domingo, 19 de abril de 2009

Cura chavista en plena arenga panfletaria durante la santa eucaristía

Ramón Antonio Pérez

Es lamentable que este sacerdote venezolano, el padre Adolfo Rojas Jiménez, se de a conocer más por predicar el odio, la intolerancia y la irracionalidad política de la doctrina comunista, antes que por el anuncio y el testimonio de los valores familiares, el respeto a los demás, el amor y la solidaridad del Evangelio de Jesucristo.
Que triste cuando ese sacerdote utiliza la Santa Eucaristía para rendir homenaje a una fecha tan perversa como fue el 4 de febrero de 1992, cuando en Venezuela murieron muchas personas por la apetencia de poder del actual dictador que somete al país.
Aprovecho el correo que envía el profesor Torres Mega y coloco esta corta reflexión, además del video, para saber dónde estamos parados en Venezuela:
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"El socialismo es incompatible con la doctrina católica por su concepción del universo y del hombre, porque alcanza y afecta a dos instituciones que son pilares de la civilización cristiana: el derecho de propiedad y la familia".
"Precisamente, por el hecho de ser hostil a la propiedad y a la familia, el socialismo es incompatible con la doctrina católica, inclusive aunque no tuviese una concepción errónea del universo y del hombre".

Por el Prof. Alexander TORRES MEGA
Corre:
flashes@adinet.com.uy

Vale la pena observar -y soportar con calma- unos pocos minutos de este video que constituye un elocuente, grosero, desembozado y repulsivo ejemplo de prédica pro-comunista realizada por un sacerdote llamado Adolfo ROJAS JIMÉNEZ.
Este cura, en 1970, fundó la parroquia universitaria Santa Sofía de la Universidad Católica de Los Andes y, desde 1974, es docente de aula.
En medio de la propuesta de aplausos a Chávez y loas al denominado “Socialismo del siglo XXI”, este “cura-rojo” recomienda la lectura del Manifiesto Comunista. Además, justifica los atropellos del castrochavismo, especialmente las medidas confiscatorias y liberticidas y termina proponiendo, con gran énfasis, apoderarse de los medios de producción.
Ante esta barbaridad, ¿qué supone usted que ha hecho o hará la jerarquía eclesiástica?
Algo es clarísimo para incluir en la respuesta: el cura sigue actuando y haciendo enorme daño a las almas y ello ocurre porque la jerarquía se lo permite aunque hagan alguna tibia declaración de lamento o rechazo. Tales declaraciones, muy fraternales, caritativas, melosas y ambiguas referidas a sacerdotes como éste, están destinadas a contener, debilitar y ahogar la reacción de indignación que produce en los fieles católicos -y también en los no católicos- este tipo de curas perversos.



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