Hay que tener siempre en cuenta que el sacerdote es un hombre tomado de entre los hombres y por lo tanto no es un héroe con grandes superpoderes como a veces pensamos, tampoco no es una estatua o está de hecho de metal o de hierro. El presbítero es un hombre de carne y hueso que tiene sus virtudes, debilidades y defectos, que siente y padece y toma decisiones tanto acertadas como erróneas como cualquier persona.
Publicado el 12 de junio de 2026
La solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús que este año 2026 es el viernes 12 de junio, nos recuerda el amor tan inmenso que tiene Nuestro Señor Jesucristo en su Corazón hacia cada uno de nosotros que se entregó a la muerte en la cruz para la redención de los pecados del mundo y al mismo tiempo se quedó en la Sagrada Eucaristía como alimento y fortaleza espiritual para la vida diaria, y por ese gran amor nosotros debemos corresponderle amándolo y viviendo el Evangelio en el día a día de nuestra vida.
El día del
Sagrado Corazón de Jesús es también la Jornada
Mundial de Oración por la Santificación de los Sacerdotes que fue instaurada en
el año de 1995 por San Juan Pablo II para pedir a Cristo que cuide, guíe y
proteja a los sacerdotes y sean ellos reflejos de su amor.
El sacramento del Orden Sacerdotal
El sacramento del Orden Sacerdotal u Orden
Sagrado fue instituido por Cristo el Jueves Santo junto con la Sagrada
Eucaristía durante la Última Cena. Consiste en que unos varones escogidos y
llamados por Dios y mediante una formación y discernimiento por parte de la
Iglesia se hacen ministros de Cristo para evangelizar, ser dispensadores de su
gracia en la administración de los sacramentos y construir y fomentar la
unidad.
El
sacramento del Orden Sacerdotal tiene tres grados: el diaconado que es un grado
de servicio para el ministerio de la Palabra, el altar y la caridad, y los
otros dos grados son de participación del sacerdocio de Cristo: el presbiterado
y el episcopado. El presbítero o sacerdote es el colaborador del obispo y tiene
la facultad de bendecir, consagrar y perdonar, y por él Cristo se hace
verdaderamente y realmente presente en la Sagrada Eucaristía en las especies de
pan y vino. Con respecto al episcopado es el obispo que tiene la plenitud del
sacramento del Orden formando parte del colegio episcopal, es sucesor de los
apóstoles y bajo la autoridad y comunión con el Papa ejerce su ministerio en
donde el Santo Padre lo designe.
Los tres
grados son conferidos por el rito de la ordenación que tienen en común la
imposición de las manos sobre la cabeza del ordenando por parte del obispo
consagrante la cual transmite la gracia sacramental y seguidamente la oración consecratoria en la que el obispo
pide a Dios la gracia del Espíritu Santo para que cumpla dignamente el
ministerio que está recibiendo.
Antes del momento de la imposición de las manos por parte del obispo consagrante, el ordenando se postra en el suelo en señal de humildad y ofreciendo a Dios toda su humanidad: virtudes, flaquezas y miserias, y mientras está postrado en el suelo se canta las letanías de los santos para que ellos intercedan ante Dios por el ministerio sagrado que va a recibir.
El Sacerdote es un hombre tomado entre los
hombres
Hay que
tener siempre en cuenta que el sacerdote es un hombre tomado de entre los
hombres y por lo tanto no es un héroe con grandes superpoderes como a veces
pensamos, tampoco no es una estatua o está de hecho de metal o de hierro. El presbítero
es un hombre de carne y hueso que tiene sus virtudes, debilidades y defectos,
que siente y padece y toma decisiones
tanto acertadas como erróneas como cualquier
persona.
El sacerdote
es un hombre que tiene sus alegrías como también sus preocupaciones, tristezas,
problemas, heridas, y sufren la incomprensión, el abandono, la soledad, la
indiferencia, el rechazo, la enfermedad, el exceso de trabajo pastoral, la
depresión y muchas veces se exige demasiado de él.
El presbítero
tampoco vive aislado de las realidades y situaciones sociales, económicas,
políticas y geográficas en las ciudades, pueblos o país en donde vive y ejerce
su ministerio sacerdotal.
También el
sacerdote ejerce su ministerio desde su humanidad y tiene su propia
personalidad y carga también las heridas, frustraciones y cansancio que muchas veces lo enfrenta
en completo silencio y soledad lo cual ha traído como consecuencias que algunos
abandonan el ejercicio del ministerio, otros caen en depresiones, otros en la
amargura y algunos han llegado al suicidio.
También es
lamentable de sacerdotes que después de una vida de total entrega y fidelidad
en el ejercicio de su ministerio y cuando llega la vejez y la enfermedad son
abandonados cuando debe haber hogares exclusivamente para ellos y puedan vivir
su ancianidad en paz.
Orar por los Sacerdotes, Diáconos y Obispos
La
solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús es un día para orar por la
santificación de los sacerdotes porque ellos necesitan de nuestras oraciones tanto
en esta festividad como todos los días para cumplir con amor y fidelidad a Dios
y a la Iglesia su ministerio presbiteral. Que el Corazón de Cristo bendiga,
ayude y proteja a los sacerdotes para que ellos vivan su consagración según el
Corazón de Jesús y puedan ejercer su ministerio con amor y entrega en todo
momento.
Debemos
también de orar por los diáconos tantos transitorios como permanentes quienes
ayudan a los sacerdotes y a los obispos, para que el Sagrado Corazón de Cristo los bendiga y
proteja en su ministerio diaconal.
También
debemos de orar por los obispos quienes tienen la plenitud del sacramento del
Orden Sacerdotal y son cabezas visibles de una Iglesia particular o cumplen
alguna misión encomendada por el Papa para que el Corazón amoroso de Cristo los
bendiga y guie en su ministerio episcopal.
Recordemos
que también los diáconos y los obispos son personas con sus virtudes, debilidades y
flaquezas, no están exentos de las situaciones y realidades humanas y por lo
tanto necesitan de nuestras oraciones para el cumplimiento de su ministerio que
ellos ejercen desde su humanidad, pero que ayudado por la gracia de Dios lo vivan
según el Corazón de Jesús.
Valorar y Ayudar a los Sacerdotes, Diáconos y
Obispos
Además de
orar por los sacerdotes también hay que valorarlos teniendo gestos hacia ellos
como celebrar su cumpleaños de vida y aniversario de ordenación sacerdotal, que
tengan sus vacaciones, que hagan sus retiros espirituales anuales, que tengan
acompañamiento espiritual y psicológico. También es importante de ayudarlos si
atraviesa por alguna dificultad, y los señores obispos deben estar pendiente de los presbíteros y diáconos
de su diócesis demostrándoles su cercanía y brindarles apoyo, ayuda y comprensión.
Finalmente
debemos también de valorar y ayudar a los diáconos y obispos porque también
forman parte del sacramento del Orden Sagrado y ejercen su ministerio para la
extensión del Evangelio de Cristo y para la salvación de las almas.
Sagrado Corazón de Jesús bendice, protege y
ayuda a nuestros Diáconos, Sacerdotes y Obispos.




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