domingo, 8 de noviembre de 2009

Semana del Abrazo en Familia Culmina Superada por la Agenda Setting

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MI OPINIÓN DOMINICAL

Los temas han pasado sin pena ni gloria y a la fecha nadie los recuerda, aunque el lema: “FAMILIA, SÉ DISCÍPULA MISIONERA”, se inspira en la Misión Continental propuesta por el Documento de Aparecida. Parece más importante caer en el juego político, que promover una efectiva campaña en favor de los valores familiares para llegar a lo más profundo de la sociedad venezolana.

Ramón Antonio Pérez

Guarenas, 08 de noviembre de 2009.- Con muchos problemas de difusión y pocas esperanzas de retornar al sano concepto de familia tradicional como base de la sociedad, culmina en esta fecha la Campaña “Abrazo en Familia”, cuyo lema para este año: “Familia, sé discípula misionera”, se cumplió del 1 al 8 de noviembre, impulsada por la Conferencia Episcopal Venezolana.
El momento es propicio para evaluar lo bueno que ésta campaña pudo haber dejado en la sociedad venezolana. Pero también, es hora que desde un punto de vista más crítico, se evalúen los compromisos e intenciones eclesiales a la hora de lanzar este tipo de campaña institucional. Porque da la impresión que, a excepción de los pocos sectores comprometidos con la Iglesia Católica, la inmensa mayoría de venezolanos no se enteraron de esta campaña a pesar de los esfuerzos de contados obispos, sacerdotes y laicos por colocar este tema por encima de la agenda setting que es la que verdaderamente domina cualquier tema en la opinión pública de Venezuela.

Vacío Informativo
La agenda es impuesta por una parte, por los grandes medios de comunicación, sean oficialistas u opositores. Éstos instrumentos que deberían ser los grandes aliados naturales de esta o cualquier otra campaña de la Iglesia, no se vieron motivados y centraron más sus baterías en la álgida relación que se vive en la frontera colombo-venezolana; y por supuesto, como siempre, tomaron apuntes del palabrerío del presidente Chávez. Es que la Iglesia parece no importarles, pero tampoco en ésta hay una estrategia definida para ganárselos.
Es lamentable saber que muy pocos medios informativos dieron espacio a esta campaña, más allá del anuncio hecho a finales de octubre por el Departamento de Pastoral Familiar, órgano de la CEV, y alguno que otro obispo, que aún considera importante el tema de la familia y lo haya difundido en su diócesis.
Da tristeza saber que la Web Site de la CEV y su respectivo órgano familiar, no cuentan con información actualizada sobre este tema que muy bien se hubiera podido colocar para una mayor difusión, por ejemplo, entre los internautas. Ni qué decir de las arquidiócesis y diócesis del interior del país. ¡Cuanto vacío informativo!

¿Cómo hablar de la familia?
Por otra parte, la agenda de marras también es impuesta por el gobierno que con sus actuaciones mediáticas cada vez más atrapa en la realidad socio – política a los venezolanos. La estrategia es fácil descubrir. Una invasión aquí, un cierre de empresa por allá; una huelga aquí, otra manifestación acullá son parte de la distracción oficial.
Ciertamente, la preocupación del ciudadano común ha estado centrada en asuntos como el desempleo, cuyas cifras a pesar del maquillaje oficial se conoce que está en aumento y en los salarios que apenas alcanzan para sobrevivir. Preocupa más saber que no hay agua, electricidad o reírle el mal chiste a Chávez según el cual “habrá que bañarse con una totuma o cerrar los centros comerciales para ahorrar electricidad”, antes que el reconocimiento a su incapacidad para resolver estos problemas.
Es más importante para el venezolano tomar en cuenta: ¿Qué comer hoy?, ¿Quién quedará como miembro del Consejo Nacional Electoral? ¿Qué vecino fue asesinado hoy?, antes que el retorno y fortaleza de la institución más antigua y fundamental del mundo: la familia.
Esto es más grave si se toma en cuenta que la Campaña es una acción conjunta que debe desarrollar la Iglesia con el Estado, Pero con un Ministerio de Educación tan politizado es de preguntarse: ¿De qué valores familiares hablará un hombre sin trabajo, sin comida, sin educación y sin futuro? Y además, ¿cómo debe hablarle la Iglesia a ese hombre? La verdad, no es fácil. Hay que ponerse en los zapatos de ese hombre.

La tarea de la Iglesia
Finalmente, el liderazgo pastoral no ha logrado salir de la “declaración política a los medios”. Los voceros católicos no han logrado tejer un discurso pastoral que entusiasme y coloque en el tapete asuntos de importancia como los cinco ejes que guiaron la campaña familiar de este año.
La corta visión que caracteriza a la mayoría de arzobispos y obispos no encuentra el camino de superar la tentación política que a cada rato les presentan los medios de comunicación. Como dice el dicho: “Les ponen una concha de mango y caen facilito”.
El llamado de la Iglesia Católica, a pesar de ser una institución sólida en la sociedad venezolana, sigue sin tener una buena “pegada”, en temas que no sean netamente políticos. En gran medida la agenda de muchos pastores de la Iglesia Católica parece no contener los temas que “oficialmente” son lanzados en sus campañas.
Si se entendiera que de las familias vienen todos los que guían a la sociedad se lucharía por tener buenas familias que darían a esta mejores educadores, maestros, periodistas, sacerdotes y líderes políticos. A lo mejor la cosa pudiera entrar en caminos de verdaderos y favorables cambios.

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