domingo, 15 de enero de 2012

Obispo de Guarenas celebra 15 años de Ordenación Episcopal

Monseñor Gustavo García Naranjo acompañado por el Cardenal Jorge Urosa Savino, Monseñor Diego Padrón; el Nuncio Apostólico en Venezuela, Monseñor Pietro Parolín; el empresario Antonio de Freitas y otro vecino de Guarenas, durante visita a la sede de la CEV.
Monseñor García Naranjo dijo que así como en la sociedad se cuenta con abogados, médicos, periodistas, educadores, militares, y un sinfín de actividades a las que la gente se consagra; “también Dios ha llamado a muchas personas para que consagren su vida al servicio del Evangelio, y en favor de los más necesitados”.

Ramón Antonio Pérez

El Diacono Permanente Juan Pedro Quintero lee el agradecimiento en nombre de la feligresía guarenera con motivo del XV Aniversario de la Ordenación Episcopal de Monseñor Gustavo García Naranjo en la CEV.
Caracas, 15 de enero de 2012.- Un grupo de sacerdotes y feligreses de la Diócesis de Guarenas, acudieron a la sede de la Conferencia Episcopal Venezolana, en el marco de la nonagésima séptima asamblea ordinaria, para agradecer y festejar por el décimo quinto aniversario de la ordenación episcopal de Monseñor Gustavo García Naranjo, siendo atendidos por el homenajeado y el presidente de la CEV Monseñor Diego Padrón.
La comitiva estuvo integrada por los sacerdotes: Miguel Marín, de la parroquia “Jesús Obrero” en Los Naranjos;  Francisco Javier Berrío López, de “Nuestra Señora de La Encarnación” de Caucagua; Carlos Frías, de “Santa Cruz de Pacairigua” de Guatire; y el padre Roso Rafael López, de Higuerote. Igualmente estuvieron presentes los Diáconos Permanentes Juan Pedro Quintero, administrador parroquial de “San Miguel Arcángel”; el canciller de la Curia Diocesana, Félix Colmenares y Jorge Flores. Por su parte, Antonio de Freitas, asistió en representación de los empresarios y comerciantes del municipio Plaza.
El Buen Pastor que cuida sus ovejas
El diacono Juan Pedro Quintero agradeció a las autoridades católicas del país, la creación de la Diócesis de Guarenas por el Papa Juan Pablo II, el 30 de Noviembre de 1996, así como el nombramiento de su primer Obispo cuya responsabilidad recayó en Monseñor García Naranjo en la misma fecha. Recordó que su ordenación episcopal se realizó el 11 de enero de 1997, en la Catedral de Nuestra Señora de Copacabana.
“En cualquier diócesis los Obispos van dejando huellas muy importantes, pues durante años marcan su estilo en esa porción del pueblo que Dios le ha encomendado; es así como Monseñor Gustavo García Naranjo, año tras año en esta Diócesis aun joven sigue dejando su estela que será inolvidable y permanente”, dijo el diacono.
Agradeció por la atención que el Obispo les brinda a las comunidades; a sus sacerdotes, diáconos, movimientos de apostolado y feligresía en general. “Le pedimos a Dios que siga teniendo en usted a un Pastor con un corazón grande, en el que todos entremos, que esté dispuesto a gozar con las cosas pequeñas como si fueran grandes y descubrir la pequeñez que encierran las cosas que consideramos grandes”, destacó.

Vocación de servicio
La Legión de María también realizó otro reconocimiento al Obispo de Guarenas este domingo en la Catedral “Nuestra Señora de Copacabana”, durante la celebración eucarística presidida por Monseñor García Naranjo con motivo del XV aniversario de ordenación episcopal. La profesora Emilia Barrios de Viloria recordó la trayectoria del Prelado y ello generó mucho entusiasmo en los fieles. “Usted ha demostrado ser un buen sacerdote”, dijo.
La homilía del Monseñor García Naranjo estuvo centrada en el llamado vocacional que Dios les hace a los hombres y mujeres. “Aquí estoy para hacer tu voluntad”, dijo, al tiempo de explicar que “a cada cristiano Dios le da una vocación particular dentro de la Iglesia, y hemos de estar dispuesto a darle un sí como se lo dio María”.

Indicó que la vida vocacional de un cristiano se caracteriza, además, por la oración y la sensibilidad por los más necesitados: enfermos, hambrientos, desesperanzados. “Nuestro modelo a seguir es Jesucristo. Dios nos llama a ser formadores, catequistas y miembros de la Iglesia; a ser misioneros y discípulos de Cristo en el mundo”. 



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