El Padre Kílber Rangel, sacerdote
de la Diócesis de Los Teques, y estudiante del Pontificio Instituto Bíblico en
Roma, comparte un artículo investigativo sobre las misas de aguinaldos
(revisado en 2025), para apoyar la labor evangelizadora en medios digitales. Explica que se trata de un “estudio sobre su origen, documentándome
con lo mejor que pude, y que ahora revisé y corregí, agregando y quitando;
pienso que está listo para salir a la calle”. Así se publica. RAP
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(Diócesis de Los Teques, Venezuela)
Fecha de redacción: 2020
Revisión y actualización: 2025
Estudio sobre el origen de su celebración
Resumen: Las “misas de aguinaldos” constituyen una de las expresiones más singulares de la identidad litúrgica y religiosidad popular venezolana. Este estudio examina su fundamento histórico en la “misa Rorate” de la forma extraordinaria del Rito Romano, analizando cómo la normativa universal de la Iglesia fue adaptada en los territorios de la entonces llamada “Nueva España”, mediante indultos papales y privilegios misioneros, durante el período colonial. A través del análisis de bulas del siglo XVI, del Código de Derecho Canónico de 1917 y testimonios capitulares, se sostiene que esta novena de preparación no es meramente un fenómeno de religiosidad popular, sino una tradición con sólido respaldo jurídico y litúrgico, que ha perdurado y se ha enriquecido tras la reforma del Concilio Vaticano II.
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I. LA MISA RORATE: RAÍZ DE UNA
TRADICIÓN UNIVERSAL
En
Venezuela las celebraciones eucarísticas previas a la Navidad se ven
engalanadas por las tradicionales misas llamadas “de aguinaldos”. Por sus
similitudes celebrativas, esta tradición parece estar vinculada a otra
antiquísima tradición de la Iglesia universal, la “misa Rorate”, un formulario
de las misas de Sancta Maria in sabbato del Rito Romano anterior a la reforma
litúrgica del Concilio Vaticano II (llevado a cabo entre los años 1962 y 1965).
Su nombre está inspirado en las primeras palabras del introito de la misa,
tomado de Is 45,8: “Rorate, caeli, desuper, et nubes pluant iustum: aperiatur
terra, et germinet Salvatorem” (trad.: “Cielos, destilen el rocío; nubes,
derramen la justicia; ábrete, tierra, y haz germinar al Salvador”).
Esta
misa estaba prescrita especialmente para los sábados de Adviento; no obstante,
también podía celebrarse otros días con la debida aprobación de la autoridad
competente: “quae dici etiam possunt aliis diebus ut votivae de Beata Maria
Virgine, iuxta rubricas vel, ex indulto, pro temporum diversitate” (trad.: “Las
cuales también pueden decirse otros días como votivas de la Bienaventurada
Virgen María, según las rúbricas o, por indulto, de acuerdo a la diversidad de
los tiempos”).
II. SIMBOLISMO DE LA AURORA Y LA
LUZ
Su
celebración solía iniciar antes del amanecer, calculando que su conclusión
coincidiera con la salida del sol. Esta elección horaria estaba cargada de un
gran simbolismo litúrgico propio del Adviento, tiempo en el cual se espera la
venida de Jesucristo, a quien la Sagrada Escritura reconoce como “el sol que
nace de lo alto” (cf. Lc 1,78-79). Este significado promovió desde antiguo que
su celebración se extendiera a los ocho días previos a la Misa de Medianoche de
la Natividad del Señor, en atención también a la “expectación del parto” de
María, tradición que data del siglo VII.
Una
característica propia de esta liturgia es que se celebraba en penumbra,
iluminando tenuemente el recinto sagrado con los cirios del altar, del
presbiterio y con aquellos que los fieles llevaban en sus manos. El doble
significado era claro: a) la luz de las buenas obras disipa las tinieblas (cf.
Mt 5,14-16); b) la necesidad de estar vigilantes y con lámparas encendidas en
espera de la venida del Señor (cf. Mt 25,1-13). Por ser una celebración
mariana, se empleaba siempre el color blanco y, cuando esta se realizaba en
sábado, estaba prescrito el himno del Gloria (“et in sabbato dicitur ‘Gloria in
excelsis’”, trad.: “en día sábado se dice el himno ‘Gloria a Dios en el cielo’
”) .
III. EL MAGISTERIO PONTIFICIO Y LA
VIGENCIA DE LA TRADICIÓN
El
Papa Benedicto XVI se refirió a las misas Rorate recordando con gran alegría
aquellas experiencias de su infancia en Alemania. Decía: “El año litúrgico daba
al tiempo su ritmo y yo lo percibí ya desde niño, con gran alegría y
agradecimiento. En el tiempo de Adviento, por la mañana temprano, se celebraban
con gran solemnidad las misas Rorate en la iglesia aún a oscuras, sólo
iluminada por la luz de las velas. La espera gozosa de la Navidad daba a
aquellos días melancólicos un sello muy especial”. También el Papa Francisco
hizo mención de ellas en la Audiencia General del 14 de diciembre de 2016 con
las siguientes palabras: “El tiempo de Adviento es la ocasión particular para
profundizar nuestra fe, para abrir nuestros corazones a las necesidades de los
otros y para vivir mejor nuestra vocación cristiana. Para cumplir estos
compromisos, los ayuden la oración cotidiana, la contemplación de la Palabra de
Dios, la participación en la misa matutina Rorate y los ejercicios espirituales
de Adviento”.
IV. EVANGELIZACIÓN Y PRIVILEGIOS
PAPALES EN AMÉRICA
Es
digno de mención que el Concilio de Zaragoza del año 380 había establecido ya
una etapa de preparación y celebración de la Navidad que iniciaba el día 17 de
diciembre: “Viginti et uno die quo a XVImo kalendas ianuarias usque in diem
Epifaniae qui est VIII idus kalendas ianuarias continuis diebus nulli liceat de
ecclesia absentare” (trad.: “En los veintiún días que hay entre el 17 de
diciembre hasta la Epifanía que es el 6 de enero, nadie se ausente de la
iglesia”). Esta tradición fue conservada en España y traída a Latinoamérica por
los misioneros en el siglo XVI. En aquella época, los agustinos que
evangelizaban México se esforzaron por sustituir los así considerados “cultos
idolátricos de los aztecas” por las misas que ya desde entonces llamaban “de aguinaldo”
. El esfuerzo de estos destacados misioneros obtuvo del Papa Sixto V, mediante
la Bula Divina disponente (1586), la concesión de la indulgencia plenaria para
quienes participaran y comulgaran en estas misas. Ese mismo año, con la Bula
Coeli et terrae Creator, el Papa había condenado la astrología adivinatoria,
por lo cual no es de extrañar que aplaudiera el esfuerzo de los agustinos,
quienes, siguiendo las huellas de su padre san Agustín, predicaban el culto a
Cristo, el verdadero sol. Estos, mediante los cantos, las catequesis
especiales, la alegría y la hospitalidad, procuraban ofrecerles a los
aborígenes algo mejor que lo que tenían. Una práctica interesante: a quienes
aceptaban la doctrina de Jesús, les repartían, al final, dulces y frutos como
signo de la gracia acogida. Asimismo, el Papa Sixto V permitió también cantar
villancicos y aguinaldos en este tiempo litúrgico.
V. ENTRE LA PENITENCIA DEL ADVIENTO
Y EL GOZO DE LA CELEBRACIÓN DE AGUINALDO
Tiene
sentido que haya sido necesaria una concesión papal para la ejecución de
villancicos y aguinaldos, ya que la interpretación de cantos tan festivos —así
como el compartir de alimentos, representaciones y juegos de niños, que les
seguían— consistía en un verdadero indulto frente a las prácticas universales
de la Iglesia. Esto se debe a que el Adviento, si bien no tiene la intensidad
penitencial de la Cuaresma, mantiene un carácter de preparación y purificación;
razón por la cual ambos comparten el color morado como signo de esa disposición
interior. El significado del tiempo de Adviento comprende, por tanto, cierta
austeridad religiosa. En la Edad Media, muchos cristianos de Oriente y
Occidente ayunaban durante los cuarenta días precedentes a la Navidad, como
preparación a la venida del Mesías (inspirados en Lc 2,37 y otras citas del
Antiguo Testamento, como condición necesaria para el encuentro con Dios). Este
tiempo de ayuno, que comenzaba el 11 de noviembre, día de San Martín de Tours,
fue llamado “Ayuno de San Martín” o “Cuaresma de San Martín” y, posteriormente,
“Adviento”, “Adventus Domini” (trad.: “La venida del Señor”), denominación que
ya aparece en el Sacramentarium Gelasianum (que recoge tradiciones incluso del
s. V), indicado para una duración de seis semanas. Fue el Papa San Gregorio Magno
quien, a finales del s. VI, fija la duración del Adviento del Rito Romano en
cuatro semanas. El Código de Derecho Canónico de 1917 hace eco de esta
tradición prescribiendo ayuno para la témpora de invierno y Navidad, pero
considerando también privilegios particulares en esta materia.
VI. EXPANSIÓN CONTINENTAL Y EL CASO
VENEZOLANO
Para
1624, las misas de aguinaldo se habían extendido por todo el Virreinato de
Nueva España. Se recoge un testimonio interesante en el Acta de Cabildo de la
Catedral de Puerto Rico del día 15 de diciembre de 1654, donde se pide que
tales misas “se digan de madrugada”. Filipinas, que también pertenecía al
virreinato, ha conservado esta tradición; de allí que, el día 15 de diciembre
de 2019, el Papa Francisco celebrara una misa de aguinaldos con la comunidad
filipina de Roma.
De
igual manera, la celebración de estas misas se extendió por gran parte de
Suramérica (antiguo Virreinato del Perú). En el Archivo de Cabildo de la Sala
Capitular de la Santa Iglesia Metropolitana de Lima del 14 de septiembre de
1836 se leen las siguientes palabras: “[…] las misas llamadas de aguinaldo, que
principian el 16 de diciembre y concluyen el día de la Pasqua [sic] de Navidad,
celebrándose con toda solemnidad y mucho consienso [sic] de los fieles”.
En
Venezuela también fue costumbre celebrar estas misas durante toda la novena de
preparación a la Navidad. En la Instrucción Pastoral del Episcopado Venezolano
del año 1957 (n. 784) se presenta la siguiente regulación: “Los villancicos de
Navidad, llamados entre nosotros ‘aguinaldos’, no podrán cantarse más dentro de
la misa, pero sí los permitimos inmediatamente antes o inmediatamente después
del Santo Sacrificio […]”. Además, en obediencia al Código de Derecho Canónico
vigente para entonces, no se iniciaba la misa mucho antes de la aurora.
Testigos de esto son los fieles venezolanos que evocan el recuerdo de dicha
novena de aguinaldos, dejando muy claro que, una vez terminada “la misa en
latín”, ya con la luz del sol, se interpretaban, a las afueras del templo, los
aguinaldos y parrandas, mientras se compartía un sustancioso refrigerio y los
niños jugaban.
VII. CONCLUSIÓN: IDENTIDAD Y
PERSISTENCIA HISTÓRICA
Después del Concilio Vaticano II se ha
continuado con la tradición de celebrarlas. En realidad, la interpretación de
aguinaldos dentro de la misa se desarrolló más propiamente después de la
reforma litúrgica, la cual autorizó cantos en lengua vernácula y melodías autóctonas.
Esto hizo posible que el fervor popular, que antes se manifestaba a las afueras
del templo, se integrara plenamente en la acción litúrgica.
En
virtud de todo lo expuesto, y dado que otras naciones del mundo mantienen
tradiciones similares en la celebración de esta novena preparatoria, no es
conveniente afirmar que las misas de aguinaldos son, per se, un privilegio
exclusivo para Venezuela. Quizá lo más propio sea decir que en esta tierra se
ha conservado la celebración de la tradicional misa Rorate, con los
beneplácitos papales concedidos a los agustinos de Nueva España y bajo la
denominación utilizada en la evangelización de Latinoamérica: Misas de
aguinaldos.
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Citas Bibliográficas:
- Missale Romanum, “Missae de Sancta Maria in sabbato”, Editio prima iuxta typicam (1962).
- Normas Universales sobre el Año Litúrgico y el Calendario (1969), n. 39: “El tiempo de Adviento tiene dos características: es a la vez un tiempo de preparación a las solemnidades de Navidad en que se conmemora la primera Venida del Hijo de Dios entre los hombres, y un tiempo en el cual, mediante esta celebración, el ánimo se dirige a esperar la segunda Venida de Cristo al fin de los tiempos. Por estos dos motivos, el Adviento se presenta como un tiempo de piadosa y alegre esperanza”.
- Cf. MORERI L. (ed.), El gran diccionario histórico, “Fiesta de la O”, IV, París 1753.
- Cf. https://www.archisevilla.org/evento/misa-rorate-segun-la-forma-extraordinaria-del-rito-romano/ [consulta 21.8.2020].
- Tradición conservada en MISSALE ROMANUM, “Missae de Sancta Maria in sabbato”, Editio prima iuxta typicam (1962).
- RATZINGER J., Mi vida, trad. D’ORS FÜHERS C., Cristiandad, Madrid 20057, 39.
- En el saludo a los peregrinos polacos http://w2.vatican.va/content/francesco/it/audiences/2016/document s/papa-francesco_20161214_udienza-generale.html [consulta 21.8.2020].
- Véase JARAMILLO R., Huellas Agustinianas. Compendio de Historia de Orden de San Agustín para América Latina, México 2002, 107-112, citado en CAMPO DEL POZO F., “Misas de aguinaldos, posadas y paraduras en Venezuela” en CAMPOS F. (ed.), La Natividad. Arte, religiosidad y tradiciones populares, RCUMCE, Madrid 2009, 675-696.
- Véase METZLER J. (ed.), America Pontificia. Primi saeculi evangelizationis 1492-1592 (Documenta Pontificia ex Registris et Minutis praesertim in Archivo Secreto Vaticano existentibus), Libreria Editrice Vaticana, I, Ciudad del Vaticano 1991, 1284-1486, citado en CAMPO DEL POZO F., “Misas de aguinaldos…” en CAMPOS F. (ed.), La Natividad. Arte, religiosidad y tradiciones populares, 675-696.
- SAN AGUSTÍN, Sermón 190, 1 (trad. DE LUIS P.), https://www.augustinus.it/spagnolo/discorsi/index2.htm [consulta 21.8.2020]: “El que era la Palabra se hizo carne para poder estar bajo el sol en atención a nosotros. Así es: con su carne, bajo el sol; con su majestad, por encima del mundo entero, dentro del cual creó al sol. Ahora, sin embargo, también con su carne está por encima de este sol, al que tienen por dios quienes, ciegos en su mente, no ven al verdadero sol de justicia”.
- Véase CAMPO DEL POZO F., “Misas de aguinaldos…” en CAMPOS F. (ed.), La Natividad. Arte, religiosidad y tradiciones populares, 675-696.
- Cf. BENEDICTO XVI, Homilía del 6 de febrero de 2008.
- Cf. Código de Derecho Canónico (1917), canon 1252 §2: “Lex abstinentiae simul et ieiunii servanda est feria quarta Cinerum, feriis sextis et sabbatis Quadragesimae et feriis Quatuor Temporum, pervigiliis Pentecostes, Deiparae in caelum assumptae, Omnium Sanctorum et Nativitatis Domini.”(trad.: “La ley de abstinencia y de ayuno al mismo tiempo debe guardarse el Miércoles de Ceniza, los viernes y sábados de Cuaresma y las ferias de las Cuatro Témporas, las vigilias de Pentecostés, de la Asunción de la Madre de Dios al cielo, de Todos los Santos y de la Natividad del Señor”).
- Cf. Ibíd., canon 1253: “His canonibus nihil immutatur de indultis particularibus […]” (trad.: “Por estos cánones nada se cambia respecto a los indultos particulares” […]).
- CAMPO DEL POZO F., “Misas de aguinaldos…” en CAMPOS F. (ed.), La Natividad. Arte, religiosidad y tradiciones populares, 675-696.
- https://www.primerahora.com/noticias/puerto-rico/notas/una-tradicion-matutina-la-misa-de-aguinaldo/ [consulta 21.8.2020].
- https://www.romereports.com/2019/12/14/el-papa-celebra-manana-en-el-vaticano-una-misa-de-aguinaldo-para-la-co munidad-filipina/ [consulta 21.8.2020].
- https://sisbib.unmsm.edu.pe/BibVirtual/Publicaciones/Alma_Mater/2001_n20/capilla.htm [consulta 21.8.2020].
- Cf. Código de Derecho Canónico (1917), canon 821 §1: “Missae celebrandae initium ne fiat citius quam una hora ante auroram [..]” (trad.: “No se comience la celebración de la misa más de una hora antes de la aurora [..]”).
- Cf. CONGREGACIÓN PARA EL CULTO DIVINO, Instrucción “Liturgicae instaurationes” (1970), 3c: “Por todos los medios, deberá fomentarse el canto del pueblo, echando mano incluso de nuevas formas musicales que respondan a la índole de cada pueblo y al gusto actual”.






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