domingo, 1 de marzo de 2015

MONSEÑOR FERNANDO CASTRO: “El Bautismo es un don de Dios para vivir como Jesucristo”

  

 “La Limonera”, es una zona de Baruta, donde el mensaje de Jesucristo llega a través de las Hermanas Misioneras de la Misericordia, y el apoyo de la Arquidiócesis de Caracas

Ramón Antonio Pérez / @GuardianCatolic

Caracas, 01 de marzo de 2015.- La mañana del 21 de febrero, era un solo correcorre entre los vecinos de “La Limonera”, desarrollo habitacional asentado en el municipio Baruta del estado Miranda, con familias que estuvieron damnificadas por las lluvias y luego permanecieron en diversos refugios en Caracas. Son poco más de 9.500 habitantes, distribuidos en 39 torres, constituidas, a su vez, por mil tres apartamentos.

El lugar escogido era un amplio estacionamiento del complejo habitacional. Desde muy temprano colocaron dos toldos, uno blanco y otro rojo, al menos cincuenta sillas y un modesto equipo de sonido. La ocasión lo ameritaba; y lo hicieron con mucha alegría.

Se trataba de la celebración del Bautismo, el primer sacramento de la fe cristiana católica que en esta ocasión recibirían 44 niños y jóvenes de la comunidad, luego de la formación inicial impartida por las Hermanas Misioneras de la Misericordia.

La Hermana Ana María González es la directora general de esta congregación religiosa venezolana que surgió hace doce años, según informó. Es una mujer muy activa en los caminos de Cristo, especialmente llevando su mensaje entre los más necesitados, y aquellos a quienes el Papa Francisco invita a buscar “en la periferia”.

En su modesto vehículo llegó a la Casa Parroquial de Nuestra Señora del Rosario en Baruta, siendo aproximadamente las dos de la tarde. El propósito era buscar al obispo auxiliar de Caracas, Monseñor Fernando Castro Aguayo, quien después de bordear un largo trecho de vías que subían y bajaban, celebraría en dos tandas los referidos bautizos.

La Limonera es una zona de misión


Ana María define a “La Limonera” como una zona de misión, porque muchos de los vecinos han recibido poca o ninguna evangelización. “Aquí a la gente tenemos que enseñarles las primeras oraciones, los mandamientos y los sacramentos, porque ellos no han tenido quien les lleve el mensaje de Jesucristo”, relató la monja ya acostumbrada a este tipo de misión.

La congregación llegó hace dos años a esta urbanización siendo las únicas religiosas católicas que allí evangelizan. “Al principio fue un poco difícil pero ya nos abrieron sus puertas y ahora sentimos un gran apoyo, sobre todo de los líderes y de los voceros de cada Torre, quienes se han abocado a ayudarnos. Cuando hay alguna celebración religiosa consiguen las cosas necesarias para realizarlas”, dijo la Hermana.

Comentó que varios jóvenes de la zona se han sumado al trabajo misionero que ellas realizan. “Nos acompañan 14 catequistas que trabajan con nosotras en la vicaría parroquial Nuestra Señora de la Paz, en las Lomas de Baruta; pero actualmente ocho jóvenes de ‘La Limonera’ también nos están ayudando en las enseñanzas de las oraciones y se están formando para ser catequistas”.

Mencionó entre las actividades que allí cumplen la catequesis sacramental para niños, jóvenes y adultos en bautismo, comunión y conformación; el rezo del Santo Rosario en familia; y la formación de líderes. “Además, brindamos enseñanzas en bautizo a los adultos porque muchos de ellos no han recibido este sacramento”, acota.

Las Hermanas Misioneras de la Misericordia tienen 12 años de fundadas y trabajan en Caracas y el estado Guárico. “En Caracas atendemos la Vicaría Nuestra Señora de la Paz en las Lomas de Baruta, y en Turgua llevamos adelante la Vicaría Corazón de Jesús y María. En Guárico atendemos la parroquias San Juan Bautista en la población de Espino, a dos horas de Valles de la Pascua”.

Monseñor Fernando Castro Aguayo, responsable de la zona pastoral este de la Arquidiócesis de Caracas, las ha apoyado en todo momento. “Igual ocurre con Monseñor Nicolás Bermúdez quien les ha acompañado en varias celebraciones religiosas, junto a algunos sacerdotes de la zona”, dijo finalmente la religiosa.

Soy cristiano y pertenezco a la Iglesia



Monseñor Castro habló a los vecinos en esta zona de misión, con palabras muy sencillas pero de gran contenido doctrinario. El sacramento del bautismo fue el motivo central de su predicación. “Estar bautizado es realmente un don de Dios quien toma tu alma, tu vida y te hace su hijo como Jesucristo”, indicó al grupo de niños, niñas, jóvenes, padres y representantes.

En palabras del Papa Francisco motivó a los asistentes “a llamarse cristianos” y tener por apellido su pertenencia a la Iglesia. “¿Por qué pertenezco a la Iglesia? Porque estoy bautizado y creo en Jesucristo. Ser bautizados es aspirar a una vida santa”, acotó.

La jornada culminó en la esperanza de que esta comunidad siga abriendo sus espacios a Dios y se convierta en ejemplo de toda la Iglesia en la Arquidiócesis de Caracas. “Seremos cristianos porque amamos a Jesucristo, practicamos los mandamientos y vivimos la caridad en el amor y el servicio a los demás”, concluyó el Prelado. 






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