domingo, 16 de enero de 2011

Roban vehículo de Monseñor Baltazar Porras en estacionamiento de la Conferencia Episcopal Venezolana



Mons. Baltazar Porras
El Arzobispo de Mérida fue victima de los amigos de lo ajeno, quienes le robaron la camioneta del estacionamiento de la Conferencia Episcopal Venezolana, mientras se celebraba la última reunión con las comisiones, en el marco de la nonagésima quinta asamblea.

Ramón Antonio Pérez

Caracas, 16 de enero de 2011. RAP. Mientras se celebraba la última reunión de las comisiones que forman parte de la Conferencia Episcopal, antes del mediodía, un fuerte rumor corrió entre los obispos, sacerdote y algunos laicos amigos, que todavía se encontraban en la Casa Monseñor Ibarra, sede de la Conferencia Episcopal Venezolana: "robaron la camioneta a Monseñor Baltazar Porras".
El silencio, fiel y mal compañero en estos casos, no hizo posible confirmar en el momento preciso, el robo del vehículo del Arzobispo de Mérida, hecho perpetrado en el propio estacionamiento de la CEV. "No es la primera vez que ocurre, aquí se han metido varias veces a robar", dijo un conocedor de estos espacios de la Iglesia. "Antes contábamos con el apoyo de la Guardia Nacional para que custodiara estos espacios tan grandes e inseguros, pero ahora ni siquiera se ve un policía en todo Montalbán".
Sin embargo, la confirmación del robo ha venido varios días después, de parte del mismo Obispo agraviado, mediante declaraciones dadas a un medio de comunicación español. Ello habla de la inseguridad que se ha sentado en las puertas de los venezolanos, al parecer, para no abandonarlos durante un buen tiempo.

A continuación la entrevista con Monseñor Baltazar Porras
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Baltazar Porras: "Chávez va al totalitarismo"

"El desconocimiento de la voluntad popular es claramente un golpe de Estado".
A monseñor Baltazar Porras Cardoso, arzobispo de Mérida (Venezuela) le acaban de robar el coche. «Fíjese cómo están las cosas y eso que llevaba una placa de la Archidiócesis de Mérida [la suya desde que dejó la cúpula de la Conferencia Episcopal venezolana en 2007]», explica nada más descolgar el móvil para describir la inseguridad y persecución a la que está sometida la disidencia en Venezuela. La situación ha llevado a la cúpula de la Iglesia católica a hacer público un documento en el que se exhorta a los católicos a luchar en defensa de las libertades ante la «implantación de un sistema totalitario».Lo entrevista Humberto Montero en La Razón.

-¿Era necesario este llamamiento de la Iglesia a la rebelión contra el presidente Chávez?
-Es que la situación es inédita. Chávez ha aprovechado la emergencia por las lluvias de diciembre para aprobar una serie de leyes exprés que desconocen la voluntad popular, despoja al legislativo de sus funciones (puesto que, con la Ley Habilitante aprobada por la anterior Asamblea Nacional chavista, el presidente podrá gobernar por decreto durante 18 meses) y elimina cualquier posibilidad de debate político. Si las instituciones democráticas no tienen funciones estamos a un paso del totalitarismo.

-Usted denuncia la instauración de un Estado para policial. ¿En qué se fundamenta?
-En que con tantas prerrogativas y privilegios de los que goza el poder, en este caso un solo hombre, crece día a día el miedo y el temor entre los venezolanos. Además, el poder local salido de las urnas está siendo desprotegido por las atribuciones que se dan a las comunas. El desconocimiento de la voluntad popular es claramente un golpe de Estado.

-No temen echarse encima a la mitad del país que apoya al presidente.
-Creo que también quienes apoyaron a Chávez se dan cuenta de que la acumulación de un poder absoluto en manos del presidente nos deja indefensos a todos. Con estas nuevas leyes, cualquier conducta puede ser sancionada y eso instaura una tiranía inaceptable e ilegítima, lo que acrecienta la conflictividad. Por eso queremos llamar a la reflexión.

-¿En qué sentido?
-Son centenares los venezolanos que quieren salir del país ante el debilitamiento del sistema democrático. Los cargos públicos no se atreven ya a denunciar por miedo a las purgas y los medios de comunicación van eliminando poco a poco los espacios críticos. Se imponen la autocensura y el miedo, como en cualquier régimen fascista, por temor a ser cerrados.

-A ustedes también los han amenazado con revisar los acuerdos Iglesia-Estado y quitarles la prioridad sobre el resto de confesiones. ¿No tienen miedo?
-No podemos tenerlo. Más de la mitad de los venezolanos se declaran católicos y se está atentando desde el poder contra los valores cristianos de respeto a la diversidad y a la libertad. Somos conscientes de los ataques, descalificaciones y burlas a la Iglesia por parte del poder. Es una campaña que no muestra más que el desconocimiento ante la labor de la Iglesia, por ejemplo, con los damnificados de las lluvias.

-¿Está indefensa la Iglesia?
-Hay una situación de lamentable indefensión, por eso llamamos la atención. Por eso creímos necesario este documento, porque los más perjudicados por esta situación son los más pobres, los desfavorecidos, los que no tienen voz.

-¿Atraviesan su peor momento las relaciones entre Chávez y la cúpula eclesial?
-Están en su peor momento, pero no sólo con la Iglesia sino con toda la sociedad. Estamos ante un Gobierno autista. No hay interlocutor. Chávez nos lleva a una sociedad monocolor donde solo se podrá obedecer y la Iglesia no lo va a tolerar.

-¿Cómo van a luchar?
-De forma pacífica. Nos toca padecer a Chávez, pero no a su totalitarismo. Es nuestra obligación que se respete el derecho a la vida, a la libre expresión, a la superación, impedir que se confisquen bienes. No vamos a resignarnos. La Iglesia nunca se resigna a la injusticia.

Un prelado en los cables de Wikileaks
Monseñor Porras no es un obispo cualquiera. Es el gran azote de Chávez desde que el ex golpista confeso asumiera el cargo hace más de diez años. Una piedra en su zapato de la que el presidente no logra deshacerse, como ha hecho con otros ilustres opositores. Tanto como para que aparezca en varios de los cables de Wikileaks. Según uno de ellos, en una conversación con el por entonces embajador de EE UU en Caracas, Porras pidió a Washington más dureza contra el régimen chavista. En otro, según la filtración, se quejó amargamente de la tibieza de Europa con el chavismo desde la salida del Gobierno español de José María Aznar.





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