueda volver a él”.

Fueron las palabras del arzobispo de Maracaibo, monseñor Ubaldo Ramón Santana Sequera, durante la ceremonia religiosa que presidió con motivo de la ordenación sacerdotal de los diáconos Jorge Pérez Chakal y Andry Sánchez.

Estos nuevos sacerdotes luego de recorrer caminos de discernimiento, vocación, estudios, alegrías y tristezas, por la gracias de Dios recibieron el orden sacerdotal, para ser “garantes de administrar los sacramentos" como les exhorto monseñor Ubaldo y traer a esta fuente a todos sus hermanos para que se bañen en ella y queden purificados.

Nuevos sacerdotes vivan las obras de misericordia en su ministerio

El arzobispo invitó a los neopresbiteros, a vivir este año jubilar de la misericordia ejerciendo el sacerdocio configurado con Cristo y haciendo de las obras de caridad espirituales un ministerio que enseñe “al que no sabe a través de la evangelización, haciéndose presente en escuelas, liceos y universidades”.

Igualmente recomendó dar buen consejo al que lo necesita en la dirección espiritual, la consejería familiar, el encuentro con los novios con motivo de la confección del expediente.

“Corrijan a los hermanos sacerdotes, diáconos y laicos que están descaminados y déjense corregir, agradecidos, por su hermanos, con humildad. Pidan perdón y ejerzan con gozo el gran ministerio del perdón a través de la Confesión sacramental. Consuelen a los afligidos, animen a los decaídos, levanten a los encorvados, alegren a los tristes, lloren con los que lloran, rían con los que ríen. Háganse todo con todos para ganarlos a todos a Cristo Jesús”, expresó monseñor Santa Sequera.

Estos nuevos siervos de Dios, no solo están llamados a vivir las obras de misericordia espirituales, sino también las corporales haciéndolas en su vida ministerial un don dando de comer al hambriento, en su hambre física, y con la eucaristía, pan de vida eterna.

“Den de beber al sediento, sumergiéndolos en las aguas bautismales, saciando la sed de conocer y vivir de la Palabra de Dios. Ofrezcan posada al necesitado, formando comunidades parroquiales y sectoriales de puertas abiertas,  hospitalarias y acogedoras de todos los que como José y María en Belén buscan posada y no encuentran", pidió el arzobispo durante la homilía. 

"Vistan al desnudo, a través de la confesión y de la caridad compartiendo su manto como la Verónica y San Martín.  Visiten a los enfermos para llevarles consuelo, paz, la unción sacramental y el viático para emprender el viaje a la casa del Padre. Socorran a los presos, detenidos, procesados, sentenciados, personalmente y formando voluntarios que participen en la pastoral penitenciaria".

Entre las gracias recibidas en la nueva vida sacerdotal y enmarcado en el año jubilar de la misericordia, los nuevos presbíteros Jorge Pérez y Andry Sánchez, obtuvieron el permiso de monseñor Ubaldo de administrar el sacramento de la reconciliación sin limitaciones, pues según el arzobispo, “este año es propicio para que los sacerdotes acerquen al pueblo a Dios perdonándoles sus pecados”.


Finalmente informó que ambos fueron dejados como vicarios en las parroquias donde realizaron su pastoral diaconal.






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