viernes, 1 de enero de 2016

Cardenal Urosa pide instalación de la Asamblea Nacional “pacífica y sin violencia”





Los venezolanos han marcado una ruta y eso se debe respetar”, recordó a las autoridades cuyo deber es “trabajar por la paz, respetando y haciendo respetar la Constitución y las leyes de la República

Ramón Antonio Pérez / @GuardianCatolic
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Caracas, 01 de enero de 2016.- El cardenal Jorge Urosa Savino pidió al gobierno nacional y a los nuevos diputados que asumirán desde el 5 de enero la Asamblea Nacional, que la instalación de la nueva directiva del parlamento “se ejecute en paz, que no haya ningún tipo de desorden, ni conflictos, ni de violencia” con motivo de su instalación.


Las palabras del arzobispo de Caracas se produjeron al culminar la misa de este primero de enero en la Catedral Metropolitana de Caracas, con motivo del Año Nuevo 2016, y en el marco de la jornada mundial de la paz que desde hace cuarenta y nueve años convoca y celebra la Iglesia católica en esta fecha. 


Destacó que “los poderes públicos tienen que trabajar en conjunto y en armonía, independientemente de la orientación política, porque ellos están obligados a trabajar por el país”. Igualmente agregó el Purpurado: “Los venezolanos han marcado una ruta y eso se debe respetar”, ratificando su deseo de que “este 5 de enero tengamos una instalación de la nueva Asamblea Nacional, pacífica y sin violencia”.


Autoridades deben controlar grupos violentos


El Arzobispo de Caracas mostró su preocupación ante las convocatorias a manifestar el día de la juramentación de los nuevos diputados, por parte de dirigentes políticos y grupos allegados al gobierno, que no asumen la derrota electoral del 6D.


“Creo que no es sensato, y ciertamente no es democrático, que haya gente llamando a que se generen manifestaciones políticas en contra de la instalación de la Asamblea; más bien hago un llamado a que se cancele esa invitación”, dijo. 


Señaló que “los diputados electos tienen pleno derecho a instalarse como miembros de la Asamblea, y en ese sentido hago un llamado a que el 5 de enero transcurra en paz constitucional y democrática como lo queremos la mayoría de los venezolanos”.
 

Orar por las autoridades del país



Durante a eucaristía pidió orar por el Gobierno Nacional, así como  los demás  órganos del Estado que deben trabajar por la paz. “En efecto”, dijo Urosa, “hay que superar la confrontación entre hermanos, respetar la voluntad del pueblo, y entablar el diálogo institucional necesario e imprescindible entre los diversos órganos del poder público”. 


“Los venezolanos queremos paz; queremos convivencia social, queremos vivir como hermanos. No queremos confrontaciones, conflictos ni violencia. A las autoridades y a los dirigentes políticos les corresponde el deber constitucional de trabajar por la paz, respetando y haciendo respetar la Constitución y las leyes de la República”, indicó. 


Explicó que la Jornada Mundial por la Paz, fue una iniciativa del papa Pablo VI, y que sus sucesores, incluido Francisco han impulsado en procura de “la paz entre los pueblos, por la paz en cada país, en cada comunidad, en cada familia, y en nuestros corazones”.


En palabra del Santo Padre invitó a no perder la esperanza “de que 2016 nos encuentre a todos” firme y confiadamente comprometidos, en realizar la justicia y trabajar por la paz. “Sí: la paz es don de Dios y obra de los hombres. La paz es don de Dios, pero confiado a todos los hombres y a todas las mujeres, llamados a llevarlo a la práctica”.



Al finalizar la eucaristía, monseñor Adán Ramírez Ortíz, Deán de la Catedral, agradeció al cardenal Urosa en nombre de los sacerdotes caraqueños, religiosos, religiosas, seminaristas y de la feligresía, “por todos sus anhelos y buenos propósitos pastorales para la arquidiócesis de Caracas en el año 2016”. Pidió para el Arzobispo la bendición de la madre de Dios, bajo la advocación de Nuestra Señora de Coromoto.

A continuación, la homilía íntegra del Cardenal Jorge Urosa Savino:

EL CAMINO DE LA FELICIDAD EN EL  AÑO DE LA MISERICORDIA
Homilía en la Misa del 1º de enero 2016,   Sta. Iglesia Catedral de Caracas,
+ Jorge Urosa Savino, Cardenal Arzobispo de Caracas

Con profunda fe estamos congregados en nuestra santa Iglesia Catedral Metropolitana para dar gracias a Dios por nuestra vida, por nuestra Patria, y por el año que acabamos de concluir. Y oramos también confiadamente, para que el Señor nos ayude y nos bendiga abundantemente en este  año que iniciamos con profunda esperanza.

Los cristianos, queridos hermanos,   sabemos que Jesucristo, el Verbo de Dios hecho carne (Cf. Jn 1,14), cuyo nacimiento celebramos en este tiempo navideño, es Dios-con-nosotros (Mt 1,23). Por eso comenzamos esperanzados el nuevo año En esta ocasión,  lo hacemos en el marco de la celebración y la exigencia de la misericordia, puesto que el Papa Francisco ha convocado a todos los católicos del mundo entero a celebrar el Año de la Misericordia para que apreciemos mejor esa hermosísima cualidad de Dios, y para que practiquemos cada vez más  la misericordia con nuestros hermanos.

 El inicio de cada año aviva en nosotros anhelos de felicidad, y renueva en nuestros corazones la esperanza de una vida mejor, pues sabemos que Dios nos ama y quiere nuestro bien. Además, la reflexión sobre la misericordia divina, manifestada en Jesucristo, Dios hecho hombre para redimirnos de nuestros pecados y para indicarnos el camino de la felicidad, nos reafirma en esa esperanza.

EL CAMINO DE LA FELICIDAD

Así es, mis queridos hermanos. En el Sermón de la Montaña, que encontramos en los capítulos 5 al 7  de San Mateo,  Jesús nos enseña el auténtico camino de la felicidad. Esta no se consigue con el dinero, con los placeres, con el poder  la gloria humana. Se consigue imitando a Jesús, escuchando y cumpliendo su Palabra. En las Bienaventuranzas (Mt 5, 1- 13) El nos enseña que es el amor, la virtud, la bondad, la limpieza de corazón,  practicar la  misericordia, el trabajar por la paz, el dar testimonio valiente de Cristo en el mundo, lo que nos lleva a la dicha, a la felicidad, a la bienaventuranza eterna. Y lo resume muy claramente en una frase que encontramos en el Evangelio de San Lucas, Cap 11, 28: “Dichosos serán los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen”. El camino de la felicidad es vivir unidos a Cristo, y escuchar y cumplir su Palabra.

Al iniciar este nuevo año, pues, los invito a considerar las enseñanzas de Nuestro Señor. Sobre todo lo recuerdo a mis queridos seminaristas: si queremos ser felices no hemos de seguir jamás el camino del pecado, ni el espíritu mundano, ni dejarnos llevar por nuestras pasiones, sino seguir el camino de Jesús. Esto es importante. Ser felices, ser un sacerdote feliz, lo concede al Señor al que vive de acuerdo a su palabra  y tiene sus mismos sentimientos. Recordemos esto siempre.

 TRABAJAR POR LA PAZ Y PRACTICAR LA MISERICORDIA

Hoy, por  mandato del Papa Francisco, la Iglesia celebra en el mundo entero la Jornada Mundial de Oración por la Paz. Cada 1 de enero, al celebrar esta Jornada por la Paz,  la Iglesia Católica ora especialmente por la paz mundial,  por la paz entre los pueblos, por la paz en cada país, en cada comunidad, en cada familia, y en nuestros corazones.

La Jornada Mundial de la Paz es una ocasión para reafirmar la obligación que cada uno de nosotros tiene de trabajar por la paz. Así nos enseña Jesús en el Sermón de la Montaña, cuando al indicarnos el camino para conseguir la felicidad, nos  dice: “Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados “hijos de Dios” (Mt 5, 9).

La paz es, pues, una exigencia, y al mismo tiempo un don de Dios que nos lleva a la felicidad. Pero además, trabajar por la paz es practicar la misericordia. En efecto: trabajar por la paz es buscar el bien común, hacer el bien a los demás, saber perdonar las ofensas, resolver los problemas de las naciones, solucionar los conflictos, ayudar al necesitado, respetar las leyes. Todo eso es misericordia: todo eso es trabajar por la paz.

Este año, luego de las elecciones parlamentarias del 6 de Diciembre, los venezolanos tenemos una obligación y oportunidad  especial de orar y trabajar  por la paz. Y debemos orar por nuestras autoridades, como dice San Pablo, para que todos vivamos en paz. Así dice el Apóstol: “Ante todo recomiendo que se hagan plegarias, oraciones y súplicas por todos los hombres, por los reyes y por todos los constituidos en autoridad,  para que podamos vivir una vida tranquila y apacible, con toda piedad y dignidad (1 Tim 2,2). Oremos pues, por ellos, porque especialmente el Gobierno Nacional,  así como  los otros  órganos del Estado, deben trabajar  por la paz  respetando los resultados de las elecciones y permitiendo la legítima actuación de la nueva Asamblea elegida por el pueblo venezolano. En efecto, hay que  superar la confrontación entre hermanos, respetar la voluntad del pueblo, y  entablar  el diálogo institucional   necesario e imprescindible  entre los diversos órganos del poder público. 

Los venezolanos queremos paz; queremos convivencia social, queremos vivir como hermanos. No queremos confrontaciones, conflictos ni violencia. A las autoridades y a los dirigentes políticos les corresponde el deber constitucional de  trabajar por la paz, respetando y haciendo respetar la Constitución y las leyes de la República.

LA PAZ: DON DE DIOS E IMPERIOSA TAREA HUMANA

Que en este año 2016, Año de la Misericordia, nos comprometamos de verdad a trabajar por la paz y a ser misericordiosos como nuestro Padre celestial. Para ello pongamos en práctica las palabras del Papa Francisco en su Mensaje de este año para la Jornada Mundial de Oración por la Paz: “no perdamos la esperanza de que 2016 nos encuentre a todos firme y confiadamente comprometidos, en realizar la justicia y trabajar por la paz en los diversos ámbitos. Sí: la paz es don de Dios y obra de los hombres. La paz es don de Dios, pero confiado a todos los hombres y a todas las mujeres, llamados a llevarlo a la práctica”. 

En esta Eucaristía, al inicio de este nuevo año,  oremos intensamente al Señor por la paz en Venezuela, para que resolvamos nuestros problemas de manera pacífica. Pongamos nuestros anhelos y esperanzas de paz y de felicidad en manos de María Santísima, Nuestra Señora de Coromoto, para que, trabajando por la Paz, vivamos como hijos de Dios.  ¡Que Dios nos conceda a todos  un año 2016 muy feliz! Amén.


La comunidad portuguesa es asidua a la catedral Metrpolitana de Caracas.





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