Polito Rodríguez pide liberar a presos políticos en Procesión de la Divina Pastora

 

Venezuela: El Arzobispo de Barquisimeto llamo a liberar presos políticos y sanar la realidad de Venezuela durante la 168ª procesión de la Divina Pastora en Barquisimeto, en la que también abordó la crisis migratoria y la reconciliación nacional.

Fotos Arquidiócesis de Barquisimeto
Publicado el 14 de enero de 2026

Pedimos por todos los privados injustamente de libertad, por sus familiares; aplaudimos que algunos ya han sido liberados, pero faltan muchos otros cuyo clamor, y el de sus familiares, no puede seguir siendo ignorado, y que, por lo tanto, será un gesto de reconciliación y de justicia que sean liberados cuanto antes posible.

Esta fue la petición central que monseñor Polito Rodríguez hizo durante la homilía que pronunció en la misa que daba inicio a la 168ª Procesión de la Divina Pastora, el 14 de enero de 2026, en Barquisimeto. El mensaje pronunciado desde el altar colocado a un lado de la Iglesia Santa Rosa fue acompañado con repetidos aplausos de la multitud de los fieles que allí se concentraron. El mismo sacerdote enfatizó el contenido de la petición.



El arzobispo de Barquisimeto estuvo acompañado de algunos representantes de la Conferencia Episcopal Venezolana entre los que se pudo ver a monseñor Lisandro Alirio Rivas Durán, Obispo de San Cristóbal —quien presidió durante la tarde la misa en la Catedral de Barquisimeto—, junto a su Obispo Auxiliar, monseñor Juan Alberto Ayala Ramírez.

También asistieron, el arzobispo de Maracaibo José Luis Azuaje Ayala y los obispos Rubén Delgado Carmona (San Felipe), Carlos Enrique Curiel Herrera (Carora), Enrique José Parravano Marino (Maracay), Gerardo Ernesto Salas Arjona (Acarigua-Araure) y Owaldo Araque (Guanare).

Como Como ha sido tradicional en esta procesión, la voz profética del predicador de turno, esta vez con el mismo arzobispo de Barquisimeto, fue fiel al mensaje que en otras ocasiones han hechos sus predecesores. Ver Aquí.

Por ello, buena parte de su homilía trascendió lo devocional para tocar la realidad nacional, integrando la súplica religiosa con un llamado social y político muy claro, pese al miedo y la prudencia en la que se escudan muchos obispos y sacerdotes de Venezuela actualmente.

Un clamor por la libertad y los derechos

El arzobispo Rodríguez dedicó parte de su homilía a denunciar la corrupción y a defender la dignidad humana, una realidad acuciante impuesta por el régimen que lleva más de cinco lustros en el poder, siendo acusado de graves violaciones en los derechos humanos y otros delitos.

El prelado enmarcó su petición en una defensa de los derechos humanos fundamentales, citando el derecho a la vida, la libertad de expresión y el sufragio, consagrados en la Constitución Nacional en Venezuela.

La herida de la diáspora y la esperanza del reencuentro

La migración forzada, otro de los dramas que marcan al país, también tuvo un espacio en su mensaje frente a la Divina Pastora, encomendando “a todos aquellos que se han visto en la penosa necesidad de emigrar en la búsqueda de oportunidades”, fenómeno que fue conectado con la falta de desarrollo.

Más adelante, citando palabras que atribuyó al Papa León XIV, abogó por “una mayor inversión en desarrollo humano, educación y creación de oportunidades de empleo” para que “muchos jóvenes no se vean obligados a dejar la tierra que los vio nacer”. Su discurso proyectó una esperanza de reconciliación y retorno, llamando a “tender puentes que nos unan y nos acerquen, y no muros” para sanar las fracturas sociales.

Un llamado a la corresponsabilidad y la acción

Más allá de los diagnósticos, la homilía fue una convocatoria a la acción. Rodríguez instó a no delegar en otros la responsabilidad ciudadana y, siguiendo el ejemplo de santos venezolanos como José Gregorio Hernández, a combatir el pesimismo y el individualismo.

Invitó a todos los sectores –autoridades, empresarios, sociedad civil– a sumarse a la reconstrucción de un país basado en el bien común, la justa distribución de la riqueza y una “cultura del encuentro”.

Concluyó poniendo la confianza y rezando a la Virgen María: “Dichosa tú que has creído, porque cuanto te fue anunciado de parte del Señor se cumplirá”.

Con una historia que se remonta a 1856, la procesión de la Divina Pastora en Barquisimeto, es una de las manifestaciones de fe mariana más importantes y multitudinarias de Venezuela. Cada 14 de enero -millones de fieles- acompañan a la venerada imagen en un recorrido que simboliza esperanza y protección.

A continuación la Homilía completa de Monseñor Politoi Rodriguez, arzobispo de Barquisimeto, 14 de enero de 2926.


https://drive.google.com/file/d/1ZyN1eGx-1giIUCLVMJFpyjEwHla3kAS6/view?usp=sharing 


Publicar un comentario

0 Comentarios