jueves, 26 de febrero de 2015

ENTREVISTA a Monseñor Ovidio Pérez Morales: “Venezolanos quieren reconciliación y paz”


FOTO REFERENCIA: Monseñor Ovidio Pérez Morales y el periodista Ramón Antonio Pérez.
Durante una entrevista concedida al portal mexicano Alianza Tex, el Obispo Emérito de Los Teques, dijo al periodista Alejandro Palafox Beristain: “¿El Papa? Una palabra directa podría favorecer el encuentro entre los diferentes sectores de nuestro pueblo”

Ovidio Pérez Morales, arzobispo emérito y ex-presidente de la Conferencia Episcopal de Venezuela, es una de las voces de mayor autoridad entre los católicos del país. Y cuando se le pregunta sobre la situación que se vive, no tiene ninguna duda: «Aquí hay un régimen que solo se sostiene con la fuerza y la violencia».

Pero la Iglesia venezolana, dice, debe estar dispuesta a «una eventual mediación entre las partes», entre el gobierno y la oposición, para promover el diálogo. Mons Pérez Morales está convencido de que, «a pesar de la represión, la mayor parte de los venezolanos quiere la paz». ¿El Papa? «Conoce bien nuestra situación. Tal vez nos ayudaría una palabra directa, una palabra que podría favorecer el encuentro entre todos los sectores de nuestro pueblo, en el respeto de las recíprocas diferencias, para reconstruir juntos el país». 

Desde fuera, Venezuela parece al borde del precipicio. Hace pocos días Maduro hizo arrestar al alcalde de Caracas. El martes 24 de febrero fue asesinado un estudiante de la escuela superior durante una manifestación. ¿Cuál es la situación en el país desde el punto de vista del respeto de los derechos humanos?

Hoy, lamentablemente, no todos los venezolanos disfrutan de los derechos humanos. Asistimos casi cada día a la encarcelación de los disidentes, al asesinato de los estudiantes, a la criminalización de la protesta de los ciudadanos. Hace pocos días, el cardenal arzobispode Caracas, Jorge Urosa, denunció la muerte de tres jóvenes en es estado de Táchira, cuyos cuerpos fueron encontrados con signos de disparos de arma de fuego. El religioso también denunció el caso de tres estudiantes universitarios (Lorent Saleh, Gerardo Carrero y Gabriel Valles, ndr), encarcelados en Caracas, en donde, según las declaraciones de los padres, fueron torturados en una celda de “tratamiento psicológico” llamada significativamente “la tumba”. A los representantes de la Iglesia se les impidió visitar a estos muchachos.

¿Cuál es la actitud del gobierno hacia los católicos y sus obras sociales?

Aunque no exista una persecución explícita y directa, se intenta delimitar la presencia de la Iglesia en el campo de la educación, por ejemplo con la cancelación del Programa Educación Religiosa Escolar, que permitía la formación en la fe de millones de chicos de las escuelas públicas. Y luego están los ataques frecuentes a la jerarquía, para negarle la simpatía de los fieles, la promoción del “culto” del comandante Hugo Chávez; la manipulación de los textos escolares según la ideología marxista...

En su opinión, ¿cuál es el principal problema del país en la actualidad?

Dejo la respuesta a la Conferencia Episcopal de Venezuela, que el 12 de enero de este año publicó una exhortación pastoral: “El mayor problema y causa de esta crisis en general, como hemos señalado en otras ocasiones, es la decisión del Gobierno Nacional de imponer un sistema político-económico de carácter socialista-marxista o comunista. Un sistema totalitario, centralista, que establece el control del Estado en todos los aspectos de la vida de los ciudadanos y de las instituciones públicas y privadas”. Es decir, un régimen ilegítimo que se sostiene solo con la fuerza y la violencia.


Y en este contexto, ¿cuál es el aporte de la Iglesia?

Claro, la Iglesia debe denunciar la naturaleza dictatorial y totalitaria de este proyecto político, además de todas las cosas que no funcionan: desde la corrupción o la inflación por los cielos hasta la falta de productos alimenticios. Pero, ahora más que nunca, sobre todo estamos llamados al anuncio del Evangelio. El Evangelio, a veces, puede ser duro, exigente, pero libera siempre. La nuestra no puede ser más que una llamada a la conversión, a la tolerancia, a la solidaridad, a la justicia, a la libertad. Se necesita paz, diálogo y perdón; solamente de esta manera los venezolanos, todos los venezolanos, podrán reconstruir juntos una nueva sociedad. Y también, fundamental, es el testimonio de nosotros los cristianos. Debemos ofrecernos como lugar de encuentro entre las partes, promover el diálogo, mostrarnos dispuestos a una eventual mediación; comprometernos en obras de asistencia social, en servicios para la defensa de los derechos humanos; en la visita a los detenidos y en la ayuda material y moral a las personas y a las familias necesitadas.

¿Qué mensaje daría a la comunidad internacional?

Durante muchos años, la “generosidad” de Chávez compró, mediante el petróleo, la solidaridad de muchos países con nosotros. Ahora, con el desplome mundial del precio del oro negro, el gobierno ya no puede sostener sistemas políticos con una orientación semejante al propio. Y así, durante cierto periodo, nos sentimos verdaderamente solos. Pero desde hace algunos meses ha cambiado el viento: individuos, personalidades, organismos y gobiernos de todo el mundo han manifestado su favor por una Venezuela finalmente libre y plural.

¿Qué le pediría a Papa Francisco?


Él conoce bien nuestra situación. Tal vez nos ayudaría una palabra directa al pueblo venezolano, una palabra que podría favorecer el encuentro de todos los sectores de nuestro pueblo, en el respeto de las recíprocas diferencias, para reconstruir juntos el país. Porque estoy convencido de que, a pesar de la represión y de la política de división, la mayor parte de los venezolanos quieren reconciliación y paz.


VideoBar

Este contenido todavía no está preparado para las conexiones cifradas.