lunes, 1 de diciembre de 2014

Cardenal Urosa rechaza juicio por magnicidio contra la diputada María Corina Machado - Homilía: “Vivir nuestra fe como María”



El Arzobispo de Caracas considera “una cosa exagerada” emprender un juicio por magnicidio contra la diputada venezolana María Corina Machado “cuando las pruebas son tan débiles”

Ramón Antonio Pérez 
@GuardianCatolic

Caracas, 01 de diciembre de 2014.- El Cardenal Jorge Urosa Savino deplora “se vaya a emprender un juicio absolutamente injustificado” contra la diputada a la Asamblea Nacional  María Corina Machado, estimando que la acción anunciada por las autoridades nacionales, “parece una persecución política que está utilizando pruebas absolutamente débiles para acusarla de magnicidio”. 

Las palabras del Arzobispo de Caracas se produjeron este 30 de noviembre, durante la celebración del Año Coromotano Arquidiocesano e inicio de la época de Adviento de la Iglesia católica que en horas de la tarde se realizó en el Parque Miranda de Los Dos Caminos de esta ciudad. 

Expresó que los Obispos de Venezuela rechazan cualquier tipo de violencia. “Rechazamos el homicidio y rechazamos cualquier intento de magnicidio. No queremos que nadie atente contra la vida del Presidente de la República. No queremos que nadie atente contra la vida de nadie en Venezuela”, dijo. Pero acusar a María Corina Machado de magnicidio me parece que es una cosa exagerada y sobre todo cuando las pruebas son tan débiles como eso de unos correos electrónicos. Todos sabemos que los correos electrónicos se pueden falsificar, se pueden hackear”, añadió respecto a los soportes con que el Ministerio Público pretende imputar a la diputada este 3 de diciembre.

El Cardenal Urosa considera que la diputada MCM es una mujer decente y demócrata. “Yo estoy seguro que no está absolutamente implicada en ningún intento de magnicidio, de manera que lamento mucho eso y espero que ese juicio nunca se lleve a cabo porque me parece que es tomar muy a la ligera la importancia que tiene el Poder Judicial en nuestra Nación”, dijo a los periodistas. 

Creo que no se debe llevar a juicio a la señora María Corina Machado porque eso no tiene ningún fundamento”.

Pide se investigue “la masacre" de Uribana

Tras ser abordado sobre otros aspectos de la vida nacional, el Purpurado manifestó su rechazo por la que denominó “la masacre de la cárcel de Uribana”, ocurrida la noche del miércoles 26 de noviembre en la que fallecieron 35 privados de libertad por una presunta “intoxicación masiva”. Y pidió a las autoridades se investiguen los hechos.

Creo que debe ser investigada a fondo, y por supuesto hay que erradicar absolutamente todo tipo de violencia en las cárceles. Es necesario que el gobierno desarrolle una política de apaciguamiento, de pacificación dentro de las cárceles”, expresó con preocupación. “Esta masacre que ha habido en Uribana debe investigarse a fondo y deben castigarse a los culpables (…) deben ponerse los correctivos para que situaciones como esta no vuelvan a pasar más nunca en Venezuela”, dijo.

En el aspecto económico valoró de manera positiva el aumento de salario mínimo para los venezolanos desde este primero de diciembre, pero mostró su preocupación por el día a día que los afecta a toda la colectividad nacional, especialmente en la obtención y carestía de alimentos. “Vemos con gran preocupación el aumento del costo de la vida, la inflación disparada, la carestía, la escasez de alimentos y el costo de los productos de primera necesidad. Creo que es importante que el gobierno tome las medidas necesarias para normalizar la economía y así todos podamos vivir mejor”.

“Ha habido una cosa buena que es el aumento del salario mínimo pero eso debe ir acompañado con otras medidas que permitan que haya producción, una economía próspera y eso es lo que hay que procurar para que todos podamos vivir mejor”, alegó.

Buscar más a Dios en Navidad

La Navidad debe ser una época de encuentro, de fraternidad, de diálogo, y creo que en ese sentido tenemos que aprovecharla y no desestimar esta oportunidad que se nos da para encontrarnos como venezolanos”, expresó el Cardenal Urosa.


Finalmente pidió a los venezolanos que en esta época cercana a la Navidad y que la Iglesia denomina Adviento, buscar la paz  e interesarse más por las cosas de Dios. “Porque la Navidad no debe ser simplemente festejos, regalos, gastos, dinero, licores (...) La Navidad debe ser encuentro con Dios Nuestro Señor y buscar siempre todos el bien, y buscar siempre a Jesucristo que es la fuente de la felicidad”, comentó.

A continuación la Homilía del Cardenal Jorge Urosa Savino durante este Encuentro Arquidiócesano:

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VIVIR NUESTRA FE COMO MARÍA
Homilía en la Celebración Eucarística Arquidiocesana del Año Coromotano
Caracas, 30 de noviembre de 2014
+Jorge Urosa Savino, Cardenal Arzobispo de Caracas

LA COROMOTO Y SU  EJEMPLO 

Con gran alegría,  queridos hermanos, estamos congregados esta tarde para festejar a Cristo resucitado, recordando especialmente a su santísima madre,  María, Nuestra Señora de Coromoto, Patrona de nuestra Arquidiócesis de Caracas y de toda Venezuela,  en este año mariano coromotano. Hoy la Iglesia comienza el Adviento, tiempo durante el cual nos preparamos para la celebración religiosa y provechosa de la Navidad. Y en este tiempo brilla con gran esplendor María Santísima, escogida por Dios nuestro Padre celestial para dar al mundo la luz eterna, Jesucristo nuestro Señor. 

Al iniciar el Adviento, recordamos el ejemplo de la Virgen María: ella  acogió  dócilmente y con amor la palabra de Dios, y aceptó la maravillosa misión de ser la madre virginal  del Mesías, la madre del Salvador del pueblo de Israel y del mundo entero. A lo largo de su vida nos dio ejemplo de cumplimiento de la voluntad de Dios. Especialmente al pie de la cruz, ella estuvo firme, de pie, acompañando a su hijo Jesucristo durante ese suplicio cruel e injusto que culminó con su muerte redentora. Por esa fidelidad, por ese amor extraordinario, Dios,  que la había librado del pecado original, la llevó al cielo en cuerpo y alma, antes del fin de los tiempos, anticipando así su gloriosa resurrección. El ejemplo de María nos señala el camino de  la felicidad, el camino de la plenitud y la felicidad humana. Y nosotros estamos llamados a imitarla para alcanzar esa plenitud.

En esta fiesta coromotana es bueno  recordar  que, conforme lo enseñan los santos,  la verdadera   devoción a la Virgen  se  debe manifestar en la vida diaria, en la imitación  de aquella Virgen Madre que nos indica el camino a seguir: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra” (Lc 1, 38).  La autentica devoción a María se debe manifestar obedeciendo a María que en las Bodas de Caná  nos dijo a todos: “Hagan lo que El les diga” (Cfr. Jn 2, 1-5).  Si queremos ser buenos devotos de María Santísima, si queremos  alcanzar  la vida plena, la salvación y  la felicidad,  hemos de hacer lo que nos diga Jesús, hemos de imitar a María  en el hogar y en la convivencia social, en el cumplimiento de la Palabra de Dios, de los 10 mandamientos, que son, para todos nosotros, senderos hacia la vida eterna, hacia la paz y la felicidad. ¡Imitemos  a la Virgen María en el seguimiento de Jesucristo!

SEGUIR A JESUCRISTO Y  VIVIR NUESTRA FE COMO MARIA

Ahora bien: ¿Por qué debemos seguir a Jesucristo? La respuesta nos la da nuestra fe; la respuesta está en el Credo.  Debemos seguir a Jesucristo porque el es Dios hecho hombre, que murió y resucitó para darnos vida, que está sentado a la derecha del Padre, que reina glorioso en el Cielo, y que vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Nuestra fe cristiana y católica,  la fe que la Coromoto nos invita a seguir, está centrada en Jesús, que es el camino la verdad y la vida, la luz del mundo, el salvador,  la resurrección y la vida, la fuente auténtica de la felicidad.

Jesucristo es mucho más que  un  hombre extraordinario o  un gran profeta; no es un líder político o  un potentado de este mundo. Jesús es  el Hijo de Dios hecho hombre, es Dios, “Dios de Dios y Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero”, como rezamos en el Credo. Traicionamos a Cristo, negamos nuestra fe,  si lo reducimos  a una especie de promotor de cualquier sistema sociopolítico

Tenemos  el don de la fe. Pero vivir nuestra fe comporta ser fieles al Señor, seguirlo y cumplir su palabra.  Ser católicos implica afrontar los retos que se presentan a nuestra fe, como lo dije en una ocasión semejante, en la Basílica de la Coromoto en Guanare.  Y quiero aquí invitarlos a superar  algunos de esos retos con actitudes  realmente cristianas.

El reto de la indiferencia religiosa

En primer lugar tenemos que superar el reto del secularismo, la confusión y la indiferencia religiosa presentes hoy en Venezuela. Ahora, al acercarse la Navidad contemplemos la maravillosa benevolencia de Dios Padre bueno,  que nos envía a su Hijo Jesucristo para redimirnos, para guiarnos hacia la verdadera felicidad humana. No tengamos una navidad fría, materialista, frívola, inútil. Aprovechemos para renovar nuestra fe en Dios, en la grandeza de su amor, en las verdades de nuestra santa religión católica. Pero, mis queridos hermanos, creer en Dios  significa, entre otras cosas, intensificar y ser constantes en nuestra práctica religiosa, especialmente la participación en la Santa Misa,  participando todos los domingos y fiestas de guardar en la Eucaristía dominical. No basta con participar hoy en esta fiesta de la Coromoto. Es preciso que proclamemos y celebremos nuestra fe  todos los domingos, que son precisamente la fiesta de Cristo resucitado. Es preciso, por lo tanto,  ser firmes en nuestra fe y practicarla, vivir en constante unión con Dios, que está siempre a nuestro lado, y que quiere tener un lugar privilegiado en nuestros corazones.

El reto de la violencia y la anticultura de la muerte

En segundo lugar: nos desafía el desprecio a la vida humana que se manifiesta en la violencia asesina. Respondamos  a ese reto de la anticultura de la muerte  con  el respeto a la gente, a la vida humana, a cada persona,  desde su concepción hasta la muerte natural. Nos dijo el Papa Juan Pablo II  en su encuentro con los jóvenes venezolanos en 1996: “abrir las puertas a Cristo significa anunciar, celebrar y preservar el don de la vida”.

Cada uno de nosotros, queridos hermanos  tiene unos derechos inalienables. Y el más importante es el derecho a la vida. Pero además, Jesús nos ordena amarnos los unos a los otros. Por ello rechazamos toda violencia, física, verbal, política, social, económica. Por eso rechazamos el aborto, que es un crimen abominable en contra de un ser humano indefenso e inocente de toda culpa en el vientre de su madre. Y por eso rechazamos también  la droga,  el secuestro, el homicidio, el robo, la violencia criminal que está segando cada año millares de vidas, especialmente de nuestros jóvenes. Debemos siempre ser gente de paz, de convivencia, de respeto a los demás, sacando de nuestros corazones cualquier traza de egoísmo, de indiferencia, pero sobre todo, de rencor y de odio.

El reto del relajo afectivo sexual

Un tercer reto, especialmente para los jóvenes, es  la tentación y  la amenaza del libertinaje afectivo-sexual. Ese desorden es malo, es pecado, porque produce graves daños en las personas que lo practican especialmente en las jóvenes;  es malo y es pecado porque va contra la grandeza del verdadero amor humano, que no puede reducirse a la práctica sexual.  Pues bien: ante ese desafío  los católicos respondemos con el compromiso de  promover y fortalecer  la familia y el Matrimonio,  de amar con generosidad y sin bajas pasiones,   de respetar a las personas, y con  la práctica de la castidad, cumpliendo el  Sexto Mandamiento de la Ley de Dios.

Es preciso que promovamos la santidad de la familia, y  valoremos la unión conyugal cristiana, santificada por el mismo Jesús con el santo sacramento del matrimonio. Es preciso que rechacemos el relajo afectivo-sexual que tanto daño ha hecho y está haciendo en  nuestra patria;  que promovamos  la virtud de la castidad, que es dominio de las pasiones y  respeto a la persona. No se puede separar la actividad sexual del  verdadero amor, del matrimonio que da protección y estabilidad a los esposos y a los niños, de una familia estable, cariñosa y unida. La práctica sexual del cristiano debe ser expresión de un amor auténtico, y estar enmarcada en el matrimonio sacramental y en  la familia unida para siempre, con respeto, cariño y fidelidad para toda la vida.

!Como María Santísima vivamos nuestra fe! Dejemos a un lado la indiferencia y la frialdad religiosa, dejemos a un lado la violencia y el odio, y el relajo afectivo sexual. ¡Reafirmemos en esta celebración, unidos a  la Virgen de Coromoto, nuestra fe en Jesucristo, nuestra fe en Dios Uno y Trino, y   nuestra gloriosa condición católica! ¡Qué grande es ser, como de hecho lo somos, hijos de Dios, discípulos de Jesucristo y con la Virgen María, miembros de nuestra Santa Iglesia Católica! Por todo ello, ¡¡demos gracias a Dios!!

INVITACIÓN AL SACERDOCIO Y A LA VIDA CONSAGRADA

En esta celebración tan bella, quiero invitar  a los jóvenes aquí presentes a que consideren ante el Señor la posibilidad de seguir a Jesucristo como sacerdotes, o religiosos o religiosas. La existencia de quien se consagra a Dios para llevar la luz de la  vida a tanta gente que vive en tinieblas es  una vida hermosísima. Es una existencia dedicada siempre a hacer el bien, a ser instrumento de paz, embajador de Cristo, promotor de la vida y de la felicidad. Y a quienes sientan ese llamado, los invito a ser valientes y generosos, pues Jesús nos dice que quien deja todo por seguirlo, tendrá “el ciento por uno, y heredará  la vida eterna” (Cfr. Mt. 19,29).

CONCLUSIÓN

Con esta Santa Misa, al amparo de la Santísima Virgen de Coromoto, preparémonos para vivir una Navidad verdaderamente cristiana.  Los invito a proclamar y vivir nuestra fe con decisión  y firmeza, con alegría y gratitud  en nuestra conducta diaria. Vamos a superar el reto de la indiferencia religiosa, el reto de la violencia social que tanto daño nos hace; vamos a superar el reto del relajo afectivo sexual, fortaleciendo el verdadero amor,  el matrimonio y   la familia.

Pidamos al Señor, por intercesión de nuestra madre amorosa, la Virgen de Coromoto, que nos bendiga con abundantes vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa. Que todos los venezolanos trabajemos por la paz, sin odio ni rencor, practicando siempre la justicia defendiendo los derechos de todos. Pidamos por nuestra querida Venezuela, para que resolvamos nuestros conflictos pacíficamente.

Que  esta próxima Navidad sea realmente tiempo de gracia y salvación para todos los católicos venezolanos: que nos encontremos con Jesucristo, Dios con nosotros, “el camino, la verdad y la vida” (Jn 14,6), el único Salvador, a quien sea el honor, el poder y la gloria, por los siglos de los siglos. Amén

¡Viva Jesucristo; Viva la Virgen de Coromoto; Viva la Iglesia; Viva el Papa Francisco!







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