jueves, 28 de mayo de 2015

¡PEREGRINACIÓN ANUAL A TÁRIBA! Seminaristas tachirenses rezaron a la Virgen de la Consolación


“Ustedes vienen con ese sentido de peregrinación, y están claros que no debemos estar estancados sino salir al encuentro con los demás”, les dijo Monseñor Moronta 
Muchachos sean capaces de dejarse vencer por el Espíritu Santo de tal modo de que tengan la fuerza del Paráclito y puedan ir hacia adelante”, dijo el Obispo de San Cristobal, Monseñor Mario Moronta a un grupo de seminaristas con motivo de la peregrinación del pasado 27 de mayo, a la Basílica Nuestra Señora de La Consolación, en Táriba”.
Según una nota de prensa emanada desde esta diócesis andina, “cada año el seminario efectúa esta peregrinación para clausurar el mes de mayo, en el que se le rinde homenaje a la Virgen María”. El recorrido comenzño en la casa formativa de Palmira, descendiendo por Toiquito hasta llegar a Táriba, y allí entrar a la Santuario Basílica de Nuestra Señora de la Consolación.
La misa fue presidida por el obispo diocesano Monseñor Mario Moronta, quien fue invitado por el padre Victoriano Rodríguez, rector del Seminario, para que compartiera con los seminaristas sus 25 años de vida episcopal.
Durante la homilía monseñor Moronta, manifestó: “me uno al homenaje que ustedes hacen a la Virgen para que ella siga protegiéndolos y guiándolos” y explicando el significado del peregrinaje afirmó: “ustedes vienen con ese sentido de peregrinación, y están claros que no debemos estar estancados sino salir al encuentro con los demás”, esto para dar a entender que el pastor del pueblo de Dios no debe permanecer en la sacristía, sino salir a las periferias.
De una manera cordial indicó también que “la gente ve en nosotros no unos aprovechadores, sino unas servidores”, esto para invitarlos a no ser candidatos que ven al sacerdocio como un privilegio, una clase social distinguida o una condición para aprovecharse del pueblo de Dios.
Según la oficina de prensa, en esta ocasión participaron 74 jóvenes de la comunidad del seminario mayor, conformado por los alumnos de filosofía y teología y la comunidad del seminario menor, que cuenta con una población de 227 niños y adolescentes.
Virgen protectora

Se debe recordar que el seminario diocesano “Santo Tomás de Aquino” es la casa de formación sacerdotal que el pasado 02 de febrero celebró 90 años configurando pastores para el Táchira, Venezuela y el mundo. Desde que se inauguraron sus instalaciones en Palmira, fue consagrado el seminario a la Virgen de la Consolación por monseñor Alejandro Fernández Feo.
Oraciones personales
Entre los peregrinos asistentes las expresiones de intencionalidad fueron variadas. El padre Luis Blanco haciendo alusión a su visita a la Virgen dijo que consistía en “aprovechar para pedirle a ella que es la poderosa intercesora por tantas necesidades, para pedir por el Papa, los obispos, los sacerdotes, del seminario, los jóvenes seminaristas, las necesidades de la patria, además de ser una oportunidad fundamental para renovar la devoción a la Virgen, el amor al Señor y ayudar en tantas necesidades desde la oración”.

El padre Luis Homero Guerrero, director espiritual del seminario mayor y organizador de la actividad religiosa señaló que la misma se hace cada año y que estaba allí ante la Virgen “pidiéndole por los jóvenes seminaristas, por la vocación de cada uno de ellos, por sus estudios además de renovar como creyente la devoción a la Santísima Virgen María recibida de su familia”. Agregó que en el mes de mayo los grupos de teología y filosofía llevaron a cabo actividades marianas, rosarios comunitarios, charlas de formación y foros para intensificar el amor a la Virgen María y se dieron a conocer algunas advocaciones como la Virgen de la Consolación de Táriba, la Virgen de Coromoto, Nuestra Señora de la Paz de Trujillo y la Divina Pastora de Barquisimeto.

La apreciación del seminarista José Luis Pereira, nativo de Pregonero y estudiante del primer año de Teología fue: “en este día en que nos encontramos peregrinando como fieles devotos de la santísima Virgen María, quiero de manera especial ofrecer a ella mi vocación, mi familia, mis preocupaciones, abandonarme en las manos de ella para poder encontrar el camino hacia su hijo”.

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