viernes, 7 de noviembre de 2008

IRFA y los vecinos sueñan comer juntos las truchas del río Catuche

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CRÓNICA: “Sábado Popular” desde La Pastora
El programa “Sábado Popular” de Radio Fe y Alegría 1390 AM, se realizó el 25 de octubre desde el Centro Comunitario Catuche, junto a directivos de IRFA, miembros del Proyecto Social y vecinos de la Asociación Civil, en el inicio de las actividades que en materia de educación popular se desarrollarán en este sector caraqueño

Texto: Ramón Antonio Pérez
Fotos: Yairin Torres


Caracas, 05 de noviembre de 2008. Los vecinos de Catuche, en la parroquia La Pastora, de Caracas, acrecientan sus esperanzas en los momentos más difíciles. En instantes cuando todo parece perdido, sus propósitos de lucha parecen indetenibles. A esta conclusión se llega luego de escuchar sus testimonios y presenciar en su sector, el ánimo que los impulsa para llevar adelante el “Proyecto Social Catuche”.
El nombre de esta comunidad proviene de la fruta guanábana, que significaba catuche, y formaba parte del lenguaje de los indígenas de la zona. Está ubicada en la parte norte de Caracas, en la cabecera del Parque Nacional El Ávila y culmina en el foro libertador. “Presenta una forma irregular a lo largo del riachuelo de 1.250 metros de longitud, ocupa 28,3 hectáreas y cuenta con 8.747 habitantes, aproximadamente, con una densidad de 309 habitantes por hectárea. La mayor parte del terreno pertenece a las autoridades locales”, se puede leer en uno de los estudios sobre la zona.

“Caminábamos de lado a la quebrada”
La dirigente social Janeth Calderón días antes del programa “Sábado Popular”, recorrió junto al coordinador de la emisora, José Gregorio Blanco, el técnico Juan Carlos Bastidas y este redactor, la calle “La Ribereña”, donde reina una majestuosa y centenaria ceiba tenida como centro de peregrinación.
Mostró con orgullo el Centro Comunitario Catuche; La Quinta, que era la casa del “señor de las llaves del acueducto de Caracas; y La Capilla del sector, “un sitio que fue recuperado de manera ecológica y donde antes era un botadero de basura”.
Sobre un un puente que atraviesa el río, comentó que “a finales de los años ochenta no teníamos ni por donde desplazarnos. Las viviendas estaban ubicadas sobre el cauce y teníamos que caminar de lado”. Con expresivos gestos, mostró orgullosa las edificaciones del proyecto que en armonía con el hábitat resguardan a 400 familias.

“Todavía soñamos pescar truchas del río Catuche”
El equipo de Radio Fe y Alegría 1390 AM, se hizo presente desde muy temprano, a fin de tomar las previsiones para la transmisión en vivo desde el sector. A la presencia de Janeth Calderón se sumaron las del sacerdote jesuita José Virtuoso; Mercedes Pérez de Oviedo y Félix Goidas, en representación de ASOCICA; mientras que por IRFA estuvieron Ana María García, Iris Mirabal y Edwin Rodríguez.
Calderón en su intervención ratifica que a finales de los años 80, “padecíamos de contaminación a causa de la basura, las aguas servidas, las zonas inseguras y mucha violencia”. Todo lo cual es parte de la configuración del barrio Catuche en la actualidad.
No obstante, también dijo que “en esa época se inicia un proceso de abordaje a la comunidad por parte de diferentes actores, como los jesuitas, la Compañía de Jesús, ubicada en la Pastora, que con algunas de sus residencias hicieron un trabajo pastoral”.
De igual manera mencionó que “algunos vecinos preocupados por la problemática comenzamos a buscar posibilidades para la solución de los problemas”. Es así como la propuesta se concreta en un proyecto de “saneamiento urbano, como rescatar el río, equipar el barrio con servicios públicos y dotarlo de mejores condiciones de vida para sus habitantes”. Ese deseo de armonizar el barrio con la ecología lo resumen con el slogan: “algún día podremos pescar truchas en Catuche”.

Inicios del Proyecto Social Catuche
El testimonio del padre jesuita José Virtuoso, recordó aquellos comienzos del trabajo de evangelización en el sector. Habló de los trámites de financiación del proyecto social ante los organismos del Estado y otras instancias, reconociendo los apoyos recibidos; pero también comentó las experiencias vividas en las alcabalas de la burocracia estatal y del interés político de algunos personajes por apropiarse de este proyecto social.
Recordó que la Compañía de Jesús participa colocando dos recursos humanos a tiempo completo a través de Fe y Alegría y el Centro Gumilla, así como la colaboración de los jóvenes en la etapa de formación de filosofía. “Todo ello porque estamos comprometidos con el reto de humanizar ciudades para que den cabida de forma más digna, a los más olvidados y desprotegidos. Nosotros como miembros de la Compañía de Jesús estamos en este proyecto por compromiso apostólico”, dijo.
También mencionó la experiencia sufrida como consecuencia del deslave ocurrido a partir del 15 de diciembre de 1999, situación que mantiene aun dispersos a muchos vecinos en casas de familiares, amigos y en el interior del país, y que ha obligado a replantear el proyecto. El padre “Joseíto”, como le mencionan los vecinos, es oriundo de la parroquia La Pastora.

Educación Popular
Por su parte, las representantes de IRFA Caracas, hablaron lo correspondiente al trabajo que en materia de educación popular realizan en la zona, precisando las actividades con motivo de la apertura de una oficina en el Centro Comunitario Catuche.
“Son oportunidades de formación para la educación de adultos y jóvenes, talleres de computación y capacitación técnica, entre otras posibilidades que se abren para los vecinos de este sector”, indicó Ana María García.

Operación limpieza
A la par del programa radiofónico transmitido en la citada fecha, la periodista Yairín Torres, de Servicios Informativos, constató la movilización vecinal para darle cometido a un operativo de limpieza en “La Ribereña”. Un cartel pegado a la pared de la cancha convocaba la actividad como parte de las tareas de la “Juventud Cristiana” del sector.
Los niños, jóvenes y adultos salieron con sus instrumentos de limpieza en mano para apaciguar una maleza que motivada a las lluvias de la época, se mostraba a ratos rebelde, pero más pudo el tesón y la constancia de la cayapa vecinal.
Por ahora, el sancocho disfrutado al final de la jornada no contenía las preciadas truchas del río de este sector, pero mantienen las esperanzas de comerlas algún día.

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