domingo, 21 de febrero de 2010

Las Milicias Campesinas del Hijo de Puta

Ramón Antonio Pérez

Caracas, 21 de febrero de 2010.- El show del 20 de febrero frente a las escalinatas de El Calvario, en Caracas, se convierte en una motivación más para que los ciudadanos no se rindan ante la pretensión de Hugo Chávez de instaurar un régimen comunista en Venezuela.

¡Cuánto cinismo y engaño a la población pobre! ¡Cuánta ignominia y ofensas contra los más menesterosos! ¡Cuánta manipulación contra quienes no han tenido la oportunidad de prepararse libremente para desconocer a quien vulgarmente los disfraza de milicianos campesinos y les entrega unos enmohecidos fusiles, haciéndoles creer que librarán la guerra final por la nueva independencia de Venezuela!

Da tristeza ver que algunos compatriotas, utilizados en sus necesidades elementales, se rinden ante las apetencias de poder del Tirano de Miraflores, envueltos en la mentira según la cual: están entregándole “todo el poder al pueblo”.

¡Bolivita, por Dios, ya basta de tonterías! ¡Ya basta de infamia! ¡Respeta a los más pobres! ¡Respeta a los hombres y mujeres de Venezuela! Chávez, deja de inventarte guerras. Un día de estos se te va escapar la locura y aquí pudiera pasar algo que los venezolanos no queremos: una verdadera guerra civil. ¿Quieres eso?

¡Bolivita, abre los ojos! Olvídate que en Venezuela no habrá una segunda independencia, a no ser la tecnológica y educativa. Olvídate que no serás el Segundo Libertador. El Mundo ahora es uno solo, no está dividido en toletes o colonias. Al menos, quien esto escribe, no se considera habitante de la Colonia de ningún otro país. La única Potencia que se debe reconocer es la del Reino de Dios, no la de Estados Unidos y menos la de Cuba, que es con la que verdaderamente tú nos estás invadiendo.

¡Chávez, tú no puede emular a Simón Bolívar! Careces de la preparación intelectual y moral para ello. Tu estatura política es muy corta; tu pensamiento es simple y guerrerista. No eres libertario sino entreguista. Tus actuaciones son interesadas, no de generosidad por los más excluidos. Aprendiste un discurso cuyas falsas costuras se descubren en la práctica monetarista y dictatorial que aplicas en Venezuela.

Por favor, no sigas engañando a esos pobres hombres, a quienes disfrazas de campesinos milicianos para hacerles creer que darán la vida por la patria y no por ti. No sigas utilizando a esos hombres y mujeres de la tercera edad que no saben disfrutar de la gloria de la libertad que significa llamarte dictador y sacarte en la cara que eres un grandísimo Hijo de Puta, como lo han sido todos los dictadores militares que el mundo ha tenido.

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