sábado, 17 de mayo de 2008

La crónica menor: LA EDUCACION ESCOLAR

A paso de cangrejo van resurgiendo problemas que deberían tener, al menos, un planteamiento más novedoso y actual. La revisión del diseño curricular es una necesidad, pero el diseño curricular del siglo XXI dado a conocer por el Ministerio de Educación huele más a siglo XIX porque ignora o deja de lado los problemas reales de hoy.
Que el Estado tiene una palabra que decir en materia educativa, nadie lo niega. Más bien, es su obligación. Pero que el Estado desempolve la tesis trasnochada del Estado Docente y pretenda imponer, por estar en el poder “su” manera de ver el mundo, no se lo tragan ni las sociedades más fundamentalistas y fanáticas del mundo.
En nombre de una igualdad que no existe no debemos caer en una desigualdad que hace más odiosa la convivencia, puesto que solo tienen acceso y/o derecho a ser educadores o educandos a quienes acepten el sistema impuesto. La calidad de la educación pasa hoy por la amplitud de miras, el oír y tomar en cuenta a los otros, la tolerancia y búsqueda de una convivencia más serena y cordial.
La enseñanza militarista, el sesgo de la historia que convierte en héroes y paradigmas a “mis” héroes, no sólo es una burla sino una bomba de tiempo, cuyos frutos más inmediatos son la violencia y la intransigencia. Cuando lo que priva es la ideología, la capacitación y competitividad quedan de lado. No interesa formar buenos profesionales sino buenos revolucionarios. Lo primero es formar adeptos y soldados, no ciudadanos y hombres autónomos.
Retrotraernos a las discusiones estériles de los años cuarenta, no es una desubicación en el tiempo y en el espacio. Los venezolanos bien preparados y libres, porque opinan y piensan con su propia cabeza, emigran. Los jóvenes que se quedan, como los que estudian en la UNEFA, reciben un día a la semana, orden cerrado, prácticas de tiro y manejo de armas. ¿Eso es lo que necesita aprender un muchacho que se prepara en educación integral o en medicina? ¿Qué lógica tiene esto?
Un nuevo diseño curricular no se logra haciéndole “observaciones cosméticas” a los libros presentados por el Ministerio. Se requiere una reingeniería, una operación de la alta cirugía, para diseñar el currículo que quieren “todos” los actores sociales y no sólo los oficialistas, uniformados de simplismos que conducen al atraso y al gregarismo. Si no, veámonos en el espejo de los países donde se implantaron en décadas pasadas.
Democracia es aceptar una dosis gigante de pluralismo y tolerancia para que caminemos sobre una base común más ancha, la única que nos puede llevar hacia el verdadero mar de la felicidad.

22-4-08

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