lunes, 19 de mayo de 2008

Diócesis de Guarenas avanza en la construcción del Proyecto de Renovación Pastoral

El “Problema Fundamental” de la Diócesis, fue abordado a partir de nueve núcleos, es decir, las insatisfacciones más sentidas por la feligresía católica en las parroquias de la zona
Ramón Antonio Pérez

Guarenas, 18 de mayo de 2008. Monseñor Gustavo García Naranjo, empeñado en motivar una reestructuración a fondo de la Iglesia Católica en el eje de Guarenas–Guatire-Barlovento, se reunió con los responsables de los movimientos de apostolado seglar; los secretariados de pastoral y departamentos de la Diócesis de Guarenas, para analizar nueve núcleos problemáticos y determinar los futuros posibles dentro del Proyecto de Renovación Pastoral Diocesano, el cual regirá esta entidad eclesial los próximos 27 años. La actividad contó con la presencia del padre Eduardo Campañolo, especialista en pastoral; la Hermana Rebeca Aguilar, de la Congregación de las Misioneras Guadalupana y demás integrantes del equipo coordinador del Proyecto.
Los asistentes abordaron el “Problema Fundamental” de la Diócesis de Guarenas, a partir de una metodología de análisis centrada en las visiones retrospectivas y prospectivas de nueve núcleos problemáticos, cúmulo de insatisfacciones revelado por la feligresía católica en consultas realizadas en las diferentes parroquias de la zona.

Compromiso de todos
Monseñor García Naranjo precisó que hace más de un año, las distintas parroquias iniciaron un trabajo de investigación para conocer “La fotografía de la realidad diocesana”, en la que se detectaron los problemas pastorales fundamentales, retomando de esta manera el Modelo Ideal de la Diócesis de Guarenas. Así también se divisaron las dificultades básicas que aquejan tanto a la población como al entorno eclesial en los aspectos sociales, políticos, económicos, educativos y culturales. “Es una realidad que involucra a todos los habitantes del eje diocesano”, dijo el Prelado.
El Obispo de Guarenas invitó a los asistentes a concretar este plan, considerando avanzar hacia la construcción de una Diócesis más fuerte en sus fundamentos cristianos; con mayor arraigo en la sociedad; y que junto a los más necesitados asuma un compromiso social desde la perspectiva de la realidad concreta de la fe católica.

Iglesia de futuro comunitario
Por su parte, el padre Campañolo expuso que la propuesta del Plan Global de Evangelización está concebida para un plazo de 27 años. Contempla tres etapas con fases de tres años cada una, que al ser lapsos de corto tiempo permitirán evaluar el camino andado, corregir y reacomodar las estrategias. “La visión prospectiva como parte de la metodología utilizada en este plan diocesano permitirá que en el futuro ciertas cosas se puedan propiciar a partir de los hechos ocurridos y evaluados”, señaló.
La primera etapa es Kerymática, lo cual significa que es para anunciar el evangelio. Tiene por objetivo sensibilizar a los bautizados en cuanto a la práctica de los valores humanos y cristianos, a fin de optar por una experiencia significativa de comunidad.
La segunda etapa ha sido denominada Pre Catecumenal y pretende redescubrir y profesar la fe en Cristo por parte del pueblo cristiano, a fin de aceptar la Palabra de Dios como sentido de vida. Mientras que la tercera etapa llamada Catecumenal tiene como meta alcanzar la madurez como pueblo de Dios y comunidad creyente asumiendo el estilo de vida, acción y organización coherente con la fe cristiana.

Núcleos problemáticos
El análisis sobre la investigación realizada en las parroquias arrojó nueve núcleos con problemas concretos del ámbito diocesano: la población; iglesia y política; iglesia y cultura; economía diocesana; la familia; juventud; servicios pastorales; agentes de pastoral y estructuras de la Diócesis.
En conclusión, los asistentes acordaron que el problema fundamental de la Diócesis Guarenas “es la falta de conciencia de comunión, la insuficiencia de estructuras y de criterios pastorales que generan desarticulación y distanciamiento de los agentes de pastoral entre sí, y de ellos con la comunidad, impidiendo el diálogo, la participación, colaboración, formación y renovación diocesana, condicionado por la crisis en la vivencia de los valores morales fundamentales en la familia y en la sociedad, el sincretismo religioso y el individualismo".

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