viernes, 13 de marzo de 2015

RETIRO en el Santuario Divino Niño de Caracas: Predicadora explica a familias cómo servir a Dios y cambiar la sociedad



COMUNIDAD CARISMÁTICA LOS SAMARITANOS
Ramón Antonio Pérez - @GuardianCatolic

“No podemos hablar mal en el hogar, porque las palabras dividen cuando se usan como navajas para lesionar; restan cuando se usan con ligereza para censurar; suman cuando se emplean para dialogar; y multiplican cuando se dan con generosidad para servir”.
Lo afirmó, entre oraciones y alabanzas en ritmos caribeños, Elvira Piña, una predicadora y cantante colombiana, que dirigió el retiro espiritual mensual de Cuaresma celebrado los días 7 y 8 de marzo en el Santuario del Divino Niño en La Rinconada, Caracas (Venezuela), animado por la Fundación El Buen Bamaritano. 
Durante las jornadas habló de los valores del Reino de los Cielos, de la conversión personal, la misericordia de Dios y el compromiso con los más necesitados y fue el domingo cuando predicó sobre la familia como elemento principal del cambio en la sociedad.
Citando al libro de Josué, indicó la importancia que se le debe dar a la familia en las propuestas de cambio. “Mi casa y yo serviremos al Señor”, recordó ampliando las enseñanzas y el compromiso que el israelita le hizo a Dios. Cuando la esposa y el esposo se aman de manera sincera, las bendiciones son para sus hijos”, dijo, “y en consecuencia, también son para la sociedad”.
Oración, ayuno y limosna 

Ese domingo, monseñor Fernando Castro Aguayo, obispo auxiliar de Caracas, fue invitado a presidir la eucaristía y durante la homilía habló de la oración, la penitencia y la caridad.
Servir no es una humillación; servir es reinar. El que sirve reina y se parece a Jesucristo”, dijo el prelado. Igualmente llamó a tener una “profunda alegría de ser cristianos por tener a Jesucristo como centro y guía de esta comunidad carismática”.
Reconoció que “los samaritanos tienen una característica muy particular: la misericordia, la cual forma parte de su espiritualidad siendo el carisma que los identifica”. Luego recomendó a los asistentes: “la caridad hay que vivirla siempre y comienza con el que tenemos más cerca, como es el caso de la familia”.
Jesucristo encontró por primera vez la felicidad en la familia, en los brazos de sus madre, en el afecto de su padre y en la tranquilidad de su hogar”, expresó.
Finalmente, invitó a la Comunidad Carismática Los Samaritanos, como integrantes de la arquidiócesis de Caracas, a sumarse y difundir los días de oración convocados por el Papa Francisco, y que se han previsto para los días 14 y 15 de marzo en Caracas y en todo el mundo.


“Vamos a dedicarlos especialmente, a tres intenciones: primero, la renovación espiritual personal y de la patria; segundo, el cese la violencia; y en tercer lugar, el aumento de las vocaciones al sacerdocio y la vida religiosa en Caracas y Venezuela”.
La comunidad carismática se sintió fortalecida con esta visita y con el retiro, renovando su compromiso con el trabajo que realizan por los más necesitados.
Fundación El buen samaritano

El ejemplo del Buen Samaritano contenido en el capítulo 9 del Evangelio de San Lucas, ha motivado a muchos cristianos a practicar entre los más necesitados las obras de misericordia y redención espiritual y social contenidas en la famosa parábola. 
En Venezuela, uno de estos incansables samaritanos es el padre Vicente Mancini Pozzati, un italiano que nació en Ariano (Rovigo), cerca de Venecia, el 22 de enero de 1937, y fue ordenado sacerdote salesiano, el 6 de marzo de 1966.
El Padre Vicente cumplió varias responsabilidades dentro de la congregación de Don Bosco, prácticamente en toda Venezuela. 
Pero, en 1985, a partir de un retiro básico para sacerdotes convocado por la Renovación Carismática, en El Jabón, estado Lara, tuvo su “encuentro personal con Cristo”, y decidió abrazar esta espiritualidad dándole forma concreta con la Fundación el Buen Samaritano y su apostolado entre los pobres.
Nos llamamos Samaritanos, pues tratamos de seguir el ejemplo del buen Samaritano del evangelio: tender la mano al necesitado, acompañarlo hasta que pueda valerse solo y así convertirse en otro samaritano”, dice el sacerdote.
El objetivo es la evangelización y la acción social mediante obras benéficas dirigidas a niños abandonados, enfermos de VIH, ancianos, hombres y mujeres en situación de pobreza extrema, abandono e indigencia o adictos a las drogas.
Funcionan en el Santuario Divino Niño, en La Rinconada, Caracas; en la iglesia Nuestra Señora del Rosario, La California Norte y en la Escuela Técnica del sector Campo Rico, ambos en el municipio de Sucre del estado Miranda; sin embargo, el trabajo evangelizador lo realizan en toda la metrópolis y en el interior del país.

El Santuario Divino Niño es el lugar, por excelencia, “donde organizan retiros de sanación y liberación los primeros fines de semana de cada mes”, comentó Héctor Contreras, responsable del área juvenil, que también asume la misión como una manera de hacer presente a Jesucristo en aquellos lugares donde escasamente se le conoce.
Los espacios del Santuario permiten congregar más de 2.000 personas, muchas de las cuales encuentran respuestas a sus inquietudes espirituales y de otra índole. “Muchos de ellos, generalmente, quedan vinculados a la organización”, agrega Gregori Cartier, también integrante de esta comunidad.

Actualmente, la dirección de Los Samaritanos la lleva el padre Carlos De Abreu, un sacerdote eudista que funge como el principal enlace con el arzobispado de Caracas, precisando las orientaciones vinculadas al carisma y unción que han motivado la creación y el trabajo de la comunidad carismática. 






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