martes, 16 de febrero de 2016

¡PREOCUPACIÓN SALESIANA! El hambre no deja estudiar a niños indígenas en el Alto Orinoco



La falta de alimentos pone en peligro la salud y la escolaridad de más de trescientos niños en el Amazonas

Ramón Antonio Pérez / @GuardianCatolic

Caracas, 10 de febrero de 2016.- Como  pastores, no podemos ignorar la misión del Estado en el campo  educativo, velando de un modo particular por la educación de los  niños y jóvenes”. El anterior es uno de los compromisos de la iglesia católica, contenido en el Documento de Aparecida; es un aliciente en plena vigencia para denunciar la triste situación alimentaria por la que están pasando miles de niños, y de manera muy especial, los niños indígenas del municipio Alto Orinoco, estado Amazonas, Venezuela.

La situación es descrita en su blog,por el cooperador salesiano Euro Lobo, asumiendo la preocupación desde el ejercicio apostólico que la Congregación de Don Bosco cumple en uno de los lugares más inhóspitos de Venezuela: la U.E. “La Esmeralda”, en el Alto Orinoco.

¿Cuántos niños se encuentran en esta situación?

Según indica Euro Lobo, más de mil niños indígenas son atendidos integralmente por los hijos de San Juan Bosco en el Alto Orinoco. En el colegio “La Esmeralda” tienen una matrícula de 300 estudiantes, y de estos180 están bajo la modalidad de casa hogar.

“Viven internos en la escuela durante todo el periodo escolar incluyendo fines de semana y feriados, debido a la lejanía de sus comunidades de procedencia”, refirió Lobo quien también es abogado y periodista. “Todos son indígenas, en su mayoría pertenecientes a los pueblos Yanomami y Yekuana”, agrega en la nota.

Por su parte, el joven sacerdote salesiano Wilfredo García, consultado sobre este tema considera necesario “que estos niños, nuestros niños venezolanos, se alimenten adecuadamente(porque)la escuela y la casa hogar dependen 100% del programa de alimentación escolar del Estado Venezolano”. Pero, “desde el pasado año escolar están sufriendo una grave crisis debido a la disminución continua de los alimentos”.

Explicó que los estudiantes “externos” no han podido gozar del beneficio del programa, para salvaguardar la seguridad alimentaria del Internado, y no obstante, todavía resulta insuficiente la comida. “Los representantes de los externos aceptaban esta situación con el fin de que los muchachos internos puedan estudiar”, ratificó García.

Sin comida, sin educación y sin paz

En el primer periodo del año (15 de septiembre al 18 de diciembre) solamente se pudo impartir clases durante un mes, desde el 4 de noviembre al 4 de diciembre; y en lo que va de 2016 no se han podido iniciar las clases.

Los salesianos del Alto Orinoco notan como el ideal educativo, plasmado en la Constitución, en las Leyes Educativas y en los derechos humanos, es una realidad muy lejana en el municipio. “Pareciera no solamente estar alejado físicamente de los centros más poblados del país, sino también alejados afectiva y efectivamente”.

Preocupados ante esta realidad los salesianos han tocado la mayor cantidad de puertas posibles, esperando aún alguna respuesta, mientras el calendario escolar sigue avanzando sin detenerse. “Sin comida no hay escuela, sin comida no hay educación, sin comida la armonía y la paz se encuentran amenazadas”, aseguró Wilfredo.

Para Euro Lobo, es hora del compromiso. Y del compromiso nacional e internacional, agrega el redactor. “Estos hermanos indígenas necesitan de nuestro apoyo y sobre todo del gobierno, nacional y regional, son parte de nuestro país, merecen la igualdad y sobre todo nuestra mano amiga”.






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