Monseñor Polito Rodríguez en el inicio del Año Jubilar Coromotano: "La última palabra no la tiene el dolor ni la división, la tiene Dios"


La Iglesia Católica inaugura el Año Jubilar Coromotano y monseñor Polito Rodríguez convocó a la feligresía venezolana a renovar el país desde la fe, la honestidad y la justicia durante la solemne apertura de la Puerta Santa en Guanare.

Ramón Antonio Pérez | El Guardián Católico
Publicado el 9 de septiembre de 2026
Fotos cortesía: Arquidiócesis Barquisimeto 

 

"La última palabra no la tiene el dolor, el miedo ni la división; la última palabra la tiene Dios. ¡No tengan miedo, familia venezolana! No caminamos solos"

Con este contundente e inspirador mensaje, monseñor Polito Rodríguez Méndez, arzobispo de Barquisimeto, encabezó el inicio del Año Jubilar Coromotano (2026-2027) desde el Santuario Nacional Basílica Menor de Nuestra Señora de Coromoto, en Guanare. 

Ante miles de peregrinos congregados este 8 de septiembre para conmemorar los 374 años de la aparición de la Patrona nacional, el prelado recalcó que el verdadero sentido de este jubileo no radica solo en cantos o actos multitudinarios, sino en una oportunidad única que Dios abre para sanar a las familias, transformar el corazón de la ciudadanía y reconstruir la nación.

Acompañado por una numerosa representación del episcopado venezolano, entre ellos monseñor Oswaldo Araque (obispo de Guanare), monseñor Gerardo Salas (Acarigua-Araure), monseñor Helizandro Terán (arzobispo de Mérida), monseñor José de la Trinidad Valera y monseñor Rubén Delgado (San Felipe), el arzobispo presidió la solemne apertura de la Puerta Santa. Este rito litúrgico marcó el paso de la feligresía hacia un camino de gracia, indulgencia y reconciliación divina bajo la premisa pastoral: "¡Bajo tu manto, Venezuela se renueva!"

Durante la homilía, el prelado advirtió que la devoción mariana exige un cristianismo encarnado: 

"No basta llevar una cruz en el cuello si no dejamos que Cristo entre en nuestro corazón. La fe verdadera se convierte en amor, verdad, servicio, justicia y misericordia".

UN COMPROMISO ACTIVO FRENTE A LAS HERIDAS DE LA NACIÓN 

Monseñor Polito Rodríguez enfatizó que la fe no debe interpretarse como una evasión frente a las duras realidades que aquejan al país. "Bajo el manto de María no nos escondemos del mundo, allí encontramos fuerza para asumir nuestra responsabilidad", aseveró, señalando que la verdadera renovación nacional ocurre cuando los ciudadanos recuperan la confianza para trabajar, estudiar y producir honestamente. 

De igual manera, dirigió un llamado a los padres para orientar a la juventud, instándolos a no permitir que las nuevas generaciones reduzcan el propósito de la vida al dinero o a la popularidad en redes sociales, recordando que la grandeza de la existencia reside en la entrega por amor.

La jornada contó con una emotiva muestra de la herencia histórica y cultural a cargo de los Indios Cospes, quienes rindieron tributo a la "Virgen de la Familia" a través de sus bailes tradicionales, rememorando el milagro ocurrido en el seno del hogar del cacique Coromoto. 

Al cierre de la liturgia, evocando que la pequeña reliquia mariana abarca simbólicamente "el corazón de Venezuela", los obispos y el clero junto a la multitud entonaron el Salve Regina, ofreciendo las oraciones del pueblo por la sanación de las fracturas sociales y sellando la hoja de ruta de conversión espiritual que guiará a la Iglesia venezolana durante los próximos meses.

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