jueves, 9 de octubre de 2014

Devotos de José Gregorio Hernández anhelan su beatificación

A 17 días de celebrarse el natalicio del Dr. José Gregorio Hernández, los devotos en Maturín del Siervo de Dios, como le han llamado, anhelan su pronta beatificación, según ha publicado La Prensa de Monagas

Este 26 de octubre se conmemoran los 150 años de su nacimiento y en la mente de los venezolanos, en especial de los monaguenses, se conservan intactas todas las acciones y ayudas que le brindó a los enfermos de su época y que luego de su deceso, se han venido presentando.

Desde niña, Erika Cordero, de Las Terrazas, es devota del Dr. José Gregorio Hernández y su fe se afianzó luego que a su primogénita se le diagnosticara un acceso en la cara, que la mantuvo hospitalizada por 12 días.

“Los médicos le colocaban a mi bebé de seis meses antibióticos, pero ningún medicamento le funcionaba y mi niña cada día empeoraba más”, recordó Cordero.

Explicó que una noche, desesperada, bajó a la entrada principal del Hospital Universitario “Dr. Manuel Núñez Tovar” y de rodillas le pidió por la salud de su pequeña, de manera instantánea la niña comenzó a dar señales de mejoría.

“Desde entonces, todos los lunes le coloco una vela blanca como señal de agradecimiento”, dijo.

Otra fiel devota del Siervo de Dios es Iris Ricarda de San Luis, quien recuerda cómo un hijo de un amigo señala que fue operado por José Gregorio Hernández cuando padecía un tumor cerebral hace un buen tiempo.

“El doctor José Gregorio le salvó la vida a ese joven y él después de 15 años, aún lo sigue afirmando, porque lo vio a su lado cuando estaba en un hospital en Caracas, donde era atendido por los médicos”, expresó.

Testimonios

Erika Cordero. La Terrazas: “No entiendo por qué El Vaticano se ha tardado tanto para conceder la beatificación del doctor José Gregorio”.

Iris Ricarda. San Luis: “Mi mamá también era devota de él y nos inculcó su fe por el siervo de Dios y lo mismo hago con mis hijos”.

Eiliva Cedeño. El Corozo: “El doctor me ayudó a salir bien durante el parto de mi hija y una paciente me regaló una estampita que conservo”.


Clemencia Leonett. La Toscana: “Deseo verlo convertido en un verdadero santo y que la Iglesia lo reconozca, porque son varios los milagros”.

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