viernes, 29 de mayo de 2009

Alberto Cutié ahora es anglicano

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Estimados lectores, en algún momento tenía que ser. No podía escapar a dar mi opinión sobre el caso del ex sacerdote católico Alberto Cutié (El Padre Alberto). Creo que es el momento de hacerlo; pero para manifestar mi postura convalido en todas y cada una de sus partes, el reciente escrito del Padre Carlos Ares y desde su blog tomo el contenido. Adelanto que la decisión de irse a la Iglesia Anglicana, fomentará no muy cordiales relaciones entre ambas Iglesias, al menos en Estados Unidos. Fue un acto de “escapismo” al celibato al cual ya había renunciado, al parecer, desde hace años. Creo que el Padre Ares es una voz muy autorizada para comentar la situación. Posteriormente hablaré más extenso desde mi condición de laico. Espero visiten la página del Padre Carlos Ares... Las fotos son tomadas de Internet.
Hoy perdonen que sea restrictivo. Quiero dirigir este artículo solo a los católicos. No a los que se llaman católicos pero no aceptan en todo o en parte la doctrina de la Santa Madre Iglesia. No a los que niegan la infalibilidad del Romano Pontífice en materia de fe y moral. No a los que aún llamándose católicos han construido un sistema ecléctico de creencias tomando de aquí y de allá lo que les parece mas bonito. No a los que piensan que el celibato debe ser eliminado de los requisitos del sacerdocio. Así le hable a un puñado de personas nada mas, es a ellas y solo a ellas porque se que entenderán la indignación y la desazón que siento todavía y aún mas hoy después de conocer la nueva entrega de esa novela por capítulos que protagoniza el Raúl Amundaray del siglo XXI, Alberto Cutié.

Resulta que el señor ese, después de haber tenido una vida entera en la fe cristiana católica, de haber defendido a capa y espada la Sagrada Escritura apoyándose en la Tradición y el Magisterio ordinario y extraordinario, de haber creído y aceptado todos y cada uno de los dogmas y de haber tenido por verdadera la Una, Santa, Católica y Apostólica Iglesia, ahora, después de 40 años de vida descubre que “debajo de la sotana tiene pantalones”, se enamora y como “no puede asar dos conejos al mismo tiempo” (casarse y seguir siendo sacerdote al mismo tiempo) decide “convertirse” al anglicanismo, pasar a ser de ahora en adelante, protestante.

Y mas alcahuete el obispo anglicano Leo Frade que lo acepta, aún a sabiendas que su salida del catolicismo no fue por conflictos de fe, ni por diferencias profundas con los dogmas católicos, ni porque de repente descubriera que la verdadera iglesia no es la católica sino la anglicana, sino por “legalizar” ante los ojos de la comunidad el mero deseo sexual y sentimental que le arrastra a la mujer con la que se le descubrió en una playa de Miami y continuar, ahora anglicano, utilizando las vestimentas propias y celebrando los cultos propios de esa comunidad protestante. Yo pensaba que los Obispos de la iglesia anglicana eran mas serios y capaces de discernir entre una crisis de fe y el berrinche de un niño malcriado.

Ustedes creen que si no lo hubieran descubierto se hubiera cambiado de todas maneras? Yo creo que no… hubiera seguido utilizando su acartonada estampa de galán, celebrando misas, moderando programas católicos de tv., escribiendo sus consejos en las columnas de los periódicos, tal cual como lo había venido haciendo desde hacía al menos dos años atrás y que es la fecha en la que él mismo confesó que comenzó a llevar amores con la señora en cuestión.

El punto que he venido sosteniendo en artículos pasados es que Cutié ha utilizado la Iglesia Católica como trampolín para obtener fama. En realidad poco le importa a él la Iglesia Católica si de la noche a la mañana se cambia al Anglicanismo como si se cambiara un par de medias solo porque el color no es de su agrado. Tirar a la basura su formación católica, todo un sistema de creencias, todo un modo de vida solo porque quiere casarse y seguir jugando al cura y no lo dejan? Eso es simple y puro egoísmo. Ya lo decía mi bisabuela: “un pendejo jala mas que una yunta de bueyes”

Aquí no se trata de que Cutié tenga que buscar su felicidad a cualquier precio y a costa de lo que sea, se trata de tener pantalones para cumplir el compromiso que libremente aceptó al ser ordenado. Se trata de (salvando la edad) la esencia de 2 Macabeos 6,18-31. Se trata de fidelidad a Cristo y a su Iglesia. Se trata de que perdió el amor al sacerdocio ministerial y por eso empieza a buscar una iglesia hecha a su medida, en la que pueda hacer como le de la gana.

Mi estimado Cutié, si usted se va a inscribir en un club de futbol, tiene que respetar las reglas del deporte; usted no puede presentarse al campo de futbol con un bate de beisbol pretendiendo que el arquero le haga lanzamientos para que usted de un homerun. Eso diría mucho de su presunto interés por el futbol. De la misma manera su nueva decisión en esta novela por entregas dice mucho del “presunto amor” que le tenía a la Iglesia Católica y al sacerdocio ministerial.

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