sábado, 19 de julio de 2014

Publicado en ALETEIA - Venezuela: Los obispos alertan sobre el modelo totalitario que impone Maduro



Denuncian “la violencia, inseguridad y criminalidad, el desabastecimiento, el alto costo de la vida y los controles excesivos a la actividad productiva”. El trabajo ha sido publicado en el siguiente enlace de Aleteia versión española

Ramón Antonio Pérez
@GuardianCatolic 

La Conferencia Episcopal Venezolana en la Exhortación Pastoral: “Compartimos el consuelo que recibimos de Dios”, apuntalada en el segundo libro de Corintios, capítulo 1, 4; y en el doble rol de anunciar el mensaje de salvación y denunciar las injusticias, explica que “la labor de la Iglesia implica tender puentes para propiciar el encuentro entre adversarios y promover la reconciliación de los ciudadanos venezolanos”; pero también, “defender y promover la dignidad del ser humano, así como el bien común”.

La lectura del documento la hizo Monseñor Manuel Felipe Díaz Sánchez, arzobispo de Calabozo, el pasado 11 de julio al culminar la Centésima Segunda asamblea ordinaria de la CEV, acompañado de Monseñor Mariano José Parra Sandoval, obispo de Ciudad Guayana; Monseñor Saúl Figueroa Albornoz, obispo de Puerto Cabello; Monseñor Jesús Alfonso Guerrero, obispo de Machiques; y Monseñor Ángel Francisco Caraballo Fermín, obispo auxiliar de la arquidiócesis de Maracaibo.

Panorama político social

La CEV describió el contexto nacional donde el gobierno de Nicolás Maduro atenta contra el bienestar de los venezolanos y el sistema democrático. “Agrava esta situación (…) la pretensión de imponer un modelo político totalitario y un sistema educativo fuertemente ideologizado y centralizado, que amenaza su propia viabilidad y calidad; la criminalización de las protestas y la politización del poder judicial, que se manifiesta, entre otras cosas, en la existencia de presos políticos y en la situación de tantos jóvenes privados de libertad por haber participado en manifestaciones”, denuncia.

Los obispos también hicieron una fuerte crítica a quienes se colocan en contra de la intermediación e impulso del dialogo entre sectores políticos que por más de 15 años se encuentran confrontados. “Cuando los Obispos fijamos posición sobre temas diversos que atañen al acontecer nacional, lo hacemos como exigencia ética y moral de justicia, equidad y paz entre todos los venezolanos”, alertaron.

Agregan que “quienes nos acusan de actuar como actores políticos lo que hacen es desvirtuar el derecho que nos compete como ciudadanos y pastores a cumplir nuestro deber: defender y promover la dignidad del ser humano, así como el bien común”.

De igual manera, la CEV pidió la libertad de los estudiantes y presos políticos, así como medidas para el regreso de los venezolanos exiliados. “No será posible encontrar soluciones satisfactorias a los problemas que darían a la gente si no nos escuchamos, si se reprime sin investigar las causas por las que surgen las protestas”.

Indicaron que pretender la paz no significa renunciar a los derechos humanos. “No es posible pretender una paz que suponga la renuncia a los derechos humanos, la aceptación de un estilo de vida impuesto y la utilización de la Constitución y las leyes a través de interpretaciones no compartidas y más bien rechazadas y denunciadas”.

En relación a la situación social los Prelados mencionaron: “la violencia, inseguridad y criminalidad crecientes, el drama del desabastecimiento, el alza constante del costo de la vida, unida a las sucesivas devaluaciones de la moneda, la aplicación de controles excesivos a la actividad productiva”. Acotaron que los “pobres y en general los que sufren vienen a ser así simplemente una excusa o una pantalla ideológica para lograr otros fines”.

De igual manera, en el rosario de problemas de la sociedad venezolana, no faltaron las cuentas de los deficientes servicios públicos, la crisis carcelaria, la militarización del país, la corrupción y las “divisiones internas por apetencias e intereses particulares” que afectan a los partidos políticos, afectos o no, al gobierno de Maduro.

“Todo ello viene a constituir una atmósfera social asfixiante que empuja a algunos a abandonar el país, a muchos les hace perder la esperanza de lograr un cambio real de las condiciones socio-políticas y a otros, en fin, los lleva a asumir actitudes violentas”, alertaron los obispos y arzobispos de Venezuela.

Otros temas de interés para la iglesia


En el aspecto eclesial hablaron del encuentro de sacerdotes que se cumplió en el marco de la asamblea ordinaria. 

“Efectivamente, los presbíteros están siempre a nuestro lado en el trabajo cotidiano de las iglesias particulares. Merecen nuestro reconocimiento, nuestra gratitud y afecto paterno”.

La exhortación “Compartimos el consuelo que recibimos de Dios”, indica que el sacerdote cumple su papel muchas veces entre contradicciones pero la mayoría es fiel al compromiso adquirido con Jesucristo, la Iglesia y el pueblo de Dios.

“Su misión es con frecuencia puesta en duda o ridiculizada. Las limitaciones humanas que, naturalmente, afectan también a los sacerdotes, provocan no rara vez caídas y fallas (…) las cuales son injustamente generalizadas y enrostradas a los ministros ordenados, cuando la verdad es que la gran mayoría se esfuerza por guardar íntegra fidelidad a sus compromisos”, dice la exhortación pastoral.

Finalmente hablaron de la realización de una Asamblea Nacional de Pastoral en el año 2015, con el objeto de realizar un examen sincero de la fe y práctica religiosa del pueblo cristiano, teniendo presente la realidad de división y odio que pretende imponerse en el país, y ser una contribución al reencuentro y la reconstrucción.


“Toda la Iglesia que peregrina en Venezuela pueda sentir este acontecimiento como algo propio, y debe insistirse en que se pongan en práctica las instancias participativas previstas tanto en las diócesis como en las parroquias”, dijo la CEV.





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