lunes, 14 de noviembre de 2016

Cardenal Urosa: “La gente pasa hambre en Venezuela”




Muchas fueron las Iglesias de Caracas que a lo largo del Año Jubilar de la Misericordia, activaron programas de “Ollas Solidarias”, o como Cáritas arquidiocesana, que resurgió con sus obras sociales para favorecer a quienes sufren hambre y carencias de medicamentos, especialmente entre los niños y ancianos que son los más afectados.

La situación de Venezuela la conoce muy bien el Episcopado y también el Papa Francisco, según lo dijo el cardenal Jorge Urosa Savino a los periodistas, este 12 de noviembre, al culminar una misa en el templo “Nuestra Señora de Chiquinquirá”, en el contexto de la clausura del Año de la Misericordia en la iglesia caraqueña.

El Papa Francisco sabe que en Venezuela hay gente que está pasando hambre, las dificultades que hay con los presos políticos, y que los hospitales están en mal estado”. 

Además, conoce “que el Ejecutivo ni el Tribunal Supremos de Justicia no dejan funcionar a la Asamblea Nacional elegida por la población venezolana”.

Por eso, “el Papa Francisco está interesadísimo en que el diálogo entre el gobierno y la Mesa de la Unidad Democrática pueda dar frutos”, dijo Urosa, considerando las conversaciones entre las partes son “muy importantes”.

En consecuencia, el arzobispo de Caracas exhortó “a que haya resultados concretos de inmediato, que la gente vea que sí hay resultados”, publicó Aleteia.

La gente busca comida en la basura

En un templo abarrotado y en cuyo centro resaltaba la frase: “Misericordiosos como el Padre”, Urosa llamó a la solidaridad con los más pobres, expresando su preocupación por el creciente número de ciudadanos que buscan comida en la basura.

Me dio un dolor inmenso al ver a un grupo de personas buscando comida en la basura. Una cosa es que a uno se lo cuenten, pero otra es verlo. Ver cinco o siete hombres jóvenes buscando comida en la basura. Eso es terrible”, dijo, lamentándose la situación que le toca vivir a buena parte de la población venezolana.

“Todos los venezolanos, que somos bastamente generosos, tenemos que activarnos para ayudar a los que tienen menos que nosotros, para que todos puedan comer algo, y no haya nadie que muera por desnutrición o pase hambre”, añadió.

Amar a los que sufren

Seremos llamados al Reino de los Cielos solamente si somos misericordiosos como el Padre Celestial”, recordó el Purpurado. 

Así mismo acotó que “estamos llamados a amar a nuestro prójimo, abrir nuestros corazones a los que sufren y a los necesitados, a los débiles y a todos los que requieren algún tipo de ayuda”.

Destacó que “la presencia de la iglesia en medio de las barriadas populares, desde la carretera vieja de Los Teques hasta más allá de Filas de Mariches, es muy importante y nosotros los sacerdotes debemos estar dispuestos a ir a esos lugares”.

Recomendó “ser misericordiosos, especialmente en esta época en nuestro país donde hay una situación de hambre”; y “organizarnos en nuestras comunidades cristianas teniendo como prioridad a nuestros hermanos necesitados”.

Finalmente llamó a “evaluar nuestro compromiso y sostener en el tiempo aquellas obras que hayamos creado a lo largo de este Año de la Misericordia, fundamentalmente, debemos estar pendiente de las necesidades de nuestros hermanos”.

Otras actividades en La Chiquinquirá



Durante esta clausura, la Arquidiócesis de Caracas, programó también otras actividades. Una de estas fue la predicación del obispo de auxiliar de Caracas, monseñor Enrique Parravano, cuya Catequesis: “Misericordiosos como el Padre”, habló de impulsar el compromiso personal y comunitariamente, luego de este Año Jubilar.

También se cumplió una Hora Santa con Jesús Sacramentado, siendo dirigida por monseñor José Trinidad Fernández, como antesala de la misa que presidió el arzobispo de Caracas, cardenal Jorge Urosa Savino, a partir de las 11 de la mañana.

Durante el Año de la Misericordia en Caracas, han sido muchas las instituciones, agrupaciones apostólicas, colegios, comunidades religiosas, sacerdotes y seminaristas, que celebraron el año jubilar peregrinado hacia la Puerta Santa de la Catedral Metropolitana, y evaluando sus actuaciones y compromisos.









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