martes, 19 de agosto de 2014

Cardenal Urosa celebró 47 años de Ordenación Sacerdotal



Hoy es un día para dar gracias a Dios por la misteriosa presencia de Jesús en el mundo: en el prójimo, en los maestros, en los catequistas, en los padres de familia católicos, pero, sobre todo en los sacerdotes”, dijo durante una celebración eucarística que presidió este fin de semana en Valencia.

Ramón Antonio Pérez
@GuardianCatolic 

Fue un 15 de agosto de 1967, a la edad de 24 años, cuando el Cardenal José Humberto Quintero Parra, XII Arzobispo de Caracas, le confirió la Ordenación Sacerdotal a Jorge Liberato Urosa Savino. Luego recibiría la Consagración Episcopal, el 22 de septiembre de 1982, de manos del XIII Arzobispo de Caracas, Cardenal José Alí Cardenal Lebrún Moratinos. Además, aquel talentoso joven sacerdote de finales de los años 60s, con el tiempo se convertiría en el XV Arzobispo de Caracas: el 19 de septiembre de 2005, fue nombrado para tan alta responsabilidad por el Papa Benedicto XVI; y el 24 de marzo de 2006, creado Cardenal por el mismo Santo Padre.

Sin embargo, el Cardenal Urosa con su acción de gracias a Dios por sus 47 años de ordenación sacerdotal, una vez más ha demostrado que festejar la consagración a Dios no puede ser una acción aislada y solitaria, sino la actitud de un pastor que se involucra con sus ovejas. 

De este modo, en el marco de su fecha festiva, el pasado 17 de agosto, la Arquidiócesis de Valencia tuvo la grata visita de quien desde el 25 de mayo de 1990 fue su arzobispo hasta el año 2005. Y allí se rodeó de sus hermanos sacerdotes y su añorada feligresía.  

El Cardenal Urosa llegó a Valencia acompañado del Obispo Auxiliar de Caracas, Monseñor Tulio Luis Ramírez Padilla, también de grata recordación en esas tierras cabrialenses. Fue recibido con gran regocijo por el actual Arzobispo de Valencia, Monseñor Reinaldo Del Prette Lissot, sacerdotes del clero valenciano y una feligresía orgullosa de saludar a quien por quince años fue Pastor Arquidiocesano.

Festejos Sacerdotales Comunes

El mensaje del Cardenal Urosa: “Para que el Mundo Viva”, aunque fue dirigido de manera muy especial al presbítero Pedro de Freitas “en la celebración de su Bodas de Plata Sacerdotales, 25 años al servicio del Dios de la vida y del amor en nuestra santa Iglesia Católica”. 

También tuvo líneas de orientación para todos los sacerdotes, seminaristas y laicos presentes. Una actitud de formación como ha sido su experiencia a lo largo de 47 años de vida sacerdotal. No en balde entre sus responsabilidades han estado la rectoría y vice rectoría en los seminarios “San José” y “Santa Rosa de Lima”, lo que le ha permitido no sólo brindarles la orientación necesaria, sino, además, conocer a buena parte del clero venezolano.

Cabe señalar que a estos festejos se sumaron los presbíteros: Arturo Uzcátegui y Oscar Monzón “Hombres de Fe y de Buena Voluntad que han arribado a los 25 años de vocación y servicio para la iglesia valenciana”. 

Además, la Comunidad Carabobeña junto a la Arquidiócesis de Valencia también acogió con gran alegría y felicitó por los años de entrega al servicio de Dios y de los hombres, la Ordenación Sacerdotal de los presbíteros: Jesús Gutiérrez Caderot (1971), Rudy Rajk Miscovich (1985), Víctor Raúl Urbina Bardales (1987), Julio Ramón Rodríguez G. (1988), Arturo Kannee Aveledo (1991), Carlos F. León M. (1991), Luis Pinto Plasencia (1993), Kafka Pirela Soto (1993), Joel de Jesús Núñez (1995), Luis Padrón (1995), y Miguel Pirela Soto (1997), según reseñó la página oficial de la Arquidiócesis de Valencia.

Urosa: “Para que el Mundo Viva”

El Arzobispo de Caracas consideró el momento una ocasión propicia para dar gracias a Dios por el sacerdocio ministerial, el sacerdocio de los obispos y presbíteros, mediante el cual Jesús sigue presente. “Nuestra celebración de hoy, y de cada domingo, festeja la resurrección, el triunfo de Jesús sobre el mal, el pecado, la muerte y el demonio. Por eso nos alegramos y nos reunimos como hermanos en torno al altar, para dar gracias a Dios por  habernos llamado a vivir para siempre, a tener en nuestra existencia mortal la gracia de la vida eterna”, dijo durante la homilía.

Explicó que el cristianismo es la religión de la vida, esperanza, salvación y resurrección. “Es una Religión sobrenatural pero histórica (…) no de especulaciones o de imaginación, sino basada en hechos y personajes históricos, sobre todo Jesús de Nazareth, nuestro Dios y Señor. Y es una religión de vida y de salvación porque Cristo vino para que todos los que creamos en Él tengamos vida, y vida eterna”, resaltó.

El Sacerdocio de Cristo


El Cardenal Urosa expresó: “Para quedarse con la humanidad para siempre “para que el mundo viva” Jesús llamó a sus apóstoles y les encomendó evangelizar, perdonar los pecados, guiar al pueblo creyente y, algo insólito, perpetuar a través de los siglos el portentoso prodigio de la Eucaristía. “Hagan esto en conmemoración mía”, dijo Jesús a los apóstoles en la última Cena.  Y así lo han cumplido los apóstoles y sus sucesores, los obispos, junto con sus inmediatos colaboradores, los presbíteros (…) y sin sacerdocio no hay anuncio autorizado de la palabra de Dios”.

Relató en su homilía que el padre Pedro de Freitas sintió el llamado a colaborar con los obispos en esa misión de hacer presente a Cristo Salvador, en Carabobo y Venezuela.  “Hace 25 años, un 15 de agosto, en la solemnidad de la Asunción de María, nuestra madre celestial, fue ungido presbítero, junto con nuestros hermanos los Padres Oscar Monzón y Arturo Uzcátegui, por el querido y recordado Arzobispo Henríquez quien, por el gesto bíblico de la imposición de sus manos, los marcó para siempre con el sello del Espíritu Santo para configurarlos a Jesús, sumo y eterno sacerdote”.

Destacó que han sido cinco lustros de trabajo alegre de parte del Padre Pedro en la Arquidiócesis de Valencia. “Con la energía y el entusiasmo que lo caracteriza, Pedro ha vivido entregado al servicio de Dios y de la Iglesia, especialmente  en esta para mí tan querida Iglesia arquidiocesana de Valencia. Con lealtad y dedicación ha sido pregonero de las maravillas de Jesús, y dispensador fiel de los misterios de Dios (1 Co 4,1), especialmente de los sacramentos, en beneficio de los fieles. Ha colaborado con acierto en el ministerio del querido Monseñor Henríquez, así como conmigo durante mis inolvidables quince años de Arzobispo de Valencia, y ahora con mi querido hermano, Monseñor Reinaldo Del Prette Lissot, quienes hemos tenido la gracia de pastorear esta Iglesia carabobeña en los últimos 40 años”.

Resaltó que con esta ceremonia se celebra el sacerdocio cristiano en el ministerio y la persona de los Obispos y presbíteros. “Celebramos el sacerdocio de Cristo a través de la historia (…) Es el sensus fidei es decir, la percepción  que nos da la fe, el sentido de la fe, lo que hace que el pueblo católico nos aprecie, a pesar de nuestras limitaciones y circunstancias personales”.

Finalmente dijo que la fecha era un día “para dar gracias a Dios por la misteriosa presencia de Jesús en el mundo: en el prójimo, en los maestros, en los catequistas, en los padres de familia católicos, pero, sobre todo en los sacerdotes. Y por supuesto, a nosotros, sacerdotes del Señor, esta celebración nos invita a valorar inmensamente, a  agradecer a Dios la vocación y el ministerio sublime que hemos recibido, - tesoro en vasijas de barro -, y comprometernos a vivir cada vez con mayor fidelidad nuestra consagración al Señor, teniendo siempre, en todo momento, los sentimientos de Cristo, para servir al pueblo santo en las cosas de Dios, como lo haría el mismo Jesús entre nosotros”.







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