domingo, 15 de marzo de 2009

La Hermana Glenda llenó de Dios el estadio de Valencia

El concierto fue una emotiva secuencia de canciones y oraciones entonadas sin cansancio, para plenar el escenario de una presencia espiritual poco usual en el “José Bernardo Pérez”.
Texto: Ramón Antonio Pérez
Fotos: Zahidee León
Valencia, 15 de marzo de 2009. La Hermana Glenda, famosa cantante católica y religiosa de origen chileno, entonó sus cantos y oraciones a Dios en el estadio “José Bernardo Pérez”, de Valencia, en su única presentación abierta al país, durante un concierto que se realizó este sábado 14 de marzo y que se prolongó desde las cinco de la tarde hasta las once de la noche. El campo de béisbol esta vez se volvió a llenar, pero no de fanáticos seguidores del equipo de béisbol “Navegantes del Magallanes”, sino de sacerdotes, religiosas y religiosos de vida consagrada; así como de laicos comprometidos y otros fieles católicos, quienes acudieron desde distintos lugares del país, para ver y acompañar a la monja.
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Zahidee León, del Ministerio de Música Sión, de la Parroquia “San Antonio”, ubicada en el sector Prebo de Valencia, informó a El Guardián Católico, que esta velada de oración y cantos comenzó con una celebración eucarística presidida por el Monseñor Roberto Sipols.
Concelebraron los también sacerdotes Miguel Romero, Víctor Flores y el padre Alfonzo Peiró; mientras que “La Hermana Glenda estuvo acompañada de su señora madre”, acotó.
De igual manera informó León, que la misa fue animada por el ministerio de música SEAS, cuyos temas fueron dando entrada a una atmósfera espiritual que invadió el famoso campo de béisbol de la ciudad.

“Jesús espera por nosotros”
Sipols predicó sobre el amor del padre, hacia cada una de las personas; del amor de Jesús de entregar su vida por la salvación de los hombres en un “acto de amor”.
En un encuentro en el que cada vez la presencia espiritual se hacía fuerte (unción), el sacerdote habló de la experiencia de tener un padre celestial amoroso. “Jesús está allí, esperando a que decidas volver y él te recibirá con los brazos abiertos y con el mejor banquete”, dijo Monseñor Sipols.

“Nada es imposible para ti”
Posterior a la celebración eucarística hubo la predicación de la Hermana Glenda, la cual se prolongó por casi una hora. Luego se disfrutó de un descanso de 20 minutos en los que integrantes de SEAS animaron muy bien, para luego ser expuesto el Santísimo Sacramento alrededor de las 9 de la noche.
La religiosa habló en su intervención sobre el perdón y lo importante que es arrepentirse y buscar la reconciliación con Dios, con el prójimo y consigo mismo. Además, tuvo palabras de aliento para quienes necesitan ser sanados física y espiritualmente ya que con el amor de Dios “todo es posible por el amor que Dios nos tiene a todos como hijos suyos”, dijo.
El momento crucial de escuchar a la Hermana Glenda se presentó cuando guitarra en mano comenzó a interpretar “Nada es imposible para Ti”, retumbando en las gradas.
El resto del concierto fue una emotiva secuencia de las canciones que le cambiaron la vida no sólo a ella como religiosa, sino a muchos de los presentes que, a modo de agradecimiento, las corearon hasta el cansancio llenando de Dios todo el estadio.

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