lunes, 25 de julio de 2016

Artículo de Monseñor Fernando Castro: “Otra gran mentira”



“… algunos parlamentarios se esfuerzan en intentar cambiar la identidad propia del hombre en mujer o viceversa y así poder acceder al matrimonio entre personas del mismo sexo”

Fernando Castro Aguayo
Correo: fcastroa@gmail.com 

En relación a la familia el Papa Francisco escribió recientemente: “Otro desafío surge de diversas formas de una ideología (…) que niega le diferencia y la reciprocidad natural de hombre y de mujer. Esta presenta una sociedad sin diferencia de sexo (…) Esta ideología lleva a proyectos educativos y directrices legislativas que promueven una identidad personal y una intimidad afectiva radicalmente desvinculadas de la identidad biológica entre hombre y mujer. La identidad humana viene determinada por una opción individualista, que también cambia con el tiempo” (Amoris laetitia 56).

Ideología, impuesta. Directrices legislativas en aras de la modernidad y de la libertad pueden llevar a las personas a cambiar su identidad según se sientan mujeres u hombres y por tanto acceder al así llamado matrimonio “igualitario” u “homosexual”, teniendo ambos el mismo sexo biológico, cromosómico, anatómico.

Generalizar la idea que la sexualidad es algo cultural, ambiental es una decisión arbitraria. Así nacen las ideologías. La agenda homosexual, bisexual, transgénero,  pareciera responder al deseo de inclusión. Con este foco van adelante agendas legislativas, programas educativos, diseños arquitectónicos y modas.

En días pasados, el Editorial de El Nacional decía: “La mentira (…) de ella echan mano sin pudor alguno para declarar enormidades que hacen sonrojar de indignación”. Ese rostro de asombro, indignación y sorpresa es el que uno ve en jóvenes y adultos al hacerles estos planteamientos.

En efecto, sin ningún rigor científico, y con muchos intereses económicos, mentando la libertad y la inclusión, la opinión pública y algunos parlamentarios se esfuerzan en intentar cambiar la identidad propia del hombre en mujer o viceversa y así poder acceder al matrimonio entre personas del mismo sexo.

Se atropella así la mayoría de los hombres y mujeres que son excluidos del verdadero y único matrimonio que respeta la condición complementaria del varón y la mujer para poder casarse.

Otra gran mentira en nombre la libertad y de la inclusión.







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