domingo, 8 de septiembre de 2013

Monseñor Pietro Parolin pidió al Nazareno de San Pablo le ayude en nuevo cargo en El Vaticano


Yo pido muchas oraciones y he venido aquí a pedirle al Nazareno de San Pablo que me ayude a cargar con mi nueva cruz”, dijo al referirse a sus nuevas responsabilidades como Secretario de Estado del Vaticano.

Ramón Antonio Pérez
@GuardianCatolic
Foto Cortesía: FACEBOOK

Caracas, 08 de septiembre de 2013.- Monseñor Pietro Parolín, recientemente nombrado Secretario de Estado del Vaticano, aprovechó la visita a la Basílica Santa Teresa de Caracas en el marco de la jornada de ayuno y oración convocada por el Papa Francisco, para elevar sus oraciones ante el ‘Nazareno de San Pablo’, la imagen de piedad popular más emblemática de los caraqueños.
 
Dijo que la designación de su nuevo cargo le ha generado sentimientos encontrados, y con éstos llegó a la Basílica Santa Teresa, donde fue invitado por el Cardenal Urosa para aprovechar el momento y encomendarse a la venerada imagen.

“Para mi es una gran emoción estar frente al Nazareno de San Pablo porque normalmente el Señor nos pide ser los Cirineos de su Cruz, pero le he pedido que sea Él, el cirineo de mi cruz”, dijo a los periodistas.

Relató que “fue una gran sorpresa para mí cuando el Papa Francisco me pidió que le ayudara en el Vaticano, aunque siento una gran preocupación frente a la responsabilidad de este cargo”.

El laicado es una gran fuerza en Venezuela


Por otra parte, Monseñor Parolín dijo que los laicos venezolanos son una gran fuerza.

“El laicado en Venezuela representa una gran fuerza que trabaja por la misión de la Iglesia, bien sea a título personal o en movimientos organizados. Es un patrimonio muy precioso y les pido que se lancen a la arena de la vida diaria: en la política, en la cultura, en los medios de comunicación. Allí donde los hombres viven, trabajan, luchan, sufren y gozan”, expresó con gran alegría.

En ese sentido recordó los lineamientos del Concilio Plenario Venezolano para los laicos. “Deben saber poner la levadura del Evangelio; ser sal y luz de esta sociedad venezolana, porque el laicado venezolano debe decir una palabra fundamental para resolver los problemas de este país”.

Se va “enguayabado”

Emocionado dijo que recordará a Venezuela “con un gran guayabo, con mucha nostalgia porque aquí vivió momentos muy entrañables”. También pide que el dialogo interno, al que ha colaborado como Nuncio Apostólico, pueda seguir entre los venezolanos y logre extenderse a todos los sectores de la vida nacional. “Hay que hablarse y buscar juntos la solución”.

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