martes, 7 de abril de 2015

PUBLICA @AleteiaES - Venezuela se unirá a la beatificación de Monseñor Romero





La Iglesia de Venezuela se sumará a los actos de beatificación de Monseñor Oscar Arnulfo Romero, arzobispo de San Salvador, “quien dio la vida por la defensa de los más pobres, y de los derechos de su pueblo”, muriendo asesinado el 24 de marzo de 1980 durante una eucaristía que celebraba en la capital de El Salvador.

El anuncio lo hizo el cardenal Jorge Urosa Savino durante la misa crismal que presidió el Jueves Santo en la catedral metropolitana de Caracas, en la que fueron bendecidos los óleos y aceites de consagrar; y en la que el salvadoreño monseñor Oscar Romero; y el venezolano monseñor Salvador Andrés Montes de Oca fueron presentados como ejemplos a seguir al presbiterio que renovaba sus promesas sacerdotales.

El cardenal Urosa Savino explicó que el arzobispo de San Salvador “fue asesinado para silenciar su clamor en defensa de los pobres, de los derechos humanos, de la paz”.

Detalló que la beatificación de monseñor Romero “fue decretada por el Papa Francisco después de un largo proceso y estudio de su vida y obra”, y tendrá lugar el próximo 23 de mayo, en la ciudad de San Salvador.

Aquí en Caracas, en la Iglesia de San Juan Bosco, a las 11 de la mañana, tendremos ese día una eucaristía de acción de gracias, para unirnos a la Iglesia en El Salvador, América Latina y el mundo entero, en el júbilo de alabar al beato arzobispo Romero”, puntualizó. Por tanto, invitó a dar “gracias al Señor por ese testimonio valiente de entrega de la vida por Dios y por el pueblo”.

Monseñor Montes de Oca

Pero el cardenal Urosa no sólo habló del martirio de monseñor Romero, sino que comparó su testimonio cristiano con el experimentado por el segundo obispo de la diócesis venezolana de Valencia, monseñor Montes de Oca, “insigne mártir de la libertad y la caridad”, aunque todavía no hay decisión sobre su causa en el Vaticano.

Narró que el obispo venezolano fue fusilado junto a once monjes, hace más de setenta años, por soldados nazis alemanes que asaltaron un convento de la Orden de los Cartujos, en la región de Toscana, Italia, por dar refugio a perseguidos políticos.

Plena comunión con la Iglesia

Estos dos sacerdotes son ejemplos preclaros de entrega, abnegación e identificación con Cristo, dijo el cardenal venezolano. “Hombres de Dios, de la Iglesia católica, no de una Iglesia parcializada y casi cismática, la supuesta Iglesia popular de aquellos días en El Salvador”, recalcó en su mensaje del Jueves Santo.


Y destacó que sus actuaciones estuvieron “en plena comunión con el Papa, que con valentía defendieron a los oprimidos y perseguidos, que cumplieron con su deber de defender a los oprimidos y de construir la paz; de ser, como Cristo, buenos pastores de la santa Iglesia católica, apostólica y romana”.


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