lunes, 12 de abril de 2010

“PANICO MORAL”


Comunicado de monseñor Mario del Valle Moronta Rodríguez, Obispo de San Cristóbal de Venezuela, sobre los ataques a la Iglesia, al Papa. Y sobre la mala conducta de un grupo de Sacerdotes

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“PANICO MORAL”


El afamado profesor MASSIMO INTROVIGNE, italiano, quien dirige un Centro de estudios sobre sectas y religiones, hace poco nos advertía del “pánico moral” que pretendían crear algunos medios de comunicación escritos de Estados Unidos. Lo hacía al referirse al doloroso y escandaloso problema de la pederastia por algunos miembros de la Iglesia. A la vez, señalaba cómo esos medios de comunicación social pretendían desvalorizar la figura del Papa Benedicto XVI, acusándolo calumniosamente de no haber intervenido ante dichos casos.
A la vez, el mencionado autor hablaba de toda una campaña contra la Iglesia Católica: sencillamente para destruir su credibilidad y su confiabilidad. A esto se unen, con gran fuerza, algunos canales televisivos que suelen transmitir programas con orientación científica o pseudo-científica. El año pasado esos canales se valieron de la época de Semana Santa para promocionar algunos programas que estaban dirigidos contra la Iglesia y contra la Palabra de Dios. Anunciaban “grandes revelaciones” que harían resquebrajar los cimientos de la Iglesia. Todos se basaban en escritos apócrifos que eran considerados como auténticos y habrían sido escondidos por la misma Iglesia, por el mero interés de que sus fieles no fueran contaminados.
Esos programas, sobre todo el que hacía referencia al “Evangelio de Judas” (Escrito apócrifo), no lograron su objetivo final, pero sí hicieron mucho daño, sencillamente porque influyeron en no pocos espíritus débiles. Actualmente, vuelve la andanada de programas en dichos canales que insisten en el fin del mundo, en las profecías de destrucción, en como el sudario de Turín habría sido un boceto de .Leonardo Da Vinci. Eso y mucho más.
Todo conspira a una orquestada acción contra la Iglesia. En el caso de los ataques contra el Papa y la Iglesia, hay un fundamento: la mala conducta de un grupo de sacerdotes. Sin embargo, no se tiene presente la acción emprendida por la misma Iglesia, con sus investigaciones y con la toma de posición de la alta jerarquía de la misma Iglesia. No se menciona, por ejemplo, como las causas han sido llevadas; cómo incluso algunos pastores, que actuaron con debilidad ante esos casos, fueron sancionados, cómo el Papa no sólo ha pedido perdón en nombre de todos los miembros de la Iglesia, sino que ha ordenado una seria visita apostólica en instituciones eclesiales y diócesis… Eso no es noticia para quienes quieren promover el “pánico moral”.
Hace ya varios años sucedió algo parecido: cuando el Siervo de Dios Papa Pablo VI publicó la Carta Encíclica POPULORUM PROGRESSIO, la “gran” prensa de Estados Unidos y del mundo lo acusó de izquierdista y comunista; un año más tarde, al publicar HUMANAE VITAE, la misma prensa lo atacó y difamó diciéndole que era un conservador y retrógrado, cerrado a la modernidad… Todo porque el Papa no había bailado al son que ellos querían.
¿Por qué tanto afán de crear un “pánico moral”? No hay sino una respuesta: se están tocando los intereses de quienes, de una manera u otra, tienen seriamente comprometida su “moralidad”. Se crean criterios, se promueven opiniones, se desvaloriza la dignidad de la persona humana… en el fondo, no hay sino algo que puede definir esa actitud: la amoralidad. Quienes así actúan son amorales, no tienen el menor escrúpulo. Se crean corrientes de opinión para atacar lo que verdaderamente es fuerte. Ellos se olvidan de la promesa del Señor Jesús: que el poder del maligno no podrá destruir a la Iglesia.
Ese pánico moral apunta a crear mentes angustiadas. ¿Por qué esa prensa y esos medios de comunicación social no publican o producen lo que es verdad? ¿Por qué un ataque tan despiadado hacia la fe de los creyentes de toda religión? ¿Por qué no se habla de los ataques que se tienen en contra de la inocencia de los niños por la pornografía dirigida y creada desde grandes centros mundiales de producción? ¿Por qué no se denuncia el tráfico de seres humanos? ¿Por qué no se denuncian los nuevos muros que se están elevando para dividir familias, culturas y pueblos, o para impedir a los inmigrantes ir en búsqueda de algunas fuentes de trabajo? ¿Por qué no se habla de la inmoralidad de los casinos, de la prostitución o de la promoción de lo “Light” como estilo de vida? ¿Acaso no será porque es la forma de existir y de enriquecerse de muchos que se sienten señalados por la doctrina de la Iglesia o por la gente de buena voluntad?
Nos duele y avergüenza que haya sacerdotes que tengan esas conductas reñidas con la fe, con el ministerio sacerdotal y con la dignidad humana. Nos duele y avergüenza; más aún, pedimos perdón por lo que ello haya supuesto en tantas personas…. Pero no todos los sacerdotes son pederastas ni corrompidos. El número de pederastas de otras profesiones es mayor. Incluso, las estadísticas hablan de un elevado número de padres y madres pederastas…. ¿acaso no sucede eso en nuestra sociedad? Es necesario denunciar y sancionar a los ministros de la Iglesia que hayan cometido esa gravísima falta, así como otros delitos mayores… Sin embargo, es necesario reconocer que son muchos más los que de verdad han tomado en serio el trabajo del evangelio y el testimonio evangélico como proyecto de vida.
Pero resulta fácil emprenderla con la Iglesia. Y se emprende contra ella por los errores de unos cuantos. Esos errores deben ser corregidos, subsanados y sancionados sus responsables. Es la tarea de la jerarquía. Decir que no se ha hecho nada tampoco es el camino correcto: las investigaciones que realiza la Iglesia mediante sus respectivos órganos jurisdiccionales apuntan a que se aclare la verdad y se consigan los responsables. El Papa Benedicto XVI ha sido enfático en ello y ha mostrado en los últimos tiempos como sí se está actuando de verdad.
El camino fácil es el del ataque contra las instituciones y personas serias. Quienes lo hacen encuentran eco en mentes y espíritus débiles… Quienes lo hacen no tienen escrúpulos y, aunque puedan llamarse creyentes, hace muchísimo tiempo están bien alejados de Dios. Están promoviendo la cultura del “vale todo”…. Pero cuando se arrecia por parte de la Iglesia y de otras denominaciones religiosas el mensaje de conversión, el anuncio de los principios,… o se empiezan a tomar decisiones que no se esperaban y que pone al descubierto que también hay otros muchísimos responsables del despelote moral en la sociedad… entonces, el camino fácil es el de crear y promover el “pánico moral”.
Miente y miente, que en el fondo serás creído… ¿Lo conseguirán? Ellos tienen los mecanismos para hacerlo…. Pero, no hay que olvidar un principio importante: La verdad es la que hace libres… y la verdad viene de Dios. La verdad en los creyentes no crea pánico, sino seguridad y salvación… pero en el pecador o en el que está encerrado en su egocentrismo o con una cerviz endurecida por los intereses particulares… esa verdad, la que viene de Dios, sí les crea a ellos un auténtico “pánico moral”.

+Mario Moronta R., Obispo de San Cristóbal

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