lunes, 30 de julio de 2007

Renovación Carismática realizó retiro de discipulado

Ramón Antonio Pérez

“¿Cuáles son los frutos del amor? ¿Qué les pasará a los demás si no los ayudo? ¿Por qué razón hago un trabajo apostólico? ¿Por mí o por el otro? “No hay que pretender recibir las gracias por una buena acción realizada”

La Renovación Carismática Católica de la Diócesis de Guarenas, convocó y efectuó los días 28 y 29 de julio, en el sector La Campiña de la urbanización La Rosa, un retiro donde se abordó el tema del “Discipulado de los seguidores de Jesucristo”. Esta actividad fue dirigida por el padre Paolo Borelli, responsable del Centro de Formación de los Operarios Diocesanos de Venezuela y anterior responsable de la Parroquia “Beato Domingo y Sol” de ese sector de Guatire.

La Vid y el Buen Samaritano
En su exposición, el experimentado padre Borelli, motivó la comprensión de las exigencias de quienes se hacen seguidores de Cristo, a partir del Evangelio de San Juan, capítulo 15, y en San Lucas, capítulo 10, versículo 25. Allí están contenidas las enseñanzas que narran tanto la pertenencia a Cristo como parte de la Vid Verdadera y la parábola del Buen Samaritano, respectivamente.
Dejó para la reflexión algunas interrogantes que contrastan con el ejemplo del que el Señor se valió para enseñar a los primeros cristianos: “¿Cuáles son los frutos del amor? ¿Qué les pasará a los demás si no los ayudo? ¿Por qué razón hago un trabajo apostólico? ¿Por mí o por el otro?, y precisó que “no hay que pretender recibir las gracias por una buena acción realizada”.

Características del discípulo misionero
De igual manera, a partir de los contenidos del Documento de Aparecida y del Concilio Plenario Venezolano, describió las características que debe tener un cristiano como signo distintivo frente a las demás personas y frente a la sociedad.
En primer lugar mencionó la vocación, indicando que mediante esta característica “somos elegidos no por deseo propio sino por Dios, quien nos llamó por nombre y apellido y estableció un plan de vida para que hagamos su voluntad”. “Mi proyecto personal de vida queda relativizado ante el proyecto de vida que Dios me asignó”, dijo.
La segunda condición del discípulo es la respuesta u opción personal ante el llamado. “Jesús llama y quien es convocado responde sí o no”. La persona que es llamada debe dar una respuesta libre pero radical. “Dios pide todo, una entrega total, por tanto la contestación es de conciencia y nace del amor a Dios, porque me amó primero puedo ser elegido”, acotó.
La tercera condición es la comunión con Jesús, dijo agregando que la llamada es para estar con el Señor, a ejemplo de Marta. El discípulo debe como Cristo ejercitarse en la oración, leer y comprender la Palabra de Dios y vivir los sacramentos. “No debemos caer en la tentación de cambiarle la plana a Jesús, el él quine guía y enseña: es el camino”.
Finalmente enseñó que la cuarta característica es el envío o la misión, indicando que “al ser testigos de Cristo somos la expansión de sus presencia en el mundo”. El sacerdote operario planteó las siguientes interrogantes: “¿Te has dado cuenta que eres la única posibilidad de que muchos conozcan y lean la Palabra de Dios? ¿Te has dado cuenta que quien te ve también ve a Cristo?”. Llamó a aceptar para vivir y compartir la experiencia de Dios sin temor, “porque no hay más seguridad que Cristo”.
En este retiro participaron creyentes católicos de las distintas parroquias de la Diócesis, de los grupos de apostolado, y en días sucesivos se impartieron los sacramentos de la confesión y la eucaristía, para fortalecer los contenidos recibidos.


Video del retiro:

Este trabajo también se puede leer en el Diario La Voz:

VideoBar

Este contenido todavía no está preparado para las conexiones cifradas.