domingo, 30 de agosto de 2015

Monseñor Adán Ramírez: “El sacerdote no está pasado de moda, ni lo estará nunca”



Durante la celebración de sus Bodas de Plata Sacerdotales, se despidió como párroco de la Basílica “Santa Teresa”, iglesia en la que durante 18 años fue Custodio del Nazareno de San Pablo; ahora será el nuevo Deán de la Catedral Metropolitana de Caracas

Ramón Antonio Pérez / @GuardianCatolic

Caracas, 30 de agosto de 2015.- “Hermanos, permítanme que esta mañana les confiese y proclame, junto a mi vértigo y limitación personal ante este don inestimable del sacerdocio ministerial, que es realmente gratificante en la vida de un hombre ser sacerdote. Y es que el sacerdote no está pasado de moda ni lo estará nunca”.

Es el mensaje de monseñor Adán Ramírez Ortiz, cuando este 29 de agosto, presidió una eucaristía en la Basílica “Santa Teresa” de Caracas, con motivo de celebrar 25 años de ordenación sacerdotal, ocasión que sirvió para despedirse de la parroquia en la que estuvo al frente durante 18 años ya que a partir del venidero 6 de septiembre, asumirá nuevas responsabilidades como Deán del Capítulo Metropolitano capitalino.


“En mis Bodas de Plata sacerdotales, quiero renovar mi entrega al Señor como lo hizo María, mi adhesión a la Santa Madre Iglesia, y a la Fe de Pedro y sus Sucesores. Acompáñenme en sus oraciones en esta nueva acción de gracias”, se leía en la tarjeta de recuerdo repartida en el templo que custodia al Nazareno de San Pablo, nuevamente abarrotado de feligreses para acompañar a su párroco en tan importante fecha.


La homilía de rigor fue pronunciada por el arzobispo de Caracas, cardenal Jorge Urosa Savino, quien además de valorar el trabajo de monseñor Adán Ramírez Ortíz, informó acerca de sus nuevas responsabilidades. 

Ahora con gran generosidad y desprendimiento ha aceptado mi encargo de presidir el Capítulo Metropolitano de Caracas que dirige la marcha pastoral de la Catedral capitalina”, precisó Urosa.

Vale decir que Adán Ramírez Ortíz, fue ordenado sacerdote el 01 de septiembre de 1990, por el XIII arzobispo de Caracas, como también recordó el Cardenal.


La ceremonia contó con la presencia del nuncio apostólico de Su Santidad en Venezuela, monseñor Aldo Giordano, quien junto a su secretario saludó efusivamente al celebrante por sus bodas de plata sacerdotales. 

De igual manera asistió el obispo auxiliar de Caracas, monseñor Jesús González de Zárate; monseñor Nicolás Bermúdez, obispo auxiliar emérito; el exarca de la iglesia greco – melquita de Venezuela, monseñor Georges Kahhale, y un grupo de presbíteros: Miguel Acevedo, Armelín De Souza, Robin Zambrano y Antonio Abeijón, entre otros diáconos y seminaristas.

Agradecido al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo


Doy gracias a Cristo Jesús que me hizo capaz, se fio de mí y me confió este ministerio. En efecto, doy gracias a Dios Padre Todopoderoso que, en su providencia amorosa, me llamó desde el seno de mi madre a la fe y al sacerdocio. Doy gracias al Espíritu Santo que, abundante, se derramó sobe mí, de manos del recordado y venerado Cardenal José Alí Lebrum Moratinos hace 25 años y me ungió sacerdote para siempre”, acotó en su mensaje.

Consideró que es “inmerecidamente grande y hermoso ser sacerdote, que debemos hacer todo lo posible para que nosotros los sacerdotes seamos lo que debemos ser”. Igualmente hizo un llamado a no ser conformistas. “No podemos conformarnos con que así son los tiempos que corren”, indicó acerca de la realidad actual.

Habló de la necesidad de “redoblar la oración por las vocaciones sacerdotales, por estos seminaristas, por sus formadores; es urgente, es apremiante rezar por el florecimiento en las familias y en las parroquias de vocaciones al sacerdocio ministerial”.

Hemos conocido el amor

Monseñor Adán Ramírez Ortíz, expresó: “según han ido pasando los años, me convenzo cada vez de que la clave del sacerdocio no es otra que el amor”. Es decir, “la expresión aquí en la tierra de la misericordia de Dios que es un padre bueno y fiel que, por ello el sacerdote debe ser testigo y servidor ante los hermanos de la ternura de Dios hecha misericordia. Pero eso sí, nadie da lo que no tiene…”, explicó.

Nada hay más importante y decisivo que el amor y el sacerdote está llamado a ser especialista del amor”, indicó monseñor Adán Ramírez.

Explicó que “ese mismo amor”, es al que el Papa emérito, Benedicto XVI, “dedicó su primera y hermosísima encíclica y comprometió su luminoso y sereno, firme y apacible ministerio apostólico petrino y la manera sencilla como nos lo ha propuesto y aplicado hoy en la vida de la Iglesia, el Papa Francisco”.

Despedida y último aviso parroquial


Monseñor Adán Ramírez tuvo palabras muy cargadas de sentimientos en su mensaje de despedida, y no fueron pocos los feligreses compungidos y llorosos. 

“La Divina Providencia quiso que compartiéramos estos dieciocho años juntos. Hemos caminado en comunión para hacer transparente a Jesucristo, nuestro Salvador, y para ser signo del amor de Dios a través de nuestra unidad, unidad que nos da el Espíritu Santo derramado en nuestros corazones”, sostuvo en un aparte de su mensaje.

Han sido para mí, como lo he dicho en distintos lugares, años muy felices. Aquí con ustedes he aprendido a ser párroco”, sostuvo en medio de contenidas lágrimas. “Gracias por la acogida cordial que siempre me brindaron; gracias por el testimonio de fe y amor que me ofrecieron, especialmente los más humildes y sencillos devotos del Nazareno de San Pablo”.

La humildad de monseñor Adán Ramírez, permitió escucharle pedir perdón a sus feligreses. “Les pido perdón por mis faltas: por las veces que no les atendí como debía, por las veces que esperaban legítimamente algo de mí y no lo obtuvieron, o por las veces que les fallé, que no estuve a la altura de las circunstancias. Por todo ello y por lo que se me oculta a la memoria y está en la presencia de Dios, perdón”.

“Hasta siempre, hasta pronto, hasta que Dios quiera, hasta el cielo, porque esta historia no termina, sigue; seguimos con la misma misión, buscando una ciudad que no se acaba, una ciudad de eternidad”, expresó en su despedida.

Finalmente, monseñor Adán Ramírez Ortíz, hizo el que consideró su último aviso parroquial en la Basílica “Santa Teresa”: “el próximo domingo 6 de septiembre, a las 10:30 am, el Sr Cardenal le dará posesión canónica al Nuevo Párroco, mi querido hermano, profesor y amigo, el Reverendo Monseñor Henry William Padilla”.

Pidió que lo reciban con afecto y alegría. “Cierren filas al lado de su nuevo pastor así como lo hicieron conmigo, el mejor homenaje a la amistad que ha nacido entre ustedes y yo, es que le apoyen a él, le reconozcan como su legítimo párroco, eso me hará muy feliz y me sentiré orgulloso de ustedes”, acotó el sacerdote.


Antes de la bendición solemne, una placa le fue entregada en Reconocimiento por el servicio brindado en la parroquia “Santa Teresa”.

NOTA FINAL: Monseñor Adán Ramírez Ortiz permitió al periodista fotografiarlo al lado de una placa colocada en la entrada de la oficina parroquial en la que están escritos los nombres de los que han sido párrocos en esta iglesia de Caracas. El primer párroco fue el presbítero doctor Valentín de San Juan (1865-1876). Le siguen: presbítero doctor Andrés María Riera (1876-1878); presbítero doctor Manuel Vizcaya (1878-1893); presbítero doctor Rafael Parra (1893-1900); presbítero doctor Mariano Parra (1900-1933); presbítero José González (1933-1934); presbítero Manuel López (1934-1937); presbítero Juan Manuel Coronel (1937-1939); monseñor Hortencio Carrillo (1939-1970); monseñor Francisco Javier Monterrey (1970 … ); monseñor Juan Francisco Hernández (1970-1974). La misma placa menciona a los “párroco y rectores de la Basílica Menor Santa Teresa”: monseñor Juan Francisco Hernández (1974-1991); presbítero licenciado Ángel Arturo Ríos (1991- 1997); y monseñor Adán Ramírez Ortiz, desde 1997, hasta este 29 de agosto de 2015.


Desde muy temprano y hasta culminar la eucaristía, los feligreses e integrantes de los movimientos de apostolado y cofradías, les brindaron sus saludos y deseos de muchos éxitos a monseñor Ramírez Ortíz. 








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