sábado, 30 de septiembre de 2017

¡Jubileo Arzobispal! Monseñor Luis Enrique Rojas ordenado Obispo Auxiliar de Mérida



Mejor no pudo estar el 29 de septiembre para la Iglesia de Mérida. Fueron cuatro los festejos en el marco de la solemnidad de los Santos Arcángeles Miguel, Rafael y Gabriel 

Así lo cuenta el padre Duglas Alexander Briceño, desde la oficina de prensa de la Arquidiócesis de Mérida, cuya nota de prensa se reproduce a continuación, de manera íntegra:

Iglesia Merideña celebró Jubileo Arzobispal

Prensa Arquidiocesis/DAB

Con una solemne ceremonia celebrada en la catedral metropolitana el pasado viernes 29 de septiembre, solemnidad de los Santos Arcángeles Miguel, Rafael y Gabriel, la Arquidiócesis de Mérida celebró el Jubileo arzobispal, en el marco de los 102 años del nacimiento del Siervo de Dios monseñor Miguel Antonio Salas Salas; 50 años de Ordenación Sacerdotal y 25 años de Arzobispo de SER Baltazar Enrique Cardenal Porras Cardozo, y la Ordenación Episcopal de monseñor Luis Enrique Rojas Ruiz, titular de Unizibira y Obispo Auxiliar de Mérida, y con la participación de un gran número de fieles.

102 años del nacimiento de Monseñor Salas

Luego de la procesión de entrada, acompañada por más de 400 monaguillos, seminaristas, sacerdotes y un grupo de obispos, el Cardenal Porras realizó una oración ante el cuadro de Mons. Miguel Antonio Salas, Siervo de Dios, quien se encuentra camino a los altares, luego de ello bajó a la cripta donde reposan los restos para ofrecer oraciones, incienso y unas flores junto a sus familiares.

Jubileo Arzobispal

Seguido de ello el Cardenal sube al altar donde es revestido, acompañado por su hermano Iván Porras Cardozo y su prima Doris Sánchez Porras, de rodillas ante la Imagen de la Inmaculada Concepción, patrona de esta Iglesia de Mérida, renovó su Consagración, como gesto de agradecimiento por estos cincuenta años de feliz y fecundo ministerio sacerdotal al servicio de Cristo; luego el Padre Alexander Rivera, leyó la carta enviada por el Papa Francisco al Cardenal Baltazar Porras con motivo de sus bodas de oro sacerdotales en la que expresaba su cercanía y afecto al Cardenal y recordaba su misión en la Iglesia. Posteriormente la Señorita Andreina Ramírez dio testimonio en nombre de los “Consentidos del Cardenal” como lo son los monaguillos y en nombre de toda la feligresía merideña.

Ordenación Episcopal 


Con el canto del Veni Creator, se comenzó la Ordenación Episcopal, luego se leyó el mandato pontificio para así proceder a la homilía en la que el cardenal hizo un recorrido desde la fiesta litúrgica que se celebraba, unido a los acontecimientos recordados, para finalizar con la exhortación al ordenando, de su misión en la iglesia local.

Posteriormente se continuó con el ritual de ordenación, empezando con las promesas del elegido, donde el ordenando fue interrogado para asumir su compromiso de entrega total y absoluta al Pueblo de Dios, y manifestó la voluntad de cumplir su ministerio, según el deseo de Cristo y de la Iglesia; siguiendo con el momento de la postración, signo de humildad y pequeñez del hombre ante Dios, acompañado con el canto de las letanías de los Santos.

La Imposición de Manos de los obispos y la Oración Consecratoria son el centro de la ordenación episcopal. Con este gesto es invocado el Espíritu Santo en su plenitud, ya sea para realizar una curación, transmitir una gracia, un carisma o consagrar un elegido para una función determinada. Seguidamente se ungió con el Crisma en la cabeza y se le entregaron las insignias episcopales, el anillo que representa el poder para santificar; la mitra que simboliza el poder para enseñar y el báculo pastoral que representa el poder para gobernar.


La celebración de la eucaristía terminó con las palabras de agradecimiento del nuevo obispo y la bendición a todos los presentes.