miércoles, 4 de febrero de 2015

Publicado en ALETEIA: Cardenal Urosa agradece trabajo de religiosos y religiosas



El Día de la Vida Consagrada fue un motivo para renovar el compromiso de entrega a favor de los más necesitados en Caracas

Ramón Antonio Pérez 
@GuardiánCatolic

Caracas, 04 de febrero de 2015.- “¡Feliz día, hermano! ¡Feliz día, hermana! El Señor le siga bendiciendo en su servicio y en su vida consagrada”. Con este saludo respetuoso y de tono cordial, comenzaban a dialogar y compartir sus testimonios las religiosas y religiosos que se dieron cita en el Santuario “Nuestra Señora de Coromoto”, que dirige en Caracas la Congregación del Santísimo Redentor (CSsR - Redentoristas), mientras esperaban la llegada del Cardenal Jorge Urosa Urosa Savino, arzobispo de la capital venezolana.

Era la antesala de una eucaristía que para este 2 de febrero, programó en la también Parroquia “San Alfonso María de Ligorio”, la Conferencia Venezolana de Religiosos y Religiosas, CONVER, con motivo del Día de la Vida Consagrada y enmarcada en el año celebrativo que bajo el mismo tema convocó el Papa Francisco y culminará el 2 de febrero de 2016, bajo el lema: “La vida consagrada en la Iglesia hoy”.

“Luz de Cristo hoy en el mundo”


El Cardenal Urosa en su homilía titulada: “Luz de Cristo hoy en el mundo”, expresó alegría por el trabajo que estos hombres y mujeres realizan en la capital de Venezuela.

Su luminoso testimonio en Caracas es fruto de una hermosa labor en la atención pastoral de 50 Parroquias, en una gran cantidad de escuelas, hogares de niños y de ancianos, centros de acción social, 15 Vicarías pastorales de religiosas en las zonas más pobres y difíciles de nuestra ciudad, en la labor bellísima de la educación de niños y jóvenes y en el mundo universitario, y muchas otras obras más”, dijo.

Igualmente los motivó a seguir adelante en la promoción vocacional, sin desaliento, con esperanza y optimismo, para continuar dándonos a todos nosotros testimonio de que el amor más grande que puede albergar el corazón humano es el de Dios y el que nosotros podemos ofrendar  a Dios”.

Recomendó leer, estudiar y poner en práctica los documentos de Aparecida y el Concilio Plenario Venezolano que hacen referencia a la Vida consagrada para testimonio ante la secularización. “En un continente, en el cual se manifiestan serias tendencias de secularización, también en la vida consagrada, los religiosos están llamados a dar testimonio de la absoluta primacía de Dios y de su Reino”, citó Urosa.

“Me has seducido, Señor”



Antes de la eucaristía, el reencuentro y el compartir de experiencias se daban la mano entre los religiosos y religiosas que asistieron al imponente Santuario inaugurado el 23 de mayo de 1961 con la bendición de Monseñor Humberto Quintero, para entonces Arzobispo de Caracas y primer Cardenal de Venezuela. La mesa de las ofendas era un poema a la sencillez; además de las especies de pan y vino, contenía una mochila misionera, un velón con la Candelaria y un Cíngulo o Cordón que usan los consagrados.

Por su parte, el Hermano Antón Marquiegui (Hermanos de la Salle), presidente de la CONVER, fue saludado por varias religiosas, religiosos y laicos que le reconocieron, destacando el efusivo abrazo de la Hermana Alphonsine Kitumua (Misioneras de Cristo Jesús), quien con su típico acento trinitario, comentaba: “Gracias a nuestro Señor, están llegando los hermanos; esto es una muestra de unidad en Cristo”.

En una puerta lateral, atento y afianzado en las palabras del Maestro, estaba el Provincial de los Hijos de Jesús y María en Venezuela, Padre José Antonio Sabino (Eudistas), motivado en saber por dónde ingresaría el Arzobispo de Caracas. “Hay que estar con las lámparas encendidas, porque nadie sabe ni el día ni la hora”, dijo parafraseando el mensaje de alerta que Jesucristo anunció a sus Apóstoles. 

Otro religioso que se movía con ágiles movimientos era el joven anfitrión y párroco del lugar, padre José Vicente Ramírez Meza, recién nombrado Vicario de los Redentoristas en Venezuela. No quería dejar detalles sin cubrir; y realmente la celebración estuvo esplendorosa.

El fondo musical dejaba escuchar la canción “Me has seducido Señor”, que en un ensamble de congregaciones religiosas, de manera muy alegre y profunda a la vez, dirigía el postulante claretiano, Cleiver Flores, coro al que se sumaron los visitantes para celebrar el Día de la Vida Consagrada en Venezuela.

Hermano Antón: “Vivimos en una época de mucho materialismo”


El Año de Vida Consagrada, tuvo su inicio en Venezuela, el 29 de noviembre de 2014. En esa ocasión, el Hermano Antón Marquiegui, refirió que “el Papa Francisco ha querido regalar a la Iglesia un año especial, en el que la Iglesia se contenta por el hecho del carisma de la Vida Consagrada”.

El educador y evangelizador explicó que actualmente vivimos en una época de mucha secularización y materialismo. “Parece que los templos son ahora los centros comerciales. Pero la vida religiosa viene a decirnos que hay algo más importante, que Dios nos quiere, que la vida humana es una oportunidad de servicio”, expresó.

Expuso que la vida religiosa en Venezuela está encontrando caminos desde el No Poder. “Quizás en otras épocas podía parecer una Iglesia con poder unida a las fuerzas vivas del país, y creo que eso fue una desviación. 

"Ahora estamos retomando el Camino de Nazaret, del pobre. Los carismas se están repensando, se están haciendo relecturas con mucho espíritu Santo de por medio. No se da porque lo hecho hasta ahora tenga que ser así para siempre sino que son nuevos tiempos”, señaló el religioso.

Nos toca un momento más humilde donde se valora la presencia humana: somos hermanos y hermanas”, indicó plenamente convencido.


Finalmente comentó que simultánea a la celebración que se ha realizado en Caracas, en diversas ciudades y diócesis del país también se han organizado actividades de esta naturaleza de apertura, pero de acuerdo con las posibilidades de cada localidad. Las actividades programadas se pueden consultar en la Web Site de CONVER. 

A continuación se coloca íntegro el mensaje del Cardenal Jorge Urosa Savino, con motivo de este día de la vida consagrada en Caracas.

A todos los religiosos y religiosas y a todos los miembros de institutos de Vida consagrada en Caracas:


¡Felicidades en este día, en el Año de la Vida Consagrada!
Con gran gusto y gratitud  les envío mi homilía en la celebración de hoy. ¡Dios los bendiga! 
+ Jorge Urosa Savino,
Cardenal Arzobispo de Caracas


LUZ DE CRISTO HOY EN EL MUNDO

Homilía en la celebración del día de la Vida Consagrada,
Solemnidad de la Presentación del Señor, 2 de febrero de 2015,
Iglesia de San Alfonso Mª de Ligorio.
+Jorge Urosa Savino, Cardenal Arzobispo de Caracas

CRISTO, LUZ DEL MUNDO
Con inmensa alegría celebramos hoy la solemnidad litúrgica de la Presentación del Señor o la Candelaria, en la cual contemplamos y proclamamos a Cristo como luz del mundo. Lo hacemos con las palabras del anciano Simeón, que llevado por el Espíritu proclamó al niño de belén “Luz para alumbrar a las naciones” (Lc 2, 32), luz que disipa las tinieblas del error, del pecado y del mal. Lo hacemos en unión con María Santísima de Candelaria, que junto con San José tuvo el gozo de escuchar esas hermosísimas palabras de boca de ese anciano profeta.
Hoy le damos gracias a Dios porque a través del don de la fe, también nosotros, junto con todos los fieles católicos del mundo entero, hemos visto esa luz admirable y esplendorosa, y la llevamos en nuestros corazones. Más aún: como cristianos, estamos llamados y capacitados para ser también a nuestra vez, en nuestra existencia diaria, luz para el mundo y sal para la tierra, como lo manifestó nuestro señor Jesucristo en el sermón de la Montaña: “Ustedes son la sal de la tierra… Ustedes son la luz del mundo” (Cfr. Mt 5, 13 – 14)
Pues bien: esa misión de iluminar la desempeñan de manera preclara, los miembros de los institutos de vida consagrada. Mediante su entrega al Señor abrazando los Consejos evangélicos de castidad, pobreza y obediencia, en entrega generosa de amor a Dios por sobre todas las cosas, y dando testimonio insigne de fraternidad y solidaridad en la vida comunitaria, Ustedes son “sal para la tierra”. Siguiendo a Cristo con la alegría del Evangelio, Ustedes son luz de Cristo para el mundo de hoy.
LOS CONSAGRADOS, LUZ DEL MUNDO 
Por eso en esta solemnidad de la Presentación del Señor, Jornada de la Vida Consagrada, damos gracias a Dios también por esa pléyade de hombres y mujeres que en diversos Institutos ofrendan sus vidas al Señor, especialmente en nuestra Arquidiócesis de Caracas. Lo hacemos en este Año dedicado por el Papa Francisco a la vida consagrada para conmemorar los 50 años de las enseñanzas del Concilio Vaticano II sobre esa forma y estado eclesial de vida, tanto en la Const. Dogmática Lumen Gentium, como en el Decreto Perfectae Caritatis.
“Luz para alumbrar a las naciones”… Precisamente la generosidad, el testimonio de un amor total a Dios característico de la auténtica religiosidad - que es la fuente y motivación de la vida consagrada - , y de abnegada dedicación al prójimo, son una luz deslumbrante en un mundo oscurecido por las tinieblas del egoísmo, de la impiedad, del rechazo de Dios, del egoísmo y del materialismo de la violencia y el odio.
Por eso es grande la vida consagrada. Y por eso el Papa Francisco nos llama valorarla, a fortalecerla, a impulsarla. Como objetivos de este año el Papa ha invitado a los consagrados a mirar el pasado con gratitud, para apreciar los carismas recibidos por la comunidad y por cada uno de los llamados; a vivir con pasión el presente de esa entrega generosa a Dios y al prójimo, es decir, a renovar la decisión de la entrega inicial, en la vida diaria; y el tercer objetivo, abrazar el futuro con esperanza.
La Iglesia en el mundo y también en nuestra Arquidiócesis de Caracas valora altamente la gran variedad de institutos y formas de la vida consagrada. Así lo ha expresado en el Concilio Vaticano II, y luego, en el curso de los últimos 50 años en diversos documentos. Uno de los más valiosos y que conserva una gran vigencia y actualidad es la Exhortación Apostólica Vita Consecrata, de San Juan Pablo II, escrita en 1996. En ella, el Santo Pontífice pone de relieve la consagración a Dios, la alabanza y proclamación de la grandeza de Dios uno y trino, como el fundamento de la vida consagrada, y luego desarrolla los valores maravilloso de la comunión, signo de fraternidad y la misión apostólica de amor, de caridad, el servicio de la caridad.
Otro documento importante, que sugiero sea leído y estudiado en este año por los miembros de los institutos de vida consagrada, es el documento sobre la vida consagrada del Concilio Plenario de Venezuela. Y no podía faltar Aparecida, con enseñanzas e intuiciones muy valiosas como éstas:
“En un continente, en el cual se manifiestan serias tendencias de secularización, también en la vida consagrada, los religiosos están llamados a dar testimonio de la absoluta primacía de Dios y de su Reino”. (219)
“En la actualidad de América Latina y El Caribe, la vida consagrada está llamada a ser una vida discipular, apasionada por Jesús camino al Padre misericordioso, por lo mismo, de carácter profundamente místico y comunitario. Está llamada a ser una vida misionera, apasionada por el anuncio de Jesús-verdad del Padre, por lo mismo, radicalmente profética, capaz de mostrar a la luz de Cristo las sombras del mundo actual y los senderos de vida nueva…Y (una vida) al servicio del mundo, apasionada por Jesús, vida del Padre, que se hace presente en los más pequeños y en los últimos a quienes sirve desde el propio carisma y espiritualidad. (220)
VIDA CONSAGRADA EN CARACAS
Como Arzobispo de Caracas yo quiero expresar aquí, en esta solemne Eucaristía, mi gran aprecio, inmensa gratitud y el respeto de los fieles, sacerdotes y diáconos de nuestra Iglesia arquidiocesana por los institutos de vida consagrada, por cada uno de sus miembros. Su luminoso testimonio en Caracas es fruto de su hermosa labor en la atención pastoral de 50 Parroquias, en una gran cantidad de escuelas, hogares de niños y de ancianos, centros de acción social, 15 Vicarías pastorales de religiosas en las zonas más pobres y difíciles de nuestra ciudad, en la labor bellísima de la educación de niños y jóvenes y en el mundo universitario, y muchas otras obras más. Gracias, muchas gracias; ¡Dios les pague abundantemente!, queridas hermanas y hermanos.
Felicito, pues, de todo corazón a todos los miembros de los numerosos Institutos que viven y trabajan en Caracas, y quiero invitarlos a reavivar con toda el alma su amor a Dios, que es la base y motivación fundamental de la vida consagrada; los invito a sentirse agradecidos al Señor, a ir hacia adelante en su consagración, a continuar dando su testimonio maravilloso de entrega a Dios y de amor al prójimo. Quiero alentarlos a seguir adelante en la promoción vocacional, sin desaliento, con esperanza y optimismo, y a continuar dándonos a todos nosotros testimonio de que el amor más grande que puede albergar el corazón humano es el de Dios y el que nosotros podemos ofrendar  a Dios.
CONCLUSIÓN
Mis queridas hermanas y hermanos:
Oremos intensamente al Señor en esta Eucaristía por todos los consagrados del mundo, de Venezuela y, especialmente, de nuestra querida Iglesia de Caracas. Pongamos nuestras oraciones en las manos amorosas de María Santísima, ejemplo de consagración total a Dios y al mundo, para que nos ayude a trabajar intensamente por las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada en nuestra Arquidiócesis. Y démosle gracias por el don maravilloso de los consagrados al servicio de nuestra Iglesia caraqueña. Amen.



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