lunes, 3 de septiembre de 2007

¿Es la Iglesia una farmacia o un supermercado?

Elsa Cueva de Rojas
chikitikcueva@hotmail.com
Me hago esta pregunta porque veo que mucha gente acude a la Iglesia cuando está enferma, tiene problemas, necesita bautizar o requiere una misa para un familiar o amigo difunto. Eso está muy bien porque en la Iglesia estamos para servir. Lo que no se ve bien es que si no consiguen lo que buscan, entonces se marchan a otro lado muchas veces sin importarle si el sitio al que acuden cumple con las enseñanzas de Jesucristo.
Ahora bien, ¿por qué escribo que van a la Iglesia como si fuese una farmacia? Porque si alguna persona pide que le oren y si el enfermo no se sana de inmediato entonces se van para otro lado. Si les dicen que deben cumplir con algunos requisitos igual se disgustan y se marchan a buscar su producto religioso en otro sitio donde les complazcan sus gustos.
Y digo que tiene a la Iglesia como un supermercado porque cuando necesitan algo van a comprarlo; y si no lo hay aquí lo habrá allá. Acuden cuando quieren bautizar al hijo, para que haga la primera comunión o cuando se van a casar. La gente cumple con los requisitos para recibir el sacramento, pero se marchan y regresarán cuando tengan otra necesidad.
Esto no debe continuar de esta forma. La Iglesia no es un expendio de sacramentos. La Iglesia la formamos los bautizados, y todos debemos tener conciencia de que es el Espíritu Santo que actúa; que es el Cuerpo Místico de Jesucristo, donde está presente y vivo en cada sacramento.
No sólo debemos acudir al templo buscando servicios, sino que es allí donde debemos acudir para alabar a Dios. Es el lugar para encontrarnos con Cristo Vivo que está esperando por cada uno de nosotros, para acompañarnos en el diario caminar, darnos fortaleza y sabiduría en las dificultades que se nos presentan en la vida.

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