Venezuela: Del "Guarenazo de 1989" a la caída de la tiranía socialista el 3 de enero de 2026

Ilustración generada con IA a partir del texto sobre los hechos del 27F de 1989, en Guarenas. Autor: RamperIA 

Venezuela recuerda el largo viaje que experimentó desde el 27 de febrero de 1989, como un testimonio que va de la ilusión al desencanto.

Ramón Antonio Pérez | El Guardián Católico
Publicado el 27 de febrero de 2026

A 37 años del “Guarenazo”, vivido en carne propia, la historia dicta su sentencia: el mismo régimen que mitificó aquella rebelión de 1989 dejó caer sin defensa a uno de sus pilares en enero de 2026. Los profetas del hambre terminaron devorados por su propia mentira.

Acción de la Policía Metropolitana - Zona 9, durante los sucesos del 27 F de 1989, en Guarenas, Venezuela. Foto cortesía: Moisés Peralta.

LA REBELIÓN QUE DEVORÓ A SUS PROPIOS HIJOS

Cuando aquel 27 de febrero de 1989 el pecho de un joven inquieto sintió el frío y seco golpe de un culatazo mientras acompañaba la protesta en la Avenida Intercomunal de Guarenas, a la altura de "La Guairita", nadie podía imaginar que estábamos presenciando el parto de un monstruo que devoraría al país durante muchos años.

Lo viví en carne propia. Nadie me lo dijo. Desde las reuniones en la casa parroquial de esta ciudad con varios líderes políticos de izquierda, dirigentes comunales y de transporte, que animaban a propiciar acciones de calle si se materializaban las medidas económicas del presidente Carlos Andrés Pérez.

La explosión social que inició en el Terminal de Trapichito y siguió por toda la ciudad, no fue espontánea. Tampoco lo fue la forma en que, décadas más tarde, el régimen socialista / comunista que capitalizó aquel estallido, se desmoronaría sin el apoyo popular del que tanto presumía.

La historia tiene ironías que duelen. El mismo movimiento popular que convirtió el "Guarenazo" en su mito fundacional, que llenó discursos con la gesta de "Guarenas, donde nació la revolución", miró impasible el 3 de enero de 2026 cómo Nicolás Maduro, uno de sus bastiones socialistas, era capturado por fuerzas estadounidenses.

Ni una mano se levantó. Ni una sola barricada se instaló. Ni un solo "colectivo" o "miliciano" salió a defender lo que durante años vendieron como la continuidad de aquella rebelión. El silencio fue tan ensordecedor como en la noche del 27 de febrero de 1989 cuando los tanques rodaban por Guarenas buscando "enemigos" escondidos en sus casas.

SAQUEADORES QUE SE CONVIRTIERON EN SAQUEADOS

Recuerdo con claridad la torre de la Iglesia del Pueblo Arriba. Desde allí vi el desfile interminable de gente cargando reses partidas al medio, electrodomésticos, cajas registradoras. Los vecinos contaron que esa noche, en los barrios, el olor a parrilla lo impregnaba todo.

El pueblo pobreza celebraba su botín: la comida era el premio a su osadía. Nadie imaginaba entonces que esa "conquista" efímera sería el preludio de un hambre mucho más profunda y sistemática con su punto más alto entre los años 2016 y 2020, obligando a emigrar a millones de venezolanos.

Hoy, mirando en retrospectiva, aquel 27-F parece un juego de niños comparado con la herencia que dejaron quienes lo convirtieron en su bandera política. Luego vino el intento de golpe de estado del 4 de febrero de 1992, y tras ser "absueltos" los golpistas, por la vía de las elecciones conquistaron el poder en 1998, para tramar todas las trampas y mantenerse como si Venezuela fuese de su propiedad.

Fueron casi 27 años de "revolución", en los que el sistema sanitario se convirtió en un recuerdo, el transporte una mafia y la comida que entonces se "conquistaba" con saqueos ahora es inalcanzable incluso para quienes trabajan, de la salud es mejor no hablar. El combustible, cuyo precio "provocó" aquella rebelión, cuesta ahora mil veces más.

La diferencia es que entonces la ira se dirigía contra un gobierno democrático con fallas. Pero quienes se adjudicaron como un trofeo la rebelión popular del 27 de febrero de 1989, pregonando la rebeldía como virtud, construyeron la máquina perversa más perfecta que haya conocido Venezuela: hambre, injusticia, emigración forzada, crímenes de lesa humanidad y mazmorras atestadas de presos políticos.

En este devenir de nuestra historia contemporánea, los malos políticos, siempre han jugado con la gente, y peor lo han hecho los socialistas que, con sus discursos altisonantes en nombre de los más vulnerables, lo que hicieron fue engañar y burlarse de la población convirtiéndose ellos en los más corruptos e inmorales de la historia nuestra.

Contraponiendo los sucesos del 27 de 1989 con los del reciente 3 de enero de 2026, queda una lección imborrable: cuando los mitos se derrumban, no queda más que el vacío de quienes por décadas se alimentaron de la miseria ajena.

¿Qué hecho marcará el verdadero fin de esta pesadilla? Tal vez ya pasó y no supimos verlo. Tal vez fue esa madrugada del 3 de enero de 2026 cuando, sin una sola barricada, uno de los más importantes eslabones de la tiránica cadena cayó.

Porque visto lo visto, 37 años después de aquel culatazo en el pecho, una verdad me queda clara: ni el 27 de febrero de 1989, ni nada de lo que vino después, ha merecido tanto sufrimiento para los venezolanos.

🙏Mis oraciones por aquellos que innecesariamente cayeron en una fecha que hoy, más que nunca, duele recordar, pero que los socialistas quieren tener para festejar.

 

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