Con el Miércoles de Ceniza que este año 2026 fue el pasado 18 de febrero
se inició la Cuaresma que es el tiempo del año litúrgico de preparación para la
conmemoración del misterio de la Redención: la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.
Publicado el 27 de febrero de 2026
La Cuaresma proviene del latín “quadragesima”, que traducido al español es cuadragésimo, es decir, cuarenta y como su nombre lo indica son 40 días que se caracteriza por ser un tiempo penitencial, es decir, de purificación y conversión mediante la oración, reflexión, ayuno, abstinencia, limosna y práctica de la caridad como preparación para la celebración de la Pascua del Señor, es decir, el paso de Cristo de la muerte a la vida por su Resurrección.
La Cuaresma como se mencionó empezó el Miércoles de Ceniza y finaliza el
Jueves Santo en la tarde con la Misa Vespertina de la Cena del Señor comenzando
con esa celebración el Triduo Pascual que también son días penitenciales y
culminará el Sábado Santo en la noche para iniciar la Pascua, que iniciará el
domingo de Resurrección hasta la solemnidad de Pentecostés.
Los Cuarenta días
en las Sagradas Escrituras
En las Sagradas Escrituras se encuentran varias referencias al número
cuarenta el cual es muy importante en la historia de la salvación como tiempo
de preparación y de penitencia. En el Nuevo Testamento específicamente en los
Evangelios Sinópticos tenemos que Jesucristo estuvo 40 días en ayuno en el
desierto donde fue tentado por el demonio (cf. Mt 4, 1-11; 4c 1, 12-13; Lc 4,
1-13). En este aspecto vemos que esos 40 días fueron para Nuestro Señor un
tiempo de preparación mediante la oración y el ayuno antes del comienzo de su
vida pública y donde sintió por su naturaleza humana las asechanzas del enemigo
que trató de alejarlo de su misión, pero Jesús triunfantemente venció los
ataques del demonio.
En el Antiguo Testamento tenemos los 40 días que Moisés estuvo en el
Monte Sinaí para su encuentro con Dios y recibir las tablas con los Diez
Mandamientos (cf. Ex 20,12-18); y los 40 años en que el pueblo de Israel permaneció
en el desierto antes de la entrada a la tierra prometida (cf. Núm 14,31-35), en
este particular los 40 días de Moisés en el Sinaí y los 40 años del pueblo de
Israel en el desierto representan un tiempo de preparación, purificación y
confianza en Dios.
Otro pasaje bíblico del Antiguo Testamento que nos muestra que los 40
días fue también un tiempo de preparación es cuando el profeta Elías huye al
desierto y caminó cuarentas días y cuarenta noches para llegar al Monte Horeb
(otro nombre que tiene el Sinaí) para el encuentro con Dios (cf. 1 Re 19 1-8).
Por lo tanto, la Cuaresma nos invita a vivir espiritualmente ese desierto
en que nos preparamos con oración, ayuno y sacrificios para una auténtica
conversión y reconciliación de nuestra vida a Dios y celebrar dignamente la
Pascua de Cristo.
El Miércoles de Ceniza
y las Lecturas de ese día
La Cuaresma se inicia con el Miércoles de Ceniza y la liturgia de ese
día tiene la particularidad de la imposición de la ceniza en la frente de cada
persona por parte del sacerdote, diácono o ministro autorizado y diciendo las
palabras: “Acuérdate que eres polvo y al
polvo volverás” que recuerda aquella frase del libro del Génesis: “Pues polvo eres al polvo volverás” (Gen
3,19); o también las palabras tomada del Evangelio de Marcos “Conviértete y cree en el Evangelio” (Mc
1,15) haciendo referencia a las palabras de Cristo al inicio de su vida pública
en la predicación del Evangelio.
Las cenizas provienen de las palmas bendecidas del Domingo de Ramos del
año anterior y son bendecidas por el sacerdote al culminar la homilía en la
Eucaristía o en la Celebración de la Palabra y tiene como significado el
recordarnos que somos débiles, frágiles, pecadores, que no somos
autosuficientes y en algún momento moriremos y nuestro cuerpo sufrirá la
descomposición en el sepulcro volviendo al polvo.
Por lo antes mencionado, las cenizas también nos recuerdan que mientras
estemos en el mundo terrenal necesitamos de la gracia y de la misericordia de
Dios y responder a su llamado de conversión, de hacer oración, sacrificios,
penitencia y acercarnos al sacramento de la Confesión para el perdón de
nuestras faltas y pecados.
Las lecturas de la Palabra de Dios tomado del profeta Joel (Joel 2,12-18),
el salmo 51 (50), y la segunda carta del apóstol San Pablo a los Corintios (2
Co, 5, 20-6,2) son llamados a la oración, a la conversión y la penitencia que
constituye el propósito de estos 40 días de preparación para la Pascua.
En el Evangelio tomado de San Mateo, Nuestro Señor Jesucristo da las
respectivas indicaciones las cuales debemos de realizarla sin que los demás nos
vea en cuanto a la oración, ayuno, limosna y la práctica de la caridad las cuales
debemos tener en cuenta durante todo el tiempo de la Cuaresma como también en
nuestra vida terrenal (cf. Mt 6,1-6. 16-18). El Papa León XIV en su homilía en
la Basílica de Santa Sabina el miércoles cenizo de este año 2026 dijo lo
siguiente:
La Cuaresma, como nos sugiere el Evangelio, liberándonos del deseo de
ser vistos a toda costa (cf. Mt 6,2.5.16), nos enseña a ver
más bien lo que nace, lo que crece; y nos impulsa a servirlo. Es la
profunda sintonía que se establece con el Dios de la vida, nuestro Padre y el
de todos, en el secreto de quien ayuna, ora y ama
Tiempo de Oración,
Ayuno, Abstinencia, Limosna y Conversión
La Cuaresma como se mencionó es un tiempo de preparación que dura 40
días porque si sumamos los días de la Cuaresma más los tres días del Triduo
Pascual resulta los 46 días, pero restando los 6 domingos de Cuaresma que
aunque forma parte del tiempo litúrgico no se hace penitencia por ser día del
Señor en que recordamos y celebramos su Resurrección da como resultado los 40
días.
Por lo tanto, en el tiempo cuaresmal se nos invita a la oración asistiendo
a la Eucaristía, visita al Santísimo, participación de los ejercicios piadosos
en especial el Viacrucis y el Santo Rosario, y en la lectura de la Palabra de
Dios y de libros espirituales católicos.
También nos invita hacer sacrificios como el ayuno y la abstinencia. El
ayuno se realiza el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo y lo hacen aquellas
personas en edades desde los 18 años hasta los 59 años a excepción de aquellos
que por circunstancias de salud no pueden realizarla y consiste en una comida completa
al día y restringir las demás.
Con respecto a la abstinencia lo hacen aquellas personas en edades desde
los 14 años hasta los 59 años a excepción de aquellos que por motivos de salud
no pueden practicarla y se realiza de acuerdo al Código de Derecho Canónicos los
viernes de Cuaresma y todos los viernes del año (cf. 1250) a excepción cuando
coincida una solemnidad (cf. Código Derecho Canónico 1251) y consiste en no
comer carne rojas y de aves, pero también las Conferencias Episcopales de
acuerdo a lo establecido por el Código de Derecho Canónico 1253 pueden
establecer en sus países la sustitución de los alimentos mencionados por otras
formas de hacer abstinencia de aquellos que realmente guste y cueste para la mortificación corporal como por
ejemplo la privación del café, dulces, tortas, refrescos, fumar, redes
sociales, entre otros; como también hacer actos de devoción y obras de caridad.
En el camino cuaresmal es muy importante la limosna que es el fruto de
nuestras privaciones para luego ofrecerlos a nuestros templos, asilos, casas hogar,
ayudar a personas necesitadas, y también realizar obras de caridad hacia los
más necesitados.
La Cuaresma es también una oportunidad para una autentica conversión de
nuestra vida a Dios y acercarnos al sacramento de la Confesión para obtener la absolución
y el perdón de nuestros pecados.
Mensaje del Papa
León XIV para la Cuaresma 2026
En su primer mensaje como Sumo Pontífice con motivo de la Cuaresma del
año 2026 y la cual es aconsejable leerla, el Papa León XIV nos recuerda: “La
Cuaresma es el tiempo en el que la Iglesia, con solicitud maternal, nos invita
a poner de nuevo el misterio de Dios en el centro de nuestra vida, para que
nuestra fe recobre su impulso y el corazón no se disperse entre las inquietudes
y distracciones cotidianas.”
Más adelante refiere lo siguiente:…”
el itinerario cuaresmal se convierte en
una ocasión propicia para escuchar la voz del Señor y renovar la decisión de
seguir a Cristo, recorriendo con Él el camino que sube a Jerusalén, donde se
cumple el misterio de su pasión, muerte y resurrección.”
El Papa León XIV nos propone en su mensaje tres formas para vivir este
tiempo de preparación para la Pascua del Señor las cuales son: escuchar, ayunar y juntos.
Escuchar
En este aspecto el Santo Padre señala la importancia de leer y escuchar
con atención la Palabra de Dios para así poder estar en contacto con el hermano
en especial con el más necesitado: “Este año me gustaría llamar la atención, en primer lugar, sobre la
importancia de dar espacio a la Palabra a través de la escucha, ya que la
disposición a escuchar es el primer signo con el que se manifiesta el deseo de
entrar en relación con el otro.”
Posteriormente refiere: “Entre las muchas voces que atraviesan
nuestra vida personal y social, las Sagradas Escrituras nos hacen capaces de
reconocer la voz que clama desde el sufrimiento y la injusticia, para que no
quede sin respuesta.”
Ayunar
El Papa nos dice de esta práctica cuaresmal lo siguiente: “Si la
Cuaresma es tiempo de escucha, el ayuno constituye una práctica concreta que dispone a la acogida de la
Palabra de Dios.”
En este particular el Santo Padre nos explica en su mensaje la
importancia de la abstinencia de los alimentos en el camino penitencial y de
conversión la cual debe vivirse con fe y humildad para ordenar los apetitos y
educarla para la oración y la práctica de la caridad a los más necesitados.
Pero también el Papa nos invita a la abstinencia de palabras que ofenden
e hieren al prójimo como también la abstinencia de la calumnia que destruye la
reputación de la persona como también hablar mal de aquellos quienes están
ausentes y aprender a cultivar la amabilidad: “Esforcémonos, en cambio, por
aprender a medir las palabras y a cultivar la amabilidad: en la familia, entre
amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates
políticos, en los medios de comunicación y en las comunidades cristianas.”
Recordemos que la amabilidad dignifica a la persona y es también una
virtud y un deber cristiano.
Juntos
El Santo Padre también explica que el itinerario cuaresmal no es solo
individual sino también se debe caminar en comunidad: “Por último, la Cuaresma pone de
relieve la dimensión comunitaria de la escucha de la Palabra y de la práctica
del ayuno.” Posteriormente
refiere lo siguiente:
…nuestras parroquias, familias, grupos eclesiales y comunidades
religiosas están llamados a realizar en Cuaresma un camino compartido, en el
que la escucha de la Palabra de Dios, así como del clamor de los pobres y de la
tierra, se convierta en forma de vida común, y el ayuno sostenga un
arrepentimiento real.
Por lo tanto, la escucha de la Palabra de Dios y el ayuno no debe
quedarse en lo individual sino también se debe compartir en comunidad y así
contribuir para que en la sociedad predomine el respeto, la paz, la reconciliación
y la justicia.
Para Finalizar
Que este tiempo de Cuaresma sea una oportunidad para una auténtica
conversión de nuestra vida a Dios, de acercarnos al sacramento de la Confesión,
de hacer oración como también las prácticas del ayuno, la abstinencia, limosna,
obras de caridad y ejercicio de piedad, y poner en práctica el mensaje para la Cuaresma
2026 del Papa León XIV, y así conmemorar dignamente el misterio de nuestra Redención
y resucitar junto con Cristo.

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