martes, 12 de enero de 2010

Iglesia denuncia privaciones de los venezolanos en régimen comunista


El discurso de los Obispos Venezolanos, pareciera no haberle interesado a nadie; ni a los medios informativos privados, mucho menos a los del Estado Comunista. Sin embargo, el régimen autoritario al que la CEV le soltó algunas perlas que le cuestionan, tendrá que responder este mensaje de gran valor histórico-social

Ramón Antonio Pérez

Caracas, 12 de enero de 2010.- La Conferencia Episcopal Venezolana dio a conocer este martes el mensaje conclusivo de la nonagésima tercera asamblea ordinaria, documento denominado: “Carta Pastoral sobre el Bicentenario de la Declaración de Independencia de la República”. Aunque el mensaje fue leído por el Arzobispo de Mérida Monseñor Baltazar Porras, figura de gran llegada en los medios de comunicación, acompañado del Arzobispo de Cumaná, Monseñor Diego Padrón, aparentemente el contenido fue ahogado por las noticias de racionamiento eléctrico que sufrirá todo el país, el terremoto padecido en Haití, el allanamiento en la residencia de un banquero y la privativa de libertad contra el periodista Azócar.
El mensaje de fondo de la CEV pretende despertar la estirpe libertaria y democrática de los venezolanos que alguna vez conquistaron la Independencia de su tierra y conformaron la República de Venezuela. Por ello la Iglesia, además de sus tareas religiosas, también “se propone celebrar: el 19 de abril de 1810 y el 5 de julio de 1811”, al arribar ambas fechas a la edad bicentenaria. ¡Fuego en la pradera!

Comparaciones que igualan…
El análisis presentado permitió comprender la comparación hecha por los Obispos entre la Venezuela surgida de la Declaración de Independencia, con dos grandes momentos históricos que se han vivido desde 1958, estimando que: “Estas últimas décadas pueden desglosarse en dos períodos significativos y crecientemente contrastantes”, a decir del documento.
El primer periodo, dice la CEV, “se caracterizó por una relativa bonanza económica, una significativa movilidad social ligada a la generalización de la educación y la formación profesional, así como por una consolidación de la institucionalidad democrática, el afianzamiento de una cultura civilista, de pacificación y pluralismo”. Agregan que hubo, además, “progresos significativos en el orden de la salud, educación e infraestructura”.
Monseñor Porras leyó las razones del fracaso de ese momento. “Ese primer período experimentó su quiebre a finales de los años setenta. La superabundancia de recursos debida a los precios del crudo, no sólo dislocó la economía, sino que marcó el inicio de una creciente desilusión en las mayorías populares: la democracia integral no era para todos”.
En relación al segundo período, dicen que “abarca las últimas tres décadas hasta hoy”. Y de paso sostienen que la “transformación iniciada en 1998, fue el resultado de un profundo anhelo, definido como un proyecto inédito de “refundar” la República, y por eso contó inicialmente con un gran respaldo popular”. No obstante, lee Monseñor Porras, “el mismo se ha venido concretando en un “proceso de cambio”, primero de régimen, por un proceso constituyente y una nueva Constitución; luego de sistema, calificado ahora como revolucionario, de pretensión totalitaria, ya que intenta reestructurar tanto lo socioeconómico como lo político-institucional, lo jurídico-constitucional y lo ético-cultural”.

Tal para cual…
El mensaje deja claro que la responsabilidad de los males presente entre los venezolanos es de estos dos períodos y no entrega concesión alguna a los responsables. “Es un mal de la nación, en uno y otro período, el que millones de venezolanos continúen, todavía hoy, sumidos en condiciones materiales, institucionales y morales indignas de su condición humana, y permanezca frustrado el propósito de construir una República, para todos en la riqueza de su diversidad y libertad, y con todos en la comunidad de su solidaridad y fraternidad”.
Por supuesto, el documento descubre una especie de desligue de la Iglesia Católica y les da "palo del bueno" a las clases dominantes y “líderes políticos” de ambos períodos. “Las élites de antes y de ahora no han logrado que el pueblo sea sujeto capacitado y autónomo. Y el proyecto de socialismo del siglo XXI, pregonado ahora, dista mucho de lo que el pueblo venezolano aspira y reclama”, dijo Monseñor Porras en nombre de la Conferencia Episcopal.

Los Males del País….
El mensaje hace un listado de asuntos que perjudican a la sociedad venezolana, desde la óptica de la Iglesia Católica. “Nuestro pueblo experimenta grandes privaciones en medio de la abundancia de recursos petroleros”, y comienza la retahíla por donde, a criterio de este humilde redactor, debería reventar el Estado Comunista: “muchos hermanos nuestros carecen de oportunidades de empleo estable para una vida digna, y sobreviven y trabajan en medio de grandes dificultades y temores”; el despilfarro, la corrupción y la ineficiencia acaban con los recursos que debieran convertirse en vida y no en confrontaciones, incertidumbres y desesperanza”.

NOTA FINAL: El redactor confiesa que le gustó el contenido de este mensaje; estima que debe ser voceado hasta en las capillitas más lejanas y que se haga lo posible porque ése Bicentenario de la Independencia, asumido desde ya por la Iglesia, sea un momento estelar para unir la Fe en Jesucristo con la civilidad y el arrojo de una ciudadanía valiente y democrática. ¡Caraj!

¡Recibida la bendición Monseñores!

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