sábado, 14 de julio de 2007

Columna semanal: LAS REFLEXIONES DE ELSA

El amor de Dios es grande

Por: Elsa Cueva

Amar a Dios sobre todas las cosas, es el primer mandamiento de la Ley de Dios. Su referencia textual está en Mc12, 29-31 y Lc 10,26-28. ¿Si me examino puedo decir que amo a Dios? ¿Que le amo más que a mi? ¿Más que a mi madre? ¿Más que a mi padre, a mi hijo, mi pareja, o más que a un amigo? ¿Le amo más que a mi hermano; o más que al vecino?
Está muy bien que se amen a todas estas personas y a muchas más, porque dice en la primera carta de San Juan: 1Jn 4,19-21: "Entonces amémonos nosotros, ya que él nos amó primero. El que dice: "Yo amo a Dios", y odia a su hermano, es un mentiroso. ¿Cómo puede amar a Dios, a quien no ve, si no ama a su hermano, a quien ve? El mismo lo ordenó: “el que ame a Dios, ame también a su hermano." ¿Cuál es entonces su principal mandato? Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo y nos amemos unos a otros tal como Él nos lo ordenó". (1Jn 3,23)
¿Que es entonces amar a Dios? Es creer en lo que Él nos dice, es creerle a Dios, confiar en su amor. El nos dice que nos ama: "Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único… (Jn3, 16). Nos dice también: "El que conoce mis mandamientos y los guarda es el que me ama. Y mi Padre amará al que me ama a mi, y yo también lo amaré y me mostraré a él" (Jn. 14,21).
El que ama necesita de la persona amada, su presencia y sus palabras; necesita estar cerca de ella. Por ello Dios siempre está cerca de nosotros, pero ¿queremos estar cerca del Señor?
Sabemos que Él nos espera día a día en cada uno de los Sacramentos, en la Reconciliación y sobre todo en la Eucaristía. Aunque no puedas tomar la hostia, porque tienes un impedimento acércate a la Misa Dominical, porque Jesús espera verte allí y te llenará de bendiciones, al igual que a toda tu familia. Haz la prueba y verás que grande y bueno es el amor del Señor.

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