miércoles, 7 de marzo de 2012

Cardenal Urosa: Mensaje de Cuaresma 2012 - Trabajar por la Paz

El llamado a trabajar por la paz es particularmente apremiante y oportuno en Venezuela y en Caracas, donde en los últimos años se ha ido estableciendo una corriente de violencia, de odio, de egoísmo. Esto se manifiesta en la agresividad de la vida diaria y, de manera alarmante, en el incremento de la inseguridad y de la delincuencia asesina, a veces con una crueldad nunca vista entre nosotros.

MARÍA DENISSE FANIANOS DE CAPRILES|
Tomado del Diario
EL UNIVERSAL

Caracas, 07 de marzo de 2012.- Este es el título del mensaje de Cuaresma que el Cardenal Jorge Urosa Savino ha escrito para que todos los católicos venezolanos reflexionemos durante estos días. Yo citaré algunos párrafos y lo consiguen completo en www.arquidiocesisdecaracas.com. Éste será leído públicamente en todas las parroquias de Caracas el 10 y 11 de marzo, así como en las aulas de las escuelas católicas. Y es que todos los católicos tenemos que Trabajar por la Paz porque todos los venezolanos estamos clamando por Paz, sosiego, tranquilidad (...) Y es que estamos hechos para la Paz y no podemos ser felices viviendo de otra manera.

Debemos entonces aprovechar este tiempo de Cuaresma que como dice el Cardenal “es un tiempo de gracia y salvación previo a la Semana Santa, durante el cual nos preparamos a celebrar con un corazón renovado los sublimes hechos de la pasión, muerte y gloriosa resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Las lecturas de estos domingos nos invitan a contemplar a Jesucristo, para intensificar nuestra fe en Él, y acoger la apremiante invitación del Padre eterno: "Este es mi hijo amado: escuchadle" (Mc, 9,7).

Y sigue: "En Cuaresma, de manera especial, Dios nos invita a convertirnos, es decir, a cambiar de actitud, a mejorar nuestra vivencia de la fe, a ser mejores en nuestra relación con Dios y con los hermanos...se nos invita a hacer una revisión de nuestra vida a la luz de la Palabra de Dios, que es Palabra de vida eterna y de felicidad. El Señor nos dice "Felices los que escuchen y cumplan la Palabra de Dios" (Lc, 11,28). Examinemos, pues, nuestra conciencia para ver si en verdad cumplimos su Palabra, lo cual exige de manera clara y determinante, seguir a Jesucristo, y cumplir los diez mandamientos de la Ley de Dios"... En esta Cuaresma la Conferencia Episcopal Venezolana nos invita especialmente a vivir el mandamiento del amor al prójimo y, específicamente, a trabajar por la paz. Este llamado forma parte de las exigencias fundamentales de Jesucristo, quien en las Bienaventuranzas, al enseñarnos el camino hacia la felicidad y la salvación eterna nos dice: "Felices los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios" (Mt, 5,9)... El llamado a trabajar por la paz es particularmente apremiante y oportuno en Venezuela y en Caracas, donde en los últimos años se ha ido estableciendo una corriente de violencia, de odio, de egoísmo. Esto se manifiesta en la agresividad de la vida diaria y, de manera alarmante, en el incremento de la inseguridad y de la delincuencia asesina, a veces con una crueldad nunca vista entre nosotros. Sin duda, los organismos del Estado deben cumplir con su obligación de proteger nuestra seguridad personal y patrimonial; por nuestra parte, todos los venezolanos estamos llamados a dejar a un lado cualquier tipo de violencia".

El mensaje continúa: "Por ello los obispos venezolanos hemos querido dirigir la campaña Compartir de este año 2012 al tema de la vida y de la paz. Hemos de esforzarnos por promover y defender la vida, por trabajar por la paz, y por educar a los niños y jóvenes para la paz. Para ello hemos de procurar, cada uno de nosotros, ser constructores de la paz en nuestra familia, en la comunidad vecinal, en la escuela, en el lugar de trabajo, en fin, en la vida social y política. Además, hemos de recordar que trabajar por la paz, requiere vivir en la verdad y en el amor, practicar la justicia, y promover la libertad... De manera particular, en este año electoral, todos los venezolanos, y especialmente los católicos, estamos obligados a hacer mayores esfuerzos por desterrar de nuestra conducta todo lo que vaya en contra de la paz: el egoísmo y la indiferencia, la ira y el rencor, el irrespeto a los demás, la violencia verbal, la agresividad política, los ataques físicos, etc. Por el contrario, estamos llamados a ser amables y respetuosos de los demás, a ser generosos y tolerantes, a ayudar a los necesitados, a propiciar la serenidad y la convivencia en todos los ambientes de nuestra actuación".

Y he aquí una clave, que señala el Cardenal, muy importante para lograr la paz: "Trabajar por la paz en un mundo cargado de violencia requiere la ayuda divina. Por esto es necesario que nos acerquemos más a Dios, intensificando nuestra vida religiosa y espiritual: la oración intensa y la participación en la Misa dominical; la generosidad y la caridad con los necesitados, y la penitencia y el sacrificio para controlar y dominar nuestras malas inclinaciones y así ofrecer nuestras vidas a Dios en unión con los sufrimientos de Nuestro Señor Jesucristo. Dejemos a un lado todo tipo de pecado, participemos en los actos religiosos de la Cuaresma y recibamos los sacramentos de la Reconciliación o Penitencia, y la Sagrada Eucaristía".

Ojalá todos los católicos sigamos este oportuno llamado y podamos poner nuestro grano de arena en la construcción de un país que está clamando paz para todos, porque todos somos hermanos, todos somos hijos de Dios en esta maravillosa Tierra de Gracia, y tenemos que comportarnos como tales.


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