domingo, 28 de agosto de 2016

El día que el Padre Lenin Bastidas llegó a Ortiz, el pueblo de Casas Muertas


El Cura Caminante visitó a los orticeños en el marco de los festejos patronales en honor a Santa Rosa de Lima. La población de Ortiz es una realidad que retrata a la Venezuela actual: mucha pobreza, olvido e indiferencia, mezclados con la fe y esperanza de muy pocos

Ramón Antonio Pérez // @GuardianCatolic
26 de AGOSTO de 2016
El corto recorrido que hice junto al padre Lenin Ramón Bastidas Villegas desde El Sombrero, en su llamada #CaminataPorLaPaz de #Venezuela, iniciada el 21 de agosto en El Tigre, estado Anzoátegui, y que culminará este 29 de agosto en Caracas, permitió visitar y conocer la realidad de la población de Ortiz en mi querido estado Guárico.

El pueblo que inspiró a Miguel Otero Silva para que en 1955 escribiera “Casas Muertas”, a primera vista sigue sumergido en un marasmo que parece estar sembrado en el alma nacional. Delata semejanzas con lo que ocurre en muchos sectores del país: sensación de indiferencia, dejadez y deseos de no inmiscuirse en proceso de cambio alguno.
Tengo una sensación rara acerca de este pueblo”, decía una y otra vez el padre Lenin antes de partir de El Sombrero. “Tenemos que orar antes de entrar a ese pueblo. No tenemos que dejar solo a Ortiz”, agregaba al culminar un desayuno en el ancianato del municipio Mellado al que acudió a despedirlo el alcalde Orlando Vivas.

La preocupación de Bastidas motivó a que uno de los sacerdotes sombrereños, el padre José Gregorio, párroco de “Nuestra Señora del Carmen”, lo tomara en sus brazos y en un gesto de hermandad única, sostuviera su cabeza mientras hacía una intensa oración aunque apenas perceptible por el propio Lenín.

Lo que ocurrió después se hizo viral en las redes: antes de llegar a Ortiz, el Padre Lenin Bastidas y su equipo fueron retenidos con la excusa de “revisar sus documentos” en una alcabala de la Policía Nacional Bolivariana. Además, se delató un conflicto entre el SEBIN y PNB sobre la manera de “seguir y custodiar” al sacerdote trujillano.
"Yo no tengo custodia privada ni pública", dijo ante los funcionarios de seguridad detonando el desencuentro policial
Solventados los impases se pudo avanzar hasta la entrada del famoso pueblo llanero. Allí, un grupo de jóvenes comenzaron a cantar al verlo llegar montado en una motocicleta. Aunque sus cantos estaban dirigidos al “supremos comandante Chávez”, la sonrisa y las bendiciones del sacerdote les hizo calmar los intentos de confrontación.




La pertinaz lluvia que le acompañó en su trayecto desde El Sombrero a Ortiz, de repente se transformó en un fuerte aguacero como para darle más frescura a la mente de esos jóvenes orticeños.
El desencuentro también fue roto por la noble actitud de una anciana que ofreció su paraguas mientras pedía y recibía la bendición del cura.
Luego se le acercó una joven señora: Bisnehr Camejo, con sus dos hijos y una Bandera Nacional que no dejaba de enarbolar. 

Bienvenido a Ortiz, Padre Lenin. Estamos en la Novena de Santa Rosa de Lima, patrona de nuestro pueblo”, decía la entusiasmada señora. Luego se conoció que era médico egresada de la Universidad Rómulo Gallegos.
A pesar del entusiasmo de Bisnehr, no fueron muchos los que estaban dentro del imponente templo dedicado a Santa Rosa de Lima, cuyo verdadero nombre era Isabel Flores de Oliva, y que nació en Lima, 1586.
¿Qué le parece Padre? Nuestra patrona es ni más ni menos que la primera santa de América”, dijo uno de los creyentes.
Lenin Bastidas saludó la imagen de la Patrona, cuyos arreglos para los festejos del 31 de agosto ya se iniciaron y que “para esa fecha estará de punta en blanco”. Se le acercó y tocó la cruz de madera colocada en la mano izquierda de la religiosa dominica.
Al poco rato llegó el padre de Bisnehr, el señor José Camejo Castillo, quien fue alcalde del municipio Ortiz entre 1990 y 1995, y bajo cuya administración se hicieron los arreglos del templo y su reinauguración.
El Cura Caminante también saludó al párroco y dejó saber su mensaje por la paz de Venezuela, siendo gratamente recibido por su hermano de consagración. Sin terminar de llover tuvo que dejar a Ortiz para partir rumbo a San Juan de los Morros. Yo me quedé a conversar y conocer algo de este singular pueblo y de la familia Camejo.

El ex alcalde Camejo explicaba algunos detalles en la reconstrucción del templo, sus imágenes, sus bancos y de algunos personajes del poblado. Los 46 vitrales permiten “iluminar el interior del templo de día”, y de noche “se proyectan hacia afuera”.

Según recordó Camejo, el actual templo actual comenzó a construirse en 1886 y para fines de 1888 estaba concluida la parte frontal. Los planos son del arquitecto Juan Hurtado Manrique, el mismo que diseñó el Palacio de Las Academias de Caracas.
Hurtado Manrique muere en 1896 dejando inconclusa la iglesia y no fue sino hasta 1991, casi cien años después, cuando se reanudaron los trabajos por parte del Ejecutivo del Estado Guárico y la Fuerza Armada y el INCE Militar.
Su consagración fue hace 19 años. El 31 de agosto de 1997, durante la fiesta patronal de Santa Rosa de Lima, el para entonces arzobispo de Calabozo, monseñor Helímenas Rojo Paredes, consagró la imponente iglesia a solicitud del pueblo orticeño.
De manera que este año mientras Ortiz, el pueblo de las Casas Muertes, celebre una vez más sus festejos patronales, en Caracas, el padre Lenín Bastidas, posiblemente estará dando cumplimento a su promesa de “morir por la libertad y la paz de Venezuela, si el gobierno no atiende las peticiones de los venezolanos”.
Solo quedará el recuerdo de la motivación que el Cura Caminante que, cual padre Franceschini – personaje de la novela considerado testarudo como todos los santos - fue a llevar un mensaje y muy pocos lo escucharon en tan singular momento de la situación nacional.
Porque, igual que en toda Venezuela, muchos ciudadanos parecen estar abatidos por la época de peste y dolor en la que se inspiró al autor de las Casas Muertas.







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