miércoles, 1 de febrero de 2017

¿Por qué los “Colectivos” atacan a la Iglesia en Venezuela?




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Ya no son únicamente las altisonantes expresiones contra la Conferencia Episcopal Venezolana, sacerdotes o religiosos que disienten del gobierno de Nicolás Maduro; ahora son los constantes asedios y robos en las residencias y oficinas religiosas.  

Sin embargo, lo más reciente, enciende las alarmas: el ingreso de grupos violentos armados a los templos para amedrentar a los creyentes, solicitar “el cambio” de sus pastores y atacar con encendidos discursos políticos los mensajes del Episcopado.

Monseñor Jesús González de Zárate, obispo auxiliar de Caracas, fue testigo de excepción de este tipo de agresión, cuando el pasado domingo 29, presidía una misa en la iglesia “San Pedro Claver” de la emblemática urbanización “23 de Enero”.

Líderes custodiados en la sacristía

Hasta allí se presentaron los “colectivos” oficialistas, con los uniformes y armas de fuego que les caracterizan, buscando entre los asistentes a líderes sociales y políticos opositores, que estaban allí simplemente por ser feligreses y vecinos de la zona. Estos tuvieron que ser resguardados en la sacristía para evitar agresiones en su contra.

Sin embargo, los colectivos violentos exigieron “ser escuchados por los feligreses y por los representantes del recinto, además de sugerir la destitución del párroco del lugar, Ángel Tornero”, según contó el prelado al portal Reporte Católico Laico.

Aun cuando la celebración prosiguió, al final de la misma, el grupo armado se congregó en la puerta del templo, para luego “comenzar con sus consignas favorables al Gobierno y contrarias a las posiciones que ha tomado la CEV”.

¿Quieren intimidar a la Iglesia?

El prelado informó que los allegados al Gobierno de Nicolás Maduro “manifestaron que querían hacer escuchar su voz a mí, como representante y al párroco; también pidieron que las personas se quedaran”. Expuso que “uno de los hermanos fue quien intervino y les pidió calma y respeto ante la celebración que se desenvolvió normalmente”.

Después de la celebración religiosa “cambiamos nuestros planes y la procesión del Santísimo Sacramento, se hizo dentro de la iglesia y no afuera como estaba previsto, porque no se consideró conveniente”, agregó en la entrevista.

Los colectivos se mantuvieron en la entrada y al término de todas las actividades planificadas para ese día, hicieron sus planteamientos. Luego yo intervine haciéndoles ver la necesidad de recurrir a vías de diálogo, de respeto y que de ninguna manera la iglesia los excluía del reconocimiento de todos, de la diversidad de posiciones”.

A pesar de la actitud serena pero valiente y a la confianza en Dios, mostrada por los feligreses que vivieron este episodio, Jesús González de Zárate, considera que se va a “crear un tipo de práctica reiterada con el fin de intimidar a los fieles y obispos”.

Otro caso ese mismo día


La aseveración del obispo auxiliar de Caracas concuerda con la de monseñor Diego Padrón Sánchez, presidente de la CEV, para quien los ataques perpetrados contra instituciones religiosas en diversas partes del país, parecieran no ser hechos aislados sino acciones “preparadas para amedrentar a la Iglesia Católica”.

Contó a una emisora de Caracas que dos horas antes, se había presentado otra situación irregular en la Iglesia Claret de Maracaibo, durante la misa del padre Ovidio Duarte. “Cuando estaba hablando precisamente de la doctrina social de la iglesia, hicieron acto de presencia, extrañamente, oficiales de la Policía Nacional Bolivariana e intentaron desalojar a los feligreses, creando una situación ciertamente delicada”, dijo.

Comentó que tales hechos se suman a los ataques contra la residencia de monseñor José Antonio López Castillo, arzobispo de Barquisimeto, luego de sus palabras en la homilía del día de la Divina Pastora; y posteriormente el apedreamiento, el 20 de enero, contra la residencia de monseñor Adán Ramírez, deán del cabildo catedralicio de Caracas.

Uno va sumando estas acciones y parece haber alguna línea y un elemento que los une. No son acontecimientos aislados sino que da la impresión, pareciera que se trata de eventos preparados para causar amedrentamiento a la Iglesia Católica, que ha tenido una posición muy clara frente al gobierno señalando las dificultades y problemas y la crisis que vive el país”, dijo finalmente Diego Padrón Sánchez.


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