martes, 19 de diciembre de 2017

El impresionante milagro que eleva a los altares a la Madre Carmen Rendiles


La nueva beata venezolana sanó el brazo paralizado de una médica cirujana que sufrió una descarga eléctrica mientras operaba a un paciente en Caracas


Aquél 20 de mayo de 2003, Trinette Durán de Branger, que durante muchos años ejerció como médica cirujana en el hospital “Miguel Pérez Carreño” de Caracas, no podía dar crédito a lo que vivió, mientras operaba a un paciente de tumor de colon como cirujano principal. 
En el quirófano del centro médico, se desprendió un cable sin protección que estaba pegado a la mesa quirúrgica, recibiendo la doctora una fuerte descarga eléctrica en el brazo derecho que quemó su guante y los dedos índice y pulgar.
El paciente estaba protegido con una colchoneta plástica y debido al aislante no sentía la corriente eléctrica que torturó por momentos a la profesional de la salud.
Los médicos que acompañaban a Trinette después de prestarle los primeros auxilios, sin tener idea del alcance de la descarga procedieron a trasladar al paciente a otro quirófano porque ya estaba entubado. Luego, como responsable de aquella cirugía, la valerosa mujer continuó con la operación, a pesar del “corrientazo” recibido en su brazo derecho.
Desde ese día, la doctora Trinette sufrió un dolor intenso en todo el brazo, pérdida de fuerza y quedó totalmente inmovilizado. Tres dedos de su mano derecha también estaban paralizados. Estos sufrimientos la hacen portadora del milagro que elevó a los altares a la Madre Carmen Rendiles Martínez, la tercera religiosa venezolana que alcanza este nivel, de acuerdo con lo anunciado por la Congregación de la Causa de los Santos, y cuyo decreto fue firmado recientemente por el papa Francisco.


Cuenta la misma doctora, que durante dos meses, luego de ocurrido el accidente, pasó por las manos de casi 20 médicos sin lograr la más mínima mejoría. 
“Al contrario, todo empeoraba a pesar de seguir responsablemente las prescripciones médicas a base de sedantes, relajantes, anti inflamatorios y otros”, describe el testimonio presentado a la comisión investigadora que llevaba la causa de la Madre Carmen Rendiles.
“Nada calmaba aquel dolor noche y día, no podía conciliar el sueño y la inhabilidad del brazo aumentaba rápidamente”, dice en el testimonio. Por supuesto, esta situación le impedía continuar con su labor como cirujano. El diagnostico no podía ser más temerario: “atascamiento del nervio mediano y cubital desde la mano hasta la axila”.
Los médicos recomendaron operar para mejorar la sintomatología, más no para recobrar la movilidad del brazo y continuar ejerciendo su profesión. La operación estaba pautada de emergencia para el 18 de julio de 2003. Trinette estaba preocupada de perder su brazo cuando estaba dedicada a una labor social tan hermosa en aquel hospital.
Según el testimonio, refiere que iba a ser operada en el Centro Médico de Caracas. Sin embargo, cuando se dirigía a la clínica para ser hospitalizada decidió pasar por el Colegio Belén, que atienden las Hermanas Siervas de Jesús, en la urbanización Los Palos Grandes de Caracas. Trinette quería rezar para pedir la sanación de su brazo.
Luego de pasar por la capilla mayor, una hermana la condujo hasta el oratorio en donde la comunidad de religiosas estaba en oración. Allí habló con la madre María San Luis, hermana de sangre de Madre Carmen.
Después de orar juntas, la monja le dijo que la Madre Carmen la curaría de su dolencia. 
Enseguida ambas se dirigieron a una habitación, cercana al oratorio, en donde la Madre Carmen en vida reposaba algunas veces. Allí estaba un cuadro de la hoy beata Madre Carmen que la hermana San Luis quería que Trinette Durán de Branger pintara.
Aquí ocurre el hecho no explicable por la ciencia y los hombres. Al ver el cuadro e implorar interiormente su curación, salió del borde del cuadro como “un hermoso rayo de luz que alumbró toda la habitación y llegó hasta su hombro”, dice el testimonio de la sanación presentado ante el Vaticano. Trinette sintió un intenso calor entrar por su cabeza y penetrar en su brazo, y fue tan impactante el momento que perdió por un momento el conocimiento y en el mismo instante su brazo quedó restablecido totalmente. Ya no usó más férula, ni fue realizada la operación.
El domingo siguiente en una misa del Colegio Belén se reunió toda su familia para dar gracias a Dios ante el gran favor recibido por intercesión de la nueva beata. En la homilía el sacerdote que oficiaba se refirió a la falta de un brazo de la Carmen Rendiles y fue cuando la familia de Trinette se enteró que a la religiosa siempre le había faltado un brazo. 
La doctora Trinette Durán de Branger da testimonio de su curación súbita, también los médicos que la trataron, su familia y demás conocidos.