lunes, 21 de noviembre de 2011

Obispo de Guarenas pidió “volver la mirada a la Madre de Dios” durante fiesta de la Virgen de Copacabana



El Prelado también hizo un llamado a la paz, a la tolerancia y al amor entre los habitantes de este terruño. “A pesar de las diferencias y las dificultades, que no son ajenas a esta población, elevemos nuestras plegarias  la Virgen de Copacabana para que las necesidades de nuestra gente encuentren las respuestas adecuadas”, dijo.

Ramón Antonio Pérez
@GuardianCatolic

Mons. Guatavo García Naranjo.
Guarenas, 21 de noviembre de 2011.- “Los guareneros tenemos claro que en la imagen de nuestra Patrona vemos a la Madre de Dios, y que la joya de esta población se llama la Virgen de Copacabana. Por eso yo los invito a que volvamos la mirada a María Santísima y le encomendemos a sus habitantes, y que junto a los que están lejos en otras tierras pero que tienen sus raíces en esta ciudad, continuemos por el camino de fe mariano que nos lleva a nuestro Señor Jesucristo”.

Quien así se expresó fue Monseñor Gustavo García Naranjo, durante la celebración eucarística que presidió este lunes con motivo de los festejos en honor a la Patrona de Guarenas, en el Santuario Diocesano de Nuestra Señora de Copacabana de esta ciudad. Las emotivas intervenciones del Prelado arrancaban sonoros aplausos entre la feligresía que llenó las tres naves de este templo mariano.

El Prelado también hizo un llamado a la paz, a la tolerancia y al amor entre los habitantes de este terruño. “A pesar de las diferencias y las dificultades, que no son ajenas a esta población, elevemos nuestras plegarias  la Virgen de Copacabana para que las necesidades de nuestra gente encuentren las respuestas adecuadas, no sólo en el plano espiritual, sino también en el material, dijo.

Monseñor García Naranjo estuvo acompañado del párroco de “Nuestra Señora de Copacabana”, Monseñor Benito Alberto Perdomo, y los presbíteros: Pedro Briceño Falcón, de la parroquia “Sagrado Corazón de Jesús”; Miguel Marín, de “Jesús Obrero”;  Francisco Javier Berrío López, de “Nuestra Señora de La Encarnación” de Caucagua; Carlos Frías, de la parroquia “Santa Cruz de Pacairigua” de Guatire; y Ramón Márquez Ñañez, de “Nuestra Señora del Carmen” de Araira. Igualmente estuvieron presentes los Diáconos Permanentes Juan Pedro Quintero, administrador parroquial de “San Miguel Arcángel”, el canciller de la Curia Diocesana, Félix Colmenares y Emilio Ascanio.

Los sacerdotes de la zona acompañaron al Obispo de Guarenas en la celebración de esta fecha.

Con la mira de la Copacabana.

La Copacabana cerca de su gente

Diversos fueron lo aspectos que en esta ocasión llamaron la atención de los guareneros durante su Fiesta Patronal. La primera impresión fue el arreglo del templo. Esta vez tenía recubiertas las diez columnas principales con tela blanca que se elevaba hasta el techo de esta “Casa de Oración y Puerta del Cielo”, como está escrito en el arco frente al altar. Las telas entrecruzadas y desplegadas formaron un hermoso cielo blanco desde donde se desprendían ramilletes de lágrimas cristalinas que daban la sensación de cascadas divinas. Los arreglos florales, tenían un marcado color blanco predominando las rosas, y en menor cantidad los claveles, dalias y crisantemos.

A un costado del templo estaba colocada la réplica de madera más grande de la Virgen de Copacabana, la misma que estuvo durante seis meses recorriendo parroquias, comunidades, caseríos y barriadas de la Diócesis de Guarenas.

Cerca del altar estaba la vieja estatuilla de cedro copia de la elaborada por el indígena Tito Yupanqui en Bolivia. Fue bajada de su pedestal para colocarla más cerca de sus feligreses quienes no perdieron tiempo en fotografiarla. La Virgencita de Copacabana estaba protegida por una estructura de vidrio que permitía mostrar la peana de madera donde se sostiene y la corona que la recubre en su totalidad. Esta vez se observó sin vestimenta pero ello permitía mostrar todo el esplendor del dorado que le envuelve el cuerpo entero, aunque su rostro moreno, se mantiene con las mismas características desde que llegó para fundar a Guarenas en 1621.

La réplica de la Virgen de Copacabana.

La festividad no contó con las visitas de los candidatos presidenciales como si fue el caso de la Fiesta de “La Chinita” en Maracaibo. Pero los aspirantes a la alcaldía local estaban desplegados por el Santuario con su séquito de acompañantes, entregando estampitas religiosas, repartiendo besos, abrazos y muchas promesas.

Por supuesto, no dejó de sorprender la presencia del burgomaestre Freddy Rodríguez. Permaneció en actitud de respeto en uno de los primeros puestos. Algunos feligreses le decían al alcalde: “Me alegro de verlo aquí, señor Alcalde. Y luego, para sus adentros o entre amigos comentaban: ¡Que bueno que los evangélicos asistan al templo católico!”.  Freddy estaba ataviado con elegante traje azul de finas rayas claras y corbata también a rayas que entonaba con el blanco predominante en el templo. Se le vio siempre alegre junto a la Reina de las Fiestas Patronales y otras chicas de la ciudad, así como algunos integrantes de su tren ejecutivo y grupo partidista.

El alcalde Freddy Rodríguez estrecha la mano de Pedro Martínez y recibe su ícono de Guarenas.

Político al fin, el alcalde Freddy Rodríguez, no perdió tiempo cuando le facilitaron el micrófono para agradecer al Obispo por sus emotivas palabras. Aprovechó en jerga protestante pedir la “bendición de Dios Todopoderoso para todos”. Previo a ello arrojó pétalos de rosas sobre un libro promocionado por la Alcaldía de Plaza en honor a la fallecida guarenera, ecologista e indigenista, María Emilia Reyes. Dijo recordarla desde “mi época de estudiante y junto a ella aprendí a librar luchas por el bienestar de esta ciudad, y ahora me honra bautizar este libro”.

El alcalde y las jóvenes que participaron en el reinado de belleza por la fiesta patronal.


Monseñor Benito Alberto Perdomo párroco de Nuestra Señora de Copacabana de Gurenas, muestra la réplica de la patrona de esta localidad mirandina.
El Obispo recordó que la imagen de la Virgen de Copacabana llegó este sábado a su parroquia en esta ciudad, después de recorrer durante seis meses, todas las comunidades y parroquias de la Diócesis de Guarenas, como parte de un peregrinar misionero que cumplió en toda esta jurisdicción eclesiástica.

Indicó que la calle comercio, frente al Banco Provincial, fue el lugar escogido por los guareneros para recibir a su venerada imagen morena. Allí estaba el párroco de Nuestra Señora de Copacabana, Monseñor Benito Alberto Perdomo, quien paseó brazo en alto a la réplica de madera, fuera del pedestal de vidrio.

Pero también fue recibida y acompañada hasta el Santuario Diocesano que lleva su nombre, por los movimientos y agrupaciones culturales de esta población como la Parranda de San Pedro, la Parranda de San Juan, La Viejita de Guarenas, Las 3 Burriquitas Indígenas de Guarenas y los niños indios coromotanos.

Cierre de la Fiesta Religiosa




El Comité la Fiesta Patronal Religiosa encabezado por Pedro Martínez y Milagros González, entregaron iconos representativos de la ciudad a algunos personajes. Entre ellos estuvo Monseñor Gustavo García Naranjo, el alcalde Freddy Rodríguez, y la Banda de músicos “Alí González”.

Al recibir la bendición final un grupo de esta banda se hizo presente entonando las canciones “El Totumo de Guarenas” y “Caminito de Guarenas”, con lo cual el templo, cambió para convertirse en un lugar no sólo de oración y culto religioso, sino de reencuentro de sus pobladores con la guarenidad y sus tradiciones. En la noche correspondió el turno a la fiesta popular que amenizó la jornada nocturna frente a la Plaza Bolívar con la banda de rock Desorden Público.  


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