martes, 22 de marzo de 2011

Nazareno desbordó calles de Caracas durante segundo fin de semana de peregrinación



CRÓNICA.- El Cardenal Jorge Urosa Savino reconoció la “extraordinaria manifestación de fe como corresponde al amor que los caraqueños le tienen a Jesucristo Nuestro Señor, representado en esta imagen del Nazareno de San Pablo”. Alertó que “los sufrimientos de Cristo recuerdan las responsabilidades de llevar nuestras propias cargas y acercarnos a Dios con el propósito de convertirnos”.

Ramón Antonio Pérez


Caracas, 21 de marzo de 2011.- La imagen del Nazareno de San Pablo fue sacada de su nicho en la Basílica Santa Teresa y trasladada a bordo del Papamóvil en compañía del Obispo Auxiliar de Caracas, Monseñor Jesús González de Zárate, con destino a la Parroquia Santa Rosalía, para cumplir la primera de cuatro paradas durante el segundo fin de semana de peregrinación en Caracas, del 18 al 20 de marzo de este año. El recorrido de la venerada imagen se inició el viernes 18, víspera de la Fiesta de San José, a las cinco y treinta de la tarde, luego de culminar el rezo del Santo Rosario, el Vía Crucis y la Santa Misa que por este recorrido fueron celebrados en la Basílica.

Iglesia Santa Rosalía

La Sociedad de Cargadores del Nazareno de San Pablo y el Ministerio de Orden y Disciplina, abrían paso al vehículo papal mientras se sumaban centenares de personas para acompañarlos con cantos y rezos durante un trayecto de cuatro cuadras que separan a la Basílica Santa Teresa de la Iglesia de Santa Rosalía.
Momento especial se vivió en las cercanías de la parroquia, cuando desde la parte alta de los edificios adyacentes, los vecinos comenzaron a lanzar flores. Al fondo, se comenzaron a escuchar cantos y consignas desde un vehículo asignado especialmente para acompañar esta peregrinación.
A quince minutos para las siete de la noche, en la entrada del templo, la gente se arremolinaba para presenciar la llegada de la venerada imagen.

El párroco de Santa Rosalía, presbítero Francisco Terán, saludó efusivamente a Monseñor Jesús González de Zárate, y públicamente le dio las gracias por “facilitar junto a los organizadores de esta peregrinación que El Nazareno de San Pablo visitara a Santa Rosalía durante este recorrido”. Junto a ellos se encontraba la comitiva organizadora de la peregrinación: Monseñor Fernando Castro, coordinador; padre Carlos Porras, secretario ejecutivo; y el párroco de la Basílica de Santa Teresa, custodio del Nazareno y arcipreste de la zona, Monseñor Adán Ramírez.
A las 6:15 pm, Monseñor Jesús González de Zárate presidió una eucaristía en la que el fervor de los asistentes facilitó un clima de intensa oración y participación en el abarrotado templo. Su mensaje fue un grato llamado de entrega y compromiso hacia el Nazareno. “Agradecemos a Dios que ésta centenaria imagen permita el fortalecimiento de nuestra fe y esperamos que el mensaje de conversión y arrepentimiento de la Cuaresma produzca frutos en nosotros”, dijo.
La imagen pernoctó en esta Iglesia en medio de una vigilia que se extendió hasta las doce de la medianoche. Las alabanzas, oraciones y meditaciones de la Palabra de Dios, fueron turnándose con los grupos de apostolado de la parroquia. A las 10 de la mañana del sábado 19, el Nazareno se despidió de Santa Rosalía, en medio de cantos y aplausos de la feligresía, luego de participar en una misa a las 8 de la mañana.

Arciprestazgo de San Pedro Apóstol

A las 10 y 15 minutos, aproximadamente, la imagen del Nazareno pisó tierras de la Urbanización Las Acacias. Una multitud de personas lo esperaban y tan pronto se percataron de su presencia comenzó a tocar la Banda de Guerra “Lina de Clemente”, apostada en la esquina de las avenida Central e Isaías Medina Angarita. A bordo del Papamóvil iba Monseñor Fernando Castro, mientras que Monseñor Adán Ramírez y el presbítero Carlos Porras, realizaban esta peregrinación a un lado del vehículo papal.
La avenida Victoria sirvió de escenarios para que la comitiva fuera recibida por el párroco de San Pedro y arcipreste de la zona, padre Miguel Acevedo; el padre Luis Maza, párroco de Nuestra Señora del Monte Carmelo; padre Leonardo Grasso, párroco de Nuestra Señora de la Consolación; y el párroco de la Epifanía del Señor, padre Raúl Herrera.
En la Parroquia El Salvador, el padre Honegger Molina había dispuesto un altar frente al templo en la Redoma de la Plaza La Victoria. Apenas llegó la Imagen a bordo del Papamóvil seguida por la multitud de parroquianos, la Coral Juventudes Nacionales, de la UCV, entonó un cantico religioso al que se sumaron los católicos allí congregados. La Imagen no fue bajada del Papamóvil, y estuvo apostada frente al altar.

La imponente estatua de un indio ubicada frente a esta Iglesia, “alegórica a la Libertad y La Victoria”, según explicaron los vecinos, quedó rodeada con unas tres mil personas.
A las 10 y 45, aproximadamente, el Obispo Auxiliar de Caracas y Vicario General de la Zona Pastoral Sur, Monseñor Luis Armando Tineo Rivera, presidió una Celebración de la Palabra, con un claro mensaje de llamado a la “conversión, aprovechando la presencia del Nazareno de San Pablo”. Por su parte, Monseñor Fernando Castro, en nombre de la comisión de recorrido de la imagen del Nazareno, hizo entrega de la medalla insignia de esta peregrinación al padre Honegger Molina, quien dijo sentirse “sorprendido por este gesto, ya que no lo esperaba”.
 Cumplidos estos trámites, la imagen regresó a la avenida Medina Angarita con rumbo a la Basílica San Pedro Apóstol, bajo marcha de las Bandas Lino de Clemente y Nuestra Señora del Carmen. Durante el desplazamiento, una multitud acompañó a la imagen, la cual a unas cinco cuadras fue bajada del Papamóvil para ser trasladada en hombros de los Cargadores de la Sociedad del Nazareno de San Pablo.

Al frente de este recorrido el arcipreste de San Pedro Apóstol, padre Miguel Acevedo se turnaba la animación con el Padre Raúl Herrera de la Parroquia Universitaria. El padre Herrera hizo cuatro meditaciones sobre el Siervo de Yaveh, la última de las cuales se cumplió frente a la majestuosa Basílica de San Pedro, que a las 11 y 45 de la mañana, recibía al Nazareno de San Pablo con la cruz de madera a cuestas, luego de once años de haber cumplido su primera visita a esta Iglesia.
Monseñor Luis Tineo, dio la bienvenida y alentó un momento de oración que comenzó a las 12 y 15 minutos. Hizo un llamado “a la meditación personal profunda, en la convicción de que El Nazareno nos escuchará y perdonará porque en este tiempo de Cuaresma, lo más conveniente para acercaros a Dios es el arrepentimiento”. Con el rezo del Padrenuestro culminó el examen de conciencia; pero mientras se mantuvo la imagen expuesta, se hicieron llamados a realizar el sacramento de la Penitencia, ya que varios Sacerdotes y los Obispos Auxiliares se dispusieron para la confesión.

A las 2 de la tarde, el párroco Miguel Acevedo dio inicio a una enseñanza fundamentada en los sacramentos. En torno a estos aspectos invitó  “con alegría a renovar las promesas bautismales frente a la imagen del Nazareno”, dijo. Además, pidió rechazar la idolatría y la santería. “Los católicos no necesitamos realizar sacrificios de gatos o gallinas a deidades de la santería o del espiritismo. Nosotros tenemos a Jesucristo quien se entregó para salvarnos. Ya Cristo nos compró con el alto precio de su sangre, por tanto, no necesitamos a más nadie”, dijo.
A las 3 de la tarde hizo acto de presencia el Cardenal Jorge Urosa Savino, quien tras un corto saludo se dispuso para compartir las oraciones y escuchar los testimonios del seminarista Juan Luis Silva y los esposos Juan Luis Fiallo y Arelys de Fiallo, según la programación establecida por la Parroquia. A partir de las 4 de la tarde, el Cardenal Urosa presidió la eucaristía con un templo que no se daba abasto para acoger a tantas personas, muchas de las cuales se quedaron fuera del templo participando de la misa.

El mensaje del Arzobispo de Caracas estuvo centrado en los aspectos fundamentales que mueven esta peregrinación del Nazareno: el fortalecimiento espiritual de los cristianos, y sus cuatro puntos específicos enumerados durante la homilía: la conversión de las personas, el rechazo a la violencia, la reafirmación de la fe en Jesucristo y por las vocaciones sacerdotales y religiosas. En su prédica también hizo llamados “a la paz, a la conversión personal y a la reconciliación con Dios”. Durante la misa fueron juramentados 32 miembros de la recién constituida Cofradía del Nazareno, conformada por hombres y mujeres; y al mismo tiempo, el Cardenal bendijo 45 imágenes que servirán para la misión que la Parroquia San Pedro Apóstol organiza en sectores y hogares de esta comunidad eclesial. Al culminar la misa, la imagen del Nazareno se despidió en medio de la misma alegría con que fue recibida.

El Valle: Nuestra Señora de la Encarnación

Siendo las 7 y 20 minutos de la noche la imagen del Nazareno posaba a bordo del Papamóvil en terrenos de la populosa parroquia civil El Valle. Monseñor Luis Armando Tineo era el copiloto de esta reliquia papal. A pesar de que las luces del día ya se habían disipado con la entrada de la noche, los vecinos y feligreses prepararon un esplendoroso recibimiento de la venerada imagen del Limonero del Señor con repiques de campaña y fuegos de artificio, bajo la guía del párroco de Nuestra Señora de la Encarnación y arcipreste de El Valle, padre Douglas Buenaño.
Antes de su ingreso al templo, la comunidad y sus sacerdotes organizaron un recibimiento digno del Hijo de Dios, con pancartas, cantos, oraciones y mucha gente que quería tocar al Nazareno. “El Nazareno es de nosotros los caraqueños”, alcanzó a explicar al redactor la señora Maigualida Torrealba, que junto a un grupo de vecinas se abalanzaron sobre el Papamóvil. “Queremos verlo y tocarlo de cerca, ya que él es nuestro Dios y Señor”, repetían sin cansancio. Igualmente de contentos estaban el párroco de Nuestra Señora de la Luz, padre Eduardo Santodomingo; el párroco de San Antonio de Padua, presbítero Luis Chávez; y Edward Becerra, de Santo Domingo Savio.

Monseñor Tineo presidió la eucaristía que comenzó a las 7 y 15 de la noche. Aprovechó la fecha del 19 de marzo, para hablar de las bondades de San José y su rol de padre de Jesús de Nazaret. Igualmente, abordó la transfiguración de Jesucristo en Monte Tabor, momento en el que según las enseñanzas del Evangelio, el Señor preparó a sus discípulos acerca de su destino. “La imagen del Nazareno es una prolongación de Jesús que se hace visible, cercano al vecino y amigo de cada uno de nosotros, desde que se hizo hombre Jesucristo se emparentó con cada uno de nosotros. Nuestra deuda con Cristo es inmensa ya que él como amigo se nos entregó gratis y llegó hasta las ultimas consecuencias”, dijo.



La imagen pernoctó en este templo durante toda la noche. Estuvo acompañada con grupos de oración que le alabaron y cantaron hasta el amanecer del domingo 20 de marzo. A las 8 y 30 de la mañana, el Arzobispo de Caracas, Cardenal Jorge Urosa Savino, inició la celebración de la Santa Misa, en la que reiteró “la necesidad de conversión de los venezolanos, y la obligación de rechazar y superar la situación de violencia social que arremete cada fin de semana con la población, especialmente en los sectores populares como El Valle”. Hacia las 10 y 15 de la mañana, la imagen se despidió de esta zona dejando un grato ambiente de Cuaresma y el deseo que la venidera Semana Santa, genere mayores compromisos cristianos.

Parroquia San Miguel Arcángel

A las 11 de la mañana del domingo 20 de marzo, la avenida principal de El Cementerio tenía un inusual movimiento de personas vestidas  de morado. Algunos transeúntes todavía desinformados se preguntaban la razón de esta alegría y manera de vestirse. La respuesta era la misma: “¡Está por llegar El Nazareno de San Pablo!”. Se quedaron y pudieron contemplar la llegada de la venerada imagen procedente de El Valle. Pero además, muchos tuvieron la oportunidad de saludar y recibir la bendición personal del Arzobispo de Caracas, Cardenal Jorge Urosa Savino, quien a una cuadra de la Iglesia, en el Boulevard César Rengifo, encabezó la procesión junto a sus Obispos Auxiliares, la comunidad de los Padres Dehonianos y el párroco de San Miguel Arcangel, presbítero Alexander Quintero, y demás vecinos del sector. 
Muchas expresiones de júbilo y vivas a la Iglesia, se escucharon a lo largo del trayecto cuando el Cardenal Urosa tomó el megáfono para dirigir los cantos, oraciones y consignas a favor del Nazareno de San Pablo. Algunos medios de comunicación aprovecharon la ocasión para entrevistar al Arzobispo de Caracas, quien reconoció la “extraordinaria manifestación de fe como corresponde al amor que los caraqueños le tienen a Cristo nuestro Señor, representado en esta imagen del Nazareno de San Pablo”. Alertó que “los sufrimientos de Cristo nos recuerdan las responsabilidades de llevar nuestras propias cargas y acercarnos a Dios con el propósito de convertirnos”.

La eucaristía fue presidida por Monseñor Luis Tineo, pero correspondió al Cardenal Urosa desarrollar la homilía. Según el Evangelio del día dijo: “¡Qué bueno que podamos estar aquí!” y habló acerca del compromiso de los católicos “de llevar una vida acorde a las enseñanzas de Jesucristo”. El Arzobispo de Caracas consideró importante que los creyentes se lleguen a plantear el hecho de su adherencia a la fe dentro de la Iglesia Católica. “Soy católico, y qué. Ojalá nos llegáramos a hacer este planteamiento, porque verdaderamente, ser católico es muy bueno”, dijo. Así también explicó que los católicos no adoran imágenes. “Éstas son reliquias que nos recuerdan pasajes de la vida de nuestro Señor Jesucristo, a quien nosotros sí adoramos”. También habló de la necesidad de bautizar a los niños “para darles la gracia de ser Hijos de Dios” e insistió en la necesidad de participar en las misas, que las familias se bendigan con el sacramento del matrimonio, y pidió por las vocaciones sacerdotales.

La imagen del Nazareno permaneció en el templo para ser contemplada por la feligresía de la zona que se reunió en torno a ella para rezar, y a las 2 de la tarde, se inició una segunda eucaristía que presidió el padre Alexander Quintero.
A las 3pm, la imagen del Nazareno de San Pablo comenzó a ser retirada del lugar en hombros de los celosos cargadores y custodios de la Basílica Santa Teresa. Luego de ser depositada en el Papamóvil fue trasladada a su “casa”, en espera del venidero fin de semana, cuando le tocará cumplir la tercera jornada de su peregrinación.

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