miércoles, 11 de enero de 2017

Los obispos piden más compromiso a los políticos católicos de Venezuela





El cardenal Jorge Urosa Savino lanzó un urgente llamado “a los católicos que actúan en la vida política” de Venezuela “a hacerlo con decisión, como expresión de su vivencia de fe religiosa, para propiciar los cambios” que el país necesita, publicó el portal Aleteia.

La exhortación del purpurado se realizó durante la clausura de la primera asamblea conjunta entre obispos y laicos de Venezuela, ACOL 2017, que se realizó el 8 y 9 de enero, en el complejo greco melquita de la catedral “San Jorge” de Caracas, alegando que estas peticiones son “urgencias concretas e inmediatas” para llevarlas a la práctica.

La otra tarea que se debe impulsar es “la imperiosa necesidad de volcarnos con urgencia, con nuestros fieles laicos, en la atención a las personas más necesitadas, que en estos tiempos de crisis alimentaria y de salud, requieren la mano cálida de Cristo”.

Estas exigencias son consecuencia del tema central del encuentro, cuyo lema “Iglesia en Comunión, hacia una Venezuela más justa y creyente”, fue “requerido por la urgencia de la gravísima situación que vivimos”, según reflexionó el cardenal Urosa.

Explicó que “se trata del compromiso del laico en la vida pública, de acuerdo a su índole secular. Es decir, la participación, el protagonismo del laico venezolano en el mundo de hoy, en nuestra conflictiva y agobiada Venezuela”. Según explicó el compromiso “es un aspecto de la renovación de la Iglesia que el Papa Francisco ha subrayado con fuerza”.

Significa “buscar la manera de poder alentar, acompañar y estimular todo los intentos, esfuerzos que ya hoy se hacen por mantener viva la esperanza y la fe en un mundo lleno de contradicciones especialmente para los más pobres, especialmente con los más pobres”.

Predominan intereses particulares en el diálogo


Por su parte, Diego Padrón, durante la instalación de la Centésima Séptima asamblea plenaria de la Conferencia Episcopal Venezolana, hizo fuertes señalamiento al Gobierno y a la oposición, acusándolos de ser responsables del fracasado diálogo por sus intereses grupales. En su discurso absolvió a la Santa Sede en su condición de facilitador.

Gobierno y Oposición no asumieron el diálogo en función del país, sino que lo consideraron más bien como una simple estrategia política, útil, no para dirimir los grandes conflictos que afectan a todos por igual, sino para fines particulares, incluso subalternos”, expresó en la Universidad Católica Andrés Bello de Caracas.

“Para el Gobierno, el diálogo fue más bien un instrumento para ganar tiempo y frenar la presión interna y externa, y en concreto, el referéndum revocatorio del mandato del Presidente de la República”, dijo. Entretanto, para los opositores, “fue ocasión para exhibir las innumerables deficiencias del Poder Ejecutivo, pero también de los otros Poderes afines o dependientes de él, en materia de derechos humanos, economía…”.

Laicos, a levantar la voz

Por su parte, María Elena Febres-Cordero, presidenta del CNL de Venezuela basada en una frase del Papa Francisco, expuso que los laicos son un regalo para la Iglesia. 

“Somos la mayoría, sin olvidar que todos nacimos laicos por la gracia del bautismo, nos han bautizado laicos y es el signo indeleble que nunca nadie podrá eliminar”, dijo la investigadora universitaria.

Luego de la asamblea, “la organización laical se debe sentir fortalecida, su presencia protagónica y su acción evangelizadora y su fuerza en la Iglesia”, expresó Febres-Cordero, según publicó Aleteia en su versión española.

Al concluir el encuentro, este 10 de enero, sus organizadores dieron a conocer un mensaje a todo el pueblo venezolano, inspirado en la frase: "No nos dejemos robar la esperanza", del Papa Francisco, según se publicó en este portal.

Como cristianos católicos tenemos el compromiso moral y cívico de participar activamente en la construcción de nuestra sociedad y transformarla desde los valores del evangelio”, dice el comunicado. De igual manera, invitaron “a cada uno desde su quehacer cotidiano y donde quiera que se encuentre, a levantar su voz y poner su esfuerzo en lograr la construcción y el progreso del país”.

Nuncio habló del diálogo como "novela"

Cabe decir que el lunes 9 de enero, la Asamblea Nacional aprobó la declaratoria de “abandono del cargo” del presidente Nicolás Maduro. El diputado Freddy Guevara, vicepresidente de la AN, dijo que esta decisión la cumplirán con movilizaciones de calle.

En este escenario se espera que el 13 enero se cumpla una nueva etapa en la mesa de conversaciones entre Gobierno y la MUD. Para el nuncio Aldo Giordano “las dificultades del diálogo están a los ojos de todos”, según consideró en la asamblea del Episcopado.

Sobre el futuro del diálogo en Venezuela hay oscuridad”, expresó revelando que “con esto se puede escribir una novela”. No obstante, Giordano, señaló: “la historia demuestra que los pueblos recurren al diálogo tarde o temprano. Mejor antes de miles de muertos”.


A continuación, el mensaje completo del Cardenal Jorge Urosa Savino:

El Cardenal Jorge Urosa Savino comparte con algunas de las asistentes a la Asamblea Conjunta de Obispos y Laicos de Venezuela, en cuya misa de clausura pronunció su homilía Transformarnos en Cristo. Foto cortesía: Reportaje Eclesial
“Transformarnos en Cristo” …

Homilía en la Misa de clausura de la Asamblea de Obispos y Laicos, Catedral Greco-Melquita San Jorge;
9 de enero de 2017.
+Jorge L. Urosa Savino, Card. Arzobispo de Caracas.

Mis queridas hermanas y hermanos:

Con gran interés y alegría hemos participado en las fecundas reflexiones de estos dos días. Ahora, fraternalmente congregados en torno al altar de Dios, le damos gracias al Señor por este estupendo encuentro, y le presentamos nuestras conclusiones como ofrenda religiosa, así como los propósitos e iniciativas que personalmente o en grupo hemos determinado realizar en el futuro.

Es necesario ante todo dar gracias a Dios por el trabajo de la Comisión Episcopal de Laicos y del Consejo Nacional de Laicos, así como de la comisión organizadora, y el Departamento de Laicos del SPEV, que han trabajado conjuntamente para poder realizar este brillante encuentro eclesial. ¡Gracias de corazón a Mons Georges Kahahle, ¡Exarca Greco-Melquita, y toda la gente de la Catedral San Jorge!  Gracias a todos los participantes en las reuniones de estos días, así como a quienes lo han hecho posible con sus contribuciones económicas, con sus aportes, con su trabajo, en fin, toda esa cantidad de gente que aunó voluntades para que esta Asamblea haya sido, como es, todo un éxito.

Queridos hermanos:

La Iglesia universal celebra hoy la solemnidad del Bautismo del Señor. Esta fiesta se une tanto a la conmemoración de la Natividad de Jesús, como a la Epifanía, manifestación del Señor a los pueblos paganos, para mostrar a Cristo al mundo como el hijo amado de Dios, el predilecto. Él es la imagen de Dios invisible, y al mismo tiempo el modelo para cada ser humano; estamos llamados a ser hijos de Dios, como Cristo, sus hermanos y discípulos, como miembros de nuestra santa Iglesia Católica. Y por eso la colecta de la Misa de hoy del Bautismo de Cristo, le pide al Padre celestial nos de la fuerza para transformarnos en Cristo.

COMPROMISO Y PROTAGONISMO DE LOS LAICOS EN LA VIDA PÚBLICA

Riquísimas han sido las reflexiones y las conclusiones de nuestra Asamblea.  Sin duda el tema central, requerido por la urgencia de la gravísima situación que vivimos, nos ha emocionado: se trata del compromiso del laico en la vida pública, de acuerdo a su índole secular. Es decir, la participación, el protagonismo del laico venezolano en el mundo de hoy, en nuestra conflictiva y agobiada Venezuela.  Es un aspecto de la renovación de la Iglesia que el Papa Francisco ha subrayado con fuerza. Y esto significa para nosotros los Obispos y sacerdotes, según el Papa, “buscar la manera de poder alentar, acompañar y estimular todos los intentos, esfuerzos que ya hoy se hacen por mantener viva la esperanza y la fe en un mundo lleno de contradicciones especialmente para los más pobres, especialmente con los más pobres. Significa como pastores comprometernos en medio de nuestro pueblo y, con nuestro pueblo sostener la fe y su esperanza” (Ver “El indispensable compromiso del laico en la vida pública de los países latinoamericanos”).

Esta renovación y compromiso están firmemente afirmados en el Concilio Plenario de Venezuela, en nuestro documento sobre la contribución de la Iglesia a la gestión de una nueva sociedad, cuando se afirma, en el n. 80 “Por esto, la Iglesia en Venezuela está urgida a renovar la unión con Dios y a volcarse con la fuerza del amor a una intensa y eficaz acción transformadora de la sociedad, saliendo de círculos cerrados. La invitación del Señor Jesús a sus discípulos, a ser sal de la tierra y luz del mundo, de manera que al ver sus obras los demás puedan dar gloria al Padre celestial (Cf. Mt 13,13-16), la compromete como discípula y testigo del Señor a afrontar con decisión los desafíos que le plantea la realidad venezolana 4”

Y en el documento sobre los laicos nos urge:  “Concretar la vocación laical de santificar el mundo en los campos que requieren una presencia más activa y transformadora de los creyentes: la política, la economía, la educación, la cultura y el arte, la ciencia y la técnica, la salud, los medios de comunicación, el comercio, la industria, el trabajo, los sindicatos, los gremios, la legislación, la judicatura, las asociaciones de vecinos, deportivas, recreativas, aquellas de defensa de los derechos humanos, y de la sociedad en general, de manera que los laicos sean fermento de una sociedad nueva, renovada por los
valores evangélicos y orientada al bien común” 147.

Al finalizar esta Asamblea todos estamos conscientes de la necesidad de dar un mayor impulso a todo lo que tenga que ver con esa participación: promover el empeño del laicado en ser “sal de la tierra y luz del mundo” (Mt 5, 13-16); promover su formación y compromiso, y apoyarlos mediante la atención pastoral e inclusive la creación de nuevas estructuras, o la renovación de las que ya existan.

Estos son retos que debemos afrontar, reconociendo nuestras actuales fallas y limitaciones, pero firmemente apoyados en el Señor, yendo hacia adelante con fuerza y entusiasmo. Asumamos esos retos con decisión, e impulsemos con entusiasmo el compromiso y protagonismo de nuestros hermanos laicos   en los diversos niveles y ambientes de la vida pública de nuestro país.

ESPIRITUALIDAD INTENSA Y RENOVACION DE ASOCIACIONES

Hay también otros aspectos del compromiso del laico en la Iglesia, que hemos tocado en nuestras reflexiones de estos días. Yo quisiera destacarlos, al menos brevemente, pues están relacionados con el protagonismo y compromiso del laico en la vida pública. Para ello voy a traer ante Uds. al gran San Juan Pablo II. El 28 de enero de 1985, el Papa Juan Pablo II tuvo un maravilloso encuentro con los laicos en la Catedral de Caracas. Allí, en un breve, pero impactante discurso, subrayó, además del compromiso del laico con la transformación de mundo, dos cosas muy importantes que hemos de tener presente, si queremos tener éxito en promover el compromiso laical con la transformación de nuestra actual realidad.

Lo primero: fomentar una intensa espiritualidad en los seglares.  El Papa en su discurso llamó a los laicos a “crecer en el Señor”.  Es preciso que nosotros, los Obispos, junto con nuestros sacerdotes, consagrados y demás agentes de pastoral, y los líderes del laicado, demos una atención espiritual más intensa a los fieles, para que ellos vivan a fondo su condición bautismal, vayan en pos de la santidad, quieran imitar y transformarse realmente en Cristo, crezcan en el Señor. Se trata de fomentar la vida de fe, la religiosidad, la profundidad espiritual y la piedad de nuestros fieles en nuestras comunidades parroquiales y escolares.

Y en segundo lugar, lo que el Papa Juan Pablo II denominó “revitalizar los movimientos laicales”. En Venezuela tenemos muchísimos, antiguos, recientes y nuevos, a Dios gracias. Y será necesario darles, especialmente a los menos recientes, un nuevo impulso. Para ello es preciso quererlos, atenderlos, dedicarles tiempo, asignarles asesores y directores espirituales, darles gran importancia en la labor pastoral de nuestra Iglesia. Y los dirigentes de esos movimientos y asociaciones de fieles están llamados a trabajar intensamente en el desarrollo de sus instituciones.

Creo que esta Asamblea Conjunta de Obispos y Laicos, además de marcar un intenso compromiso de los laicos en la vida pública del país, un antes y después, como dijera la Dra. María Elena Febres, deberá propiciar e impulsar un renovado crecimiento y desarrollo de los movimientos y asociaciones de fieles, con sus diversos carismas, organización, estructuras y objetivos. De manera que podamos propiciar un fuerte  crecimiento del número de los laicos asociados, cuya presencia ha sido tan importante en la labor de la Iglesia en buena parte del siglo XX entre nosotros. Esto sin desmedro de la importancia de los laicos no asociados, que son la inmensa mayoría.

Sólida espiritualidad, y asociaciones renovadas.  Una piedad intensa ha acompañado siempre a los laicos que se han destacado en la vida pública; y las asociaciones, los grupos, esas comunidades de reflexión y de acción, que animan, motivan, estimulan y sostienen a las personas, son fundamentales en la vida de la Iglesia. De ellos surgirán personas que quieran fermentar la masa, iluminar al mundo, ser sal de la tierra.  Tengamos esto muy presente al asumir con determinación, por supuesto, la promoción del laicado en la vida pública del país, su protagonismo y compromiso en la construcción de una nueva sociedad. Porque sin una sólida vida de fe, sin una práctica religiosa profunda, no habrá motivación para mantener ante un mundo relativista, materialista y corrompido, los valores de verdad, libertad, honestidad, justicia y paz, del evangelio de Nuestro Señor Jesucristo.

Por último, quiero señalar dos urgencias concretas e inmediatas:  la primera, la imperiosa necesidad de volcarnos con urgencia,  con nuestros fieles laicos, en la atención a las personas más necesitadas, que en estos tiempos de crisis alimentaria y de salud, requieren la mano cálida de Cristo;  y la segunda,  invitar a los católicos que actúan en la vida política a hacerlo con decisión, como expresión de su vivencia de fe, religiosa,  para propiciar los cambios necesarios actualmente en Venezuela.

CONCLUSION

Mis queridas hermanas y hermanos:

Demos gracias a Dios por nuestro pueblo católico, por nuestros fieles laicos, por nuestra Iglesia venezolana.  Pidamos al Señor, por intercesión de María de Coromoto, nuestra celestial patrona, que nos ayude a todos los bautizados a transformarnos interiormente en Cristo, y   a los laicos a ser cada vez más activos en la vida social y pública del país, viviendo a fondo y a cabalidad su compromiso y su protagonismo político y social.

Unidos, obispos y dirigentes del mundo laical, impulsemos también   la vida religiosa de nuestros fieles, así como la renovación y fortalecimiento, la revitalización, de nuestras asociaciones laicales.

Que el Señor nos conceda esta abundancia de gracias celestiales en todos los rincones de nuestra querida Venezuela. Amén


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