jueves, 5 de julio de 2007

El padre Manuel García celebró 36 años al servicio de Dios

Ramón Antonio Pérez

Aquella tarde del 20 de junio pasado, los asistentes a la celebración eucarística percibieron que una frase con hondo sentimiento se le entrecortó durante la homilía a este sacerdote de origen español. “Si me voy de aquí a otro sitio con más riquezas y mejores condiciones de vida, de todas formas seguiré siendo pobre y me sentiré solo, porque no los voy a tener a ustedes. Ustedes han sido los mejores amigos y la mayor riqueza que Dios me ha dado; por eso no me voy”, dijo.
Es el padre Manuel García, quien nació en Galicia en 1945 y fue ordenado sacerdote el 20 de junio de 1971. Indicó que luego de cumplir con distintas actividades pastorales en otros ámbitos de la Iglesia Católica, llegó a Venezuela en 1981, y a partir de 1991, fue asignado a la parroquia “San Miguel Arcángel”, en la urbanización “Oropeza Castillo”, en Guarenas.
Narró en la homilía de sus 36 años de vida sacerdotal, que antes de venir a pastorear al Pueblo de Dios en Guarenas, en cierta ocasión fue enviado a la zona a visitar algunos aspirantes al sacerdocio, pero debido a un aguacero que lo recibió y a las pésimas condiciones de la zona, aseguró que nunca le gustaría trabajar aquí. “Sin embargo, una cosa piensa el hombre y otra es la que Dios le tiene asignada”, dijo de manera muy reflexiva.
El padre Manuel invitó a los católicos de Guarenas a seguir fieles con el compromiso cristiano, ya que en la fidelidad y en la perseverancia de Dios, es donde se pueden superar las debilidades y problemas que se puedan presentar. Treinta seis años de vida sacerdotal no son poca cosa, y sí una gran riqueza espiritual en la que dijo sentirse "bendecido por Dios, sino no los hubiera podido cumplir porque siempre hay altos y bajos; momentos buenos y malos”.
Al culminar la celebración, un grupo de fieles católicos asistentes de sus labores pastorales, le obsequiaron una torta y le cantaron el tradicional “Cumpleaños feliz”, a este digno ejemplo de la constancia y de la humildad.
Video del padre Manuel García en sus 36 años de ordenado

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